¿Sobrevivimos o nos rediseñamos?

Normalmente esta pregunta no es tan recurrente en nuestro diario vivir, no pasa por nuestra mente la mejoría y el cambio constante que exige la cotidianidad de la vida. Nuestra cultura nos han enseñado únicamente a sobrevivir. Es tan básica, que se ha convertido en un dique que nos hace crecer a pasos milimétricos. Somos muy lentos para detectar nuestras habilidades y falencias porque, en realidad, contamos con un país maravilloso que nos facilita la vida por todo lo que tenemos, pero es muy poco lo que lo entendemos.

“Pensar de manera diferente es ser inclusivos y prácticos”.

Rediseñar nuestra vida implica pensar y actuar de manera diferente. Pensar de manera diferente es ser inclusivos y prácticos para ponernos de acuerdo en el encuentro con una nueva ruta de vida y, con determinación, caminar hacia adelante.

Es muy fácil decirlo, pero no tanto hacerlo. Rediseñarnos es un concepto que debemos asumir, pero debemos sopesar, porque no estamos solos, porque debemos vencer el miedo y al sistema.

“Entender un rediseño de país, implica rediseñar primero nuestro pensamiento y nuestro actuar”.

¿Qué implica entonces el rediseño del sistema? Desde mi punto de vista, el sistema está conformado por la sociedad y el territorio, estos dos conforman el Estado, que es la institucionalidad operada por personas que conforman la sociedad que, de manera absurda, usan la legitimidad del voto para abusar de la sociedad misma. Al final entender un rediseño de país, implica rediseñar primero nuestro pensamiento y nuestro actuar. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a eso? si no, estamos condenados al fracaso.

El rediseño puede darse de manera rápida si cada quién juega su papel.

Para la mayoría de personas los únicos responsables de la actual crisis son los políticos, al final son quienes deciden, porque estamos acostumbrados, como votantes, a emitir un voto sin entendimiento, en donde le damos al político la legitimidad para que decida por nosotros. Esa responsabilidad se ha convertido en una cultura de traspaso de la culpa: te doy el derecho, te exijo el resultado y, como no eres capaz de darlo, te condeno y te cambio.

“El mundo cambió, pero nosotros no”.

Esta dinámica ha sido la de no acabar, y la de no entender que el mundo cambió pero nosotros no. En realidad, el pecado de los políticos, es no verse gremialmente y, por lo mismo, han abandonado la institucionalidad desde el propio origen, eso quiere decir, desde sus propios partidos políticos, porque los han convertido en vehículos electorales y han dejado la formación de cuadros y las filosofías para más adelante, o para cuando se pueda. Perder la profundidad filosófica en una institución de derecho público es permitir la construcción de lo superficial, lo superficial es vano, y no genera esencia.

Rediseñar a la clase política no es tan complicado, solo basta con querer retomar la formación de cuadros y la promoción humana como fundamento. Esas dos cosas, generarán nuevamente un pensamiento crítico capaz de pensar, sociopolítica y socioeconómicamente, sobre cuál ha de ser la ruta estratégica de nuestra patria porque, fuera de ruta, estamos desde hace 35 años.

En realidad rediseñar el país implica que cada sector se rediseñe así mismo, porque, de lo que adolecemos, es de dirigencia nacional.

“Rediseñar dirigencia nacional nos implica a todos”.

La dirigencia nacional que debemos renovar corre también por parte del empresariado. Guatemala requiere empresarios que conozcan su territorio, que lo usen con propiedad, aplomo e inversión, pero que también sean capaces de incorporar y de sumarse a la economía comunitaria. Al final la incorporación de más gente al sector laboral y productivo los beneficiará de manera directa e inmediata porque traerá consigo el incremento del consumo.

Rediseñar dirigencia nacional nos implica a todos, comunicadores, sindicatos, iglesias, grupos de estudiantes, medios de comunicación, grupos sectoriales, etc. Nos implica a todos por un simple y sencillo principio, que es que, el estado de Guatemala somos todos.

En realidad nos hemos manejado de manera cómoda esperando que otros hagan por nosotros, y eso es cultura. Nos hemos manejado siempre echándole la culpa a otros, y eso también es cultura.

Pero principalmente, nos hemos acostumbrado a esperar a que cualquiera resuelva y decida por nosotros y eso también es cultura, porque lo que hemos tenido es a cualquiera decidiendo por nosotros y por eso estamos como estamos.

“Rediseñar a Guatemala no es fácil, pero no es imposible”.

Guatemala necesita ruta estratégica de integración de intereses, en donde cada quien resguarde lo poco o mucho que tiene, lo conserve y lo haga crecer. Debe nacer en donde está la necesidad y no en donde está el poder.

Es necesario invertir los procesos de manera consensuada, no podemos seguir con una concentración de poder político y económico desde la Ciudad de Guatemala porque, la oportunidad que tenemos con tanto recurso lo perdemos paulatinamente por falta de entendimiento.

Imagen principal: El Informal

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