El nuevo PAN y su oportunidad perdida (Capítulo 2)

Después de las elecciones primarias, en noviembre de 2002, aparece muy fuerte el posible candidato presidencial del Partido de Avanzada Nacional (PAN).

“Creyeron que repartir poder era como vender o comprar verduras en el mercado”.

Ese diciembre se inició con la integración de los equipos para la gobernabilidad sin que se hubiese jugado la elección de 2003. Los equipos que acompañaban a Oscar Berger empezaron a repartirse el poder y, abanderados por el poder económico, creyeron que repartir poder era como vender o comprar verduras en el mercado.

La elección primaria había funcionado, lo que no funcionaba era la inteligencia emocional del ser humano que, ebrio de soberbia, marginaba nombres en listados de diputados sin ningún balance institucional y, se daban nombres de ministros de estado de la misma forma. Este tipo de acciones provocó que quienes contaban con la representación legal de PAN, se resistieran a las imposiciones y diera inicio entonces a la segunda parte del entendimiento institucional.

Imagen: Prensa Libre, 2002

Se integra un grupo de negociación para encontrar los acuerdos y el equilibro y se consigue.

El 6 de enero de 2003 se firma el convenio en la casa de Mario Taracena Díaz-Sol. Yo estuve ahí, fui testigo del acuerdo entre Leonel y Oscar, junto a Mario esperamos en el segundo nivel de la casa a que terminaran de ponerse de acuerdo. Ambos hicieron algunas observaciones a un pequeño documento de distribución de poder, y lo firmaron.

“Hasta este momento, otra vez había ganado la institucionalidad”.

Salí muy contento esa tarde de la casa de Mario, lo hice haciendo números porque la política es matemática y, con las encuestas de ese momento, el PAN metería 84 diputados, lo que permitiría poder ganar la presidencia con Oscar Berger y Eduardo Gonzáles en la vicepresidencia. El gabinete lo colocaría el poder económico, se alternarían las diputaciones entre los institucionales de Leonel y los simpatizantes de Oscar. Leonel sería presidente del congreso los siguientes 4 años y el próximo candidato a la presidencia. En definitiva, el pastel estaba relativamente bien repartido hasta que nuevamente surge esa voz silenciosa que penetra el tímpano y excita el ego.

La misma persona que le propone a Leonel las elecciones primarias en 2002, una semana más adelante de la firma del convenio, le muestra las últimas encuestas y, en ese estudio de opinión, los números decían que Leonel tenía 14 puntos de intención de voto. La institución PAN estaba acostumbrada a medir sus momentos estadísticos con la empresa costarricense CID Gallup pero, en esta precisa ocasión, no es la misma empresa la que realiza este estudio, es una empresa local que distorsiona todo el trabajo que se había llevado a cabo desde marzo de 2002.

“Alguien en ese equipo no quería la integración institucional”.

Cuando nos presentan los números, entendí que alguien en ese equipo no quería la integración institucional y, le recomendaba muy fuertemente a todo el equipo la independencia electoral, en donde se proclamará candidato del PAN a Leonel y que a Oscar se le aplicara la “Operación mata palo” que, para quien no lo sepa, el mata palo, es una planta que abraza a los árboles y los ahoga.

Era una jugada realmente egoísta, mata instituciones, mata negociaciones y en contra totalmente de la consolidación institucional del PAN y de la recuperación del poder.

La encuesta estaba hecha a la medida del interés de quien la proponía por una sencilla razón, dejaría de estar en primera línea en los listados.

Al final se dio la ruptura, Oscar fue absorbido por una alianza de tres partidos muy pequeños en ese momento, que conformaron la Gran Alianza Nacional GANA, los símbolos eran el puño, la balanza y la pirámide.

Imagen: Prensa Libre, 2003

El PAN por su parte se divide nuevamente, los cuadros que se quedan no eran competitivos. Leonel es proclamado Candidato a la presidencia y Rubén Alfonso Ramírez fue su vicepresidente.

“Estás a tiempo de decidir si quieres tener posición o quieres tener poder”.

En aquel momento, me siento con Leonel y le digo: “Mi querido Leonel, esta no es la ruta que te conviene, a ti te sobra tiempo en política, estás a tiempo de decidir si quieres tener posición o quieres tener poder”. Me contestó: “Te falta información tata”.

Le di las gracias y salí de su oficina muy triste. Era marzo de 2003, faltaban 2 meses para el arranque de la campaña, estaba viendo con impotencia cómo perdía un cliente y una elección a la vez.

Bajé del quinto nivel al sótano del edificio Aristos Reforma, abordé mi vehículo y cuando salgo a la avenida de la Reforma me entra una llamada del secretario privado de Álvaro Colom y me dice: “Huguito, te saluda Fernando Monroy, estamos acá con Álvaro en la oficina de la sexta calle de la zona 1, sabemos que ya no estas con el PAN, ¿te podrías venir para acá?, ¿te interesa?”

Imagen principal: Prensa Libre, 2002

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