Un cambio necesario

Mi trabajo en el banco duró exactamente 5 años 1 día; cumpliendo este tiempo tenía derecho a prestaciones y a que el crédito que se me había otorgado pudiera seguir teniendo los beneficios de bajo interés por el pacto colectivo de condiciones de trabajo conseguidas por el SINGRATOWN.

Mi vida empezó a experimentar cambios muy fuertes porque traté por todos los medios de encontrar algo que llenara de satisfacciones mi existir, no estaba conforme con lo que hacía, en el banco me convertí en un trabajador cumplidor pero no feliz, como cajero en ventanilla me sentía preso en un cuadro de operación de 1 metro por 1 metro; discutía por todo, me convertí en un trabajador móvil cubriendo las vacaciones de los trabajadores de las distintas agencias en atención al público, fui entendiendo poco a poco que el banco había llegado a su límite y yo también; entonces apareció la comunicación como alternativa de vida.

“Todo lo que se piensa y se crea, tarde o temprano se puede ver”.

Liz Álvarez, trabajaba como asistente de gerencia de Luis Rabbé en los canales de televisión nacional, Liz, era muy amiga de Abdón Rodríguez Zea que en ese tiempo era el director de Noti 7 y ella había crecido como mi hermana de crianza en la casa del maestro de Santiago Sacatepéquez porque era hija de Concepción Arango, la maestra que me enseñó a leer y escribir.

Le hablé y le conté mi inquietud de laborar en algo que me entretuviera, algo que le diera sentido a mi vida y me consiguió trabajo en los canales en el turno de la noche. Era otro mundo, en ese momento entendí que todo lo que se piensa y sea crea, tarde o temprano se puede ver a través de las pantallas.

Imagen: Logopedia

Yo quería ser presentador de noticias, pero en ese momento era mucho aspirar, en todos los trabajos hay categorías de personas, hay influencias y variedad, hay una lucha constante y debía conformarme con aprender a colocar los cables en el estudio de transmisión.

Estaba feliz, en una experiencia que me llenaba y que me hacía pensar, había que entender el porqué de cada grito y cada instrucción en el manejo de información.

Mi realización máxima llegó a los dos días de estar en esta nueva vida. Carlos “el chino” López, editor estrella de esa época de los canales baja las escaleras con prisa, ve una nota que alguien le había mandado a traer la lee y me dice: “venite conmigo vos patojo, me vas a sacar de un apuro”.

“La parte vocativa en mi vida es la esencia de la felicidad”.

Me puso a locutar una nota de duelo, me dirigió la intención porque voz de locutor no tenía, ni tengo y el final de la historia es el siguiente. Terminó el tiempo de mi turno, yo trabajaba en los canales después del banco de 5:00 a 10:00 pm, esa noche me dio tiempo de llegar a mi casa para que mi esposa escuchara y viera la nota de duelo en donde su marido hablaba, las notas de duelo eran las últimas del noticiero y la senté a que escuchara mi voz a través de la pantalla. No paramos de reír por mucho tiempo, así de ridículo se podría calificar este hecho, pero estaba inmensamente feliz porque había encontrado mi vocación profesional y personal en la comunicación. Desde ese día la parte vocativa en mi vida es la esencia de la felicidad, la vocación es hacer lo que me gusta y que me paguen por eso y este principio de plenitud lo había encontrado a mis 27 años.

Gracias inmensas a Liz Álvarez, mi hermanita de crianza, ella sabe que me hizo feliz y nunca la olvidaré.

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