Mi clasificación de empleados en el banco dio inicio desde abajo, quienes estaban en ventanilla y atendían público eran trabajadores con experiencia y en esa época los bancos formaban muy bien a quienes eran los rostros del servicio, mas los empleados de confianza que eran los jefes de sección o de agencias.
“La lucha por ascender de categoría era mortal”.
La lucha por ascender de categoría era mortal, había muchas personas en el departamento de servicios auxiliares luchando por hacer carrera bancaria y por eso la promoción por méritos y conocimiento se movía de manera vertiginosa en la institución para poder competir por un asenso.
En mi caso, para competir debía esperar dos meses de confirmación, los que cumplí en las oficinas centrales del banco y luego de eso fui trasladado a la agencia de Vista Hermosa en la zona 15 en sustitución de Memito de León y en donde tuve la dicha de que mi confirmación la diera Edgar Godínez (un jefe a toda madre), un ser humano de verdad y él mismo instruyó que mi capacitación para la luchar por el ascenso me la diera mi amigo Herbeth Ballsels quien era operador de radio de la agencia y quien en la práctica me pondría a tono para poder competir por un asenso.

Imagen: Edgar Godínez
Estudié como loco con quien ahora es mi mujer, el Código de Comercio, la Ley de Bancos y el reglamento y prescripciones del puesto (ella se sabía mejor que yo el puesto) y a los tres meses y medio de haber ingresado al banco la corbata apareció en mi vestimenta y también las responsabilidades y el entendimiento que aunque el dinero no sea tuyo, debes aprender a cuidarlo como si lo fuera.
Tengo que contarles, que después de esto se acabaron los abusos y los mandados personales (de dos o tres personas, no de todos) de que se es objeto cuando eres joven y aparte conserje.
“No cambia la lucha por la dignidad y la vida, porque la lucha no termina hasta que se acaba”.
De la mano de esta satisfacción que celebré muchísimo porque reforzaba mi amor propio y me hacía vencer el miedo por ser alguien, vinieron a mi vida otras amistades, otro círculo de relaciones, otros hábitos, otras ocupaciones y otras frustraciones.
Lo que no cambia es mi gratitud inmensa en esta etapa de mi vida para Edgar y Herberth, dos amigos que llevo en el corazón, porque ambos me enseñaron que no cambia la lucha por la dignidad y la vida, porque la lucha no termina hasta que se acaba.
¡Era mi primer paso, la primera grada que subía con dedicación y esfuerzo, pero con mucha dignidad!

Imagen: Herberth Ballsels