Si nos da miedo desconcentrar, nos da miedo todo y eso ha hecho que, la sociedad termine por sembrar sus esperanzas en mentiras.
Desconcentrar las decisiones implica compartir cargas, responsabilidades, democracia y resultados. Hablar de esto es viable, pero incómodo, porque quien tiene la decisión no la quiere compartir ya que pierde poder.
“El resentimiento popular está en ascenso”.
Entendible a todas luces entonces, porque, por ejemplo, en nuestro país, únicamente hay energía de potencia en dos de los veintidós departamentos. En Escuintla y en el departamento de Guatemala está concentrada la energía de potencia y, por lo mismo, la generación de industria, comercio y empleo.

Esta concentración de poder, concentra también la decisión política y la decisión económica, lo que nos ha traído discordia, poca empatía con la necesidad ajena, lo que ha provocado que el resentimiento popular esté en ascenso.
¿Qué podemos esperar sino rediseñamos el modelo?
- Que los extremos ideológicos sigan en el control de la situación, esto significa sumisión a una intervención de pensamientos extremos que no nos pertenecen y que no han sido capaces de transformar la cotidianidad de la ciudadanía.
- Que sigamos como en los últimos 50 años, sumidos en la ignorancia que nos provoca ausencia de entendimiento de las posibilidades que como país tenemos en la región.
- Que sigamos creciendo como población de manera desmesurada y que esto provoque un hacinamiento social incontrolable, lo que hará que nuestras necesidades sean insatisfechas eternamente.
- Que al final sigan beneficiados unos pocos, tan pocos que la producción siga concentrada en áreas de poder y decisión en inversiones que territorialmente producen poco empleo, un empleo mal pagado y así nunca, tendremos nación.
“Saldremos de la crisis sanitaria solo si compartimos la carga estratégica y económica”.
Desconcentrar hoy en la pandemia es lo que procede, es necesario y urgente entender que saldremos de la crisis sanitaria solo si compartimos la carga estratégica y económica con los alcaldes del país.
La Ley de Contrataciones del Estado ya lo contempla en los artículos 2 y 5 de su reglamento, al hacerlo, los resultados los tendríamos a la vista a corto plazo, en un cortísimo plazo.
El secreto es querer cambiar y dejar de pensar en un solo héroe, en pensar en más de 300 héroes, que incluye al ejecutivo, al legislativo y a los poderes locales como responsables de la vida y la salud de sus comunidades.
Si no rediseñamos el modelo, les invito a dar respuesta a las preguntas siguientes:
- ¿Cómo vamos a bajar las estadísticas de pobreza?
- ¿Cómo vamos a bajar las estadísticas de desnutrición?
- ¿Cómo vamos a bajar las estadísticas de la informalidad en el empleo?
- ¿Cómo vamos a mejorar la productividad?
- ¿Cómo vamos a educarnos desde la vida?
Podrán hablar y negar la posibilidad del cambio, podrán negarse y colocar uno y mil pretextos en el discurso, lo único que habría que terminar por pensar es: ¿qué necesitamos reforzar para tener una efectiva desconcentración? eso quiere decir ¿cómo vamos a controlar y fiscalizar que no se democratice la corrupción?
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