Las gana quien menos se equivoca. Esta frase la aprendí con la experiencia y con los años, porque en política todo es viable si una estructura electoral hace lo que debe. Cualquier equipo que compita tiene posibilidades de encontrar el resultado, que al final es lo único que importa en asuntos de elecciones. Errores y aciertos, será este espacio que comparto con ustedes para que aprendamos a entender momentos y decisiones.
Es válido de parte de algunos consultores (no todos) querer ganar poniendo de cabeza a San Antonio, que inventen datos e inflen encuestas, que mientan para cerrar el contrato, que sean capaces de crear métodos y de declararse ganadores. Es válido que lean un texto, le cambien una palabra y por eso se adjudiquen el resultado. El resultado, es la única palabra que tiene peso en temas electorales, sin eso todo se transforma en gasto y en estímulos al ego que mantiene en vilo a cualquier aspirante.
“El resultado, es la única palabra que tiene peso en temas electorales”.
La planificación de la ruta estratégica electoral está marcada por tiempo y espacio, el consultor que la diseña y acierta se mantendrá mucho tiempo vigente en el mercado y cobrando bien. Yo dejé de ser consultor electoral el 1 de mayo de 2011, un día antes de que arrancara esa campaña, desde esa época a la fecha no dirijo campaña alguna, y no lo hago, porque viviendo en Guatemala y siendo guatemalteco, también resiento con profundo dolor vivir en un país mágicamente rico atestado de gente pobre por falta de oportunidades.

Trasladar conocimiento de experiencias vividas es una obligación y un privilegio, esto que haré me encantaría poder hacerlo en la aulas universitarias porque estoy convencido que en Guatemala nos sobra el talento, nos encanta la política y nos encanta comunicar. Comunicar es mi vocación, lo descubrí a mis 33 años y la vocación no es más que hacer lo que me gusta y que me paguen por eso. Imaginen ustedes, la satisfacción que siento al trabajar con gusto y disfrutar cada concepto creado que incide en la opinión pública.
“Comunicar es mi vocación”.
Mi carrera en la comunicación política dio inicio en 1995 cuando Alfonso Portillo me da la responsabilidad de manejar la segunda vuelta en la que él arranca con 21 puntos de intención de voto en contra de Alvaro Arzú (QEPD) con 41. Ganó Arzú por diferencia de 2 puntos, y esos detalles de lo que pasó en esa campaña y en otras campañas, los desarrollaré en este espacio para legar experiencias. Con gusto compartiré mis alegrías y frustraciones, mis esperanzas y decepciones porque creo importante para las nuevas generaciones que tengan ejemplos en donde puedan apoyarse para no equivocarse.
En aciertos y errores hablaremos de cómo se pierde pudiendo ganar, porque cuando los miedos aparecen en los seres humanos que compiten, o sea, los candidatos, los ronrones penetran el tímpano y son capaces de romper las estructuras de cualquier estrategia. En síntesis, la estrategia debe incluir el error humano, la soberbia que provoca el poder y la ausencia de inteligencia emocional, que provocan que las campañas políticas no se ganen, sino que se pierdan.
Continuará…