Mi primer hijo

Exactamente el 13 de marzo de 1985, a punto de tomar el desayuno, Nilsa me dice: “Anoche quedé esperando… siento una sensación acá (y se señala el vientre) de algo que se mueve intensamente”.

Me quedé sorprendido, pero era real, seríamos papás sin necesidad de pedir una prueba de embarazo en una farmacia. El Huguito ya venía, mi primer bombón estaba colocado, había pegado centro y teníamos la fecha exacta de la concepción.

“Los primogénitos son una experiencia única e irrepetible”.

Lo comunicamos a las abuelas, era el primer nieto de las casas, por ende, el primer sobrino, la primera experiencia y el primer chivo expiatorio. Los primogénitos son una experiencia única e irrepetible; recuerdo que mi suegra toma las riendas del embarazo y decide acompañar a Nilsa a todas las citas con el médico… el reconocido Dr. Brolo.

De manera absurda e irresponsable y por comodidad, me hago a un lado y permito que mi pareja viva su embarazo junto a su mamá y no junto a su marido. Hoy me digo a mi mismo y a quien lo lee, ser papá es la única experiencia en donde algo por momentos te pertenece, en donde tus cuidados y atenciones tienen valor, ocupan un espacio en tu memoria que te permite valorar la acción de tus padres.

El 8 de diciembre de ese mismo año, día de votaciones en Guatemala, en donde reinicia su historia política, es electo como presidente el Lic. Vinicio Cerezo Arévalo con la Democracia Cristiana y se pierde la primera oportunidad para rescatar el país. Ese mismo día, a las dos de la tarde, inician los dolores del parto de esta nuestra aventura de ser papás; a las 6 de la tarde llevaba a Nilsa al hospital Bella Aurora, que era el lugar en donde atendía el renombrado doctor. A las 9 de la noche inicia el verdadero trabajo de parto que duró toda la noche, Nilsa nunca dilata, el doctor nunca estuvo presente porque andaba de parranda celebrando en triunfo de Vinicio, casi pierdo a mi pareja y a mi primer bombón… a las 6 am aparece el doctor.

“Solo tengo memoria y recuerdo para perdonar”.

Alrededor de esta incertidumbre, en vilo y pena absoluta, mi mamá, Sonia mi prima y mi suegra. Era ya nueve de diciembre y en un pasillo de Hospital Bella Aurora casi fenecía mi esposa. El renombrado matasanos, pronostica cesárea y a partir de ese momento logro ver a salvo a mis dos seres que sentí se me iban. No guardo rencor, solo tengo memoria y recuerdo para perdonar, pero… el segundo parto jamás sería igual y menos con el mismo.

Hoy, 35 años después, me disfruto a este bombón con quien comparto mi vida, mis ilusiones y mis locuras.

2 thoughts on “Mi primer hijo

  1. Que interesante!! No cabe duda que la madurez hace que la persona reconozca sus errores, como fué el caso de no compartir el embarazo con tu pareja. Elemental, pero el papá primerizo no lo hace.

    El dom., 3 oct. 2021 10:48 p. m., WordPress.com escribió:

    > Hugo Peña posted: ” Exactamente el 13 de marzo de 1985, a punto de tomar > el desayuno Nilsa me dice: “Anoche quedé esperando… Siento una sensación > acá (y se señala el vientre) de algo que se mueve intensamente”. Me quedé > sorprendido, pero era real, seríamos papás sin nec” >

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