Primera Vuelta, 1995

En 1993 tuve la oportunidad de escuchar a Alfonso Portillo en el Instituto Guatemalteco de Estudios Sociales y Políticos (IGESP), asociación que funcionaba como el instituto de Formación Política del desaparecido Partido Democracia Cristiana Guatemalteca.
Esa primera plática me permitió iniciar una relación con una persona muy popular, con fundamentos económicos y sociales basados en realidades, con un sentido del humor que entretiene a cualquier oyente y un uso de la palabra capaz de encantar serpientes.
“Entendí que estaba hablando con alguien que ambicionaba cambio”.
Alfonso Portillo, aparecía en el escenario político guatemalteco y esa primera vez cuestioné su intervención, me escuchó y debatió sin dudar. En ese momento, entendí que estaba hablando con alguien que ambicionaba cambio.
Lo busqué más adelante en el depurado Congreso de la República y, en una reunión fortuita, fui testigo de la planificación de una disidencia considerable de diputados demócrata-cristianos inconformes en busca de nuevos horizontes. Dos rutas a la vista, el Partido de Avanzada Nacional (PAN) encabezado por Álvaro Arzú y el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), encabezado por Efraín Ríos Montt.

Imagen: Prensa Libre (1995)
En aquella reunión, quien parecía llevar la batuta de la negociación, era el diputado Leonel Soto Arango (QEPD), una persona sensata, que con una excepcional racionalidad decía a los allí presentes: “Arzú nos quiere para neutralizar amenazas de tu posible candidatura mi querido Alfonso, ojo con eso. Con mi General Ríos, tenemos más posibilidades que se dé tu participación con el paraguas electoral del General y su partido”.
“Portillo encabezó la candidatura a la presidencia de la república”.
Finalmente, y tras aquella fortuita reunión de la que fui testigo, se inclinaron por el FRG, y todo sucedió tal cual lo había adelantado Leonel, de quien he de decir que, cada vez que me senté con él, fue una verdadera escuela para mí.
La primera vuelta electoral de 1995 inició y Portillo encabezó la candidatura a la presidencia de la república.

He de decir que, yo no estuve en esa primera vuelta en nada. Como cualquier otro ciudadano, tan solo fui espectador.

El concepto de campaña era “Ríos Mont al poder, Portillo a la Presidencia”. Cuanto fondo en este slogan de campaña.
Precisamente, con la fuerza de este slogan, fue como lograron sumar los suficientes apoyos para optar a una segunda vuelta electoral.
Cuando empiezan a salir los resultados de la primera vuelta, Arzú poderosamente aparece en primer lugar y duplicaba los números del segundo lugar, 41 a 21, pero no le alcanzaba para ganar en una vuelta.
“Bien Alfonso”
El teatro nacional Miguel Ángel Asturias era el centro de poder y cómputo en donde se concentraba la información electoral y ahí estaba este servidor, en uno de los pasillos cuando, de repente, se escucha un tropel de personas, murmullos a granel y gritos en la plaza central de la instalación. Resulta que el Tribunal Supremo Electoral había actualizado datos y daba como contendiente a Portillo para la segunda vuelta.

Yo estaba en el análisis estructural del voto municipal y, cuando salgo al pasillo, veo venir a un grupo de más de cien personas, entre periodistas, activistas políticos, analistas, partidarios y gente de seguridad rodeando a Alfonso, quien en la tormenta de sentimientos que vivía, escuchó mi voz que le decía: “Bien Alfonso”.
En ese desorden, con su característica voz de ‘Pollo Ronco’, Alfonso me llama, me toma por el cuello, me mete en el tropel y me dice: “Hacete cargo de la comunicación, habla con Isaac Farchi, que él te entregue todo y ayúdame mi hermano”.
No me preguntó si quería y menos si podía. Yo no tenía ninguna experiencia en elecciones, no le dije que sí, y menos que no, solo lo hice. Me cambió la vida desde ese momento.
Continuará…