¡Gracias don Egemberto Albergue Oliveros!

No hay pan fácil, decía mi abuelita Goyita. Después de pasar trabajando en el banco 17 horas diarias durante seis meses consecutivos logramos sumar los Q4,000.00 que hacían falta para completar el enganche de la casa; el valor total de era de Q25,000.00, tenía la opción de solicitar los Q17,000.00 restantes al banco, en donde gracias a los beneficios del pacto colectivo de condiciones de trabajo conseguido por el SINGRATOWN, los trabajadores podríamos acceder a créditos con un 4%de interés. Una super tasa porcentual. Entonces qué procedía, llenar la solicitud y presentarla al departamento de Cartera del banco.

El 31 de diciembre de 1983, ese último día del año, recibo una llamada del departamento de Cartera del banco en donde se me notificaba que el crédito al que había aplicado había sido rechazado. Eran las diez de la mañana, el banco trabajaba hasta las doce del medio día en el cierre del año, me dio una tristeza muy grande y la única ventana que me quedaba abierta era que dentro del mensaje que me dieron agregaron: “Lo siento Hugo, la subgerencia general no aprobó tu solicitud, porque tu no representas grupo familiar”. Desde luego que no representaba grupo familiar, quería formar una familia y ese anhelo me hizo nuevamente recurrir a uno de mis ángeles de la guarda en el banco. Le comento a Güicho Ortiz lo sucedido, me dice: “venite a la visa de cheques aquí en la central y vamos a ver qué hacemos”.

Cuando llego a donde me había citado, su conclusión fue muy sencilla. Güicho me dice: “primero no creo que don Egemberto esté enterado del préstamo para tu casa, él no mira créditos pequeños y menos de empleados, esas son babosadas de los de cartera…” sigo escuchando atentamente y me da el consejo: “a las 12 del medio día, don Egemberto, quien es el sub gerente del banco, sale a saludar a todas las secretarias en el segundo nivel, ellas hacen fila para darle el abrazo de fin de año, colocate al final de la misma y contale tu caso, estoy seguro que ni siquiera está enterado, don Egemberto es buena gente, andá y hacele ganas Huguito”.

A las 12 menos 5 estaba en las gradas que conectaban del primero al segundo nivel, que era en donde quedaba la subgerencia, me paré al final de la cola, esperé pacientemente mi turno, la secretarias justamente salieron a las doce en punto a hacer su cola, me sentía medio ridículo y me miraban raro pero le hice ganas. Cuando llegó mi turno, don Egem, como le decía todo el mundo me cuestiona: ¿y vos qué haces en la cola patojo? Vengo le dije, a comentarle que el departamento de cartera me rechazó un crédito porque yo no represento unidad familiar con mi mamá, y me dicen que usted no lo autorizó.

“Aprendí que para conseguir algo, hay que agotar hasta el último recurso”.

No hizo cara de buenos amigos, llamó al director del departamento de Cartera comercial, lo encaró, le reclamó con autoridad y le dijo: “traeme el expediente de este muchacho, lo quiero ver”, se lo llevaron, lo revisó y lo firmó. Salí feliz por ese regalo de fin de año, lo celebré con mi novia y con mi madre y aprendí que para poder conseguir algo, hay que agotar hasta el último recurso y también aprendí, que las personas acostumbran decidir en nombre de otras y el único remedio para eso es confrontarlos. Lecciones de vida, que hoy las aplico a diario y con eso evito chismes y malas decisiones.

Imagen: SINGRATOWN

Hoy doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de ingresar a trabajar a una institución como el Banco Granai & Townson, doy gracias al SINGRATOWN por su lucha laboral que me permitió tener casa muy joven, porque me hizo sentir propietario y desde esa perspectiva empezar a construir familia.

La campaña de 1999 entre un pollo y un conejo

En una campaña electoral que se sabe ganadora, no todo el que arranca desde el inicio tiene la posibilidad de llegar hasta el final. Son miles de personas las que tratan de estar cerca del candidato, más aún, cuando la mística, el don de gente y el discurso agrada.

Alfonso Portillo en 1999 era eso, el candidato ideal, para mí la mejor oportunidad de colocarme en el mercado electoral, como una opción que otros candidatos, más adelante y en elecciones futuras, podrían contratar.

Imagen: Prensa Libre (1999)

En 1999 tuve la dicha de poder entender al poder y, principalmente, aprendí a ver desde afuera cómo se equivoca un gobierno en su afán de destruir personas. En Guatemala, los que se dicen políticos, se toman de manera personal el oficio y muchísima gente olvida que la política es el arte de gobernar para servir, acá, al final, usan a la política como instrumento para fines personales. Esta primera conclusión no solo pasa en la política, el país ha sido usado para intereses de un selecto grupo y no de la comunidad.

“Los errores en la gobernabilidad también pierden campañas.”

El gobierno del expresidente Álvaro Arzú 1996-2000 (QEPD) quizá ha sido el único que ha tenido la posibilidad de repetir. La percepción era que sabían lo que hacían, entregaban resultados (32 mil obras en un periodo de gobierno) en fin, tenían todo, excepto un par de cosas: la humildad para encarar el reto, el entender que el poder se construye para legarlo y su comunicación que, sin darse por enterados, la diseñaron para satisfacer egos y no para convencer a la masa.

Imagen: Archivo digital Guatemala.com (2019)

Los errores en la gobernabilidad también pierden campañas y los ataques personales crean víctimas cuando no se mide el tiempo y el espacio, por ejemplo: trataron de ligar a Alfonso en el caso de Alfredo Moreno (acusado de contrabando) de manera errónea y muy temprano en el gobierno, esto permitió recomponer la opinión de la gente y no generó ningún daño al candidato, solo lo fortaleció. Convencidos que privatizar empresas del estado era una ruta de resultados y buenos negocios, trataron de correr y privatizar todo.

Imagen: Archivo digital Plaza Pública (2015)

La oposición del momento, el FRG (Frente Republicano Guatemalteco), era dirigido por gente hábil y de mucho colmillo. Quizá, la única oposición estructurada que este servidor ha visto desde el Congreso de la República que tenía agenda legislativa para contrarrestar el avance con una característica especial, no tenían mayoría, pero si estaban graníticamente dirigidos por el General Ríos Montt y Francisco Reyes López.

Imagen: Prensa Libre (1999)

En esa época el discurso fue elaborado de tal manera que, cada frase contaba, sumaba o restaba, los medios de comunicación eran analógicos, lo digital no cabía en el espectro y por lo tanto, los medios eran el eje estratégico de cualquier competidor. Si hubiera sido hoy, hubiera sido casi imposible gobernar con ese estilo.

¿Qué hacer para ganar? Esa pregunta es la única válida de cara a una elección. Primero entender el momento, el gobierno del PAN (Partido de Avanzada Nacional) lo tenía todo y como en el judo, había que bajarlos con su misma fuerza. Ellos hablaban de la obra física y del asfalto, y Alfonso respondía: “el asfalto no se come” y arengaba a la gente, “o ustedes pueden tragarse un pedazo de asfalto.” Ellos hablaban de las privatizaciones y sus beneficios y Alfonso contrarrestaba diciendo: “se están robando las empresas que son de ustedes, pero para los nenes eso no es corrupción, son buenos negocios.”

Imagen: Hemeroteca digital Prensa Libre (2017)

“Hay fenómenos de la comunicación política que deben ser contados tal y como fueron.”

El momento más crítico de la campaña se da cuando el PAN acusa a Alfonso de haber asesinado a una persona en Chilpancingo, Guerrero, México. Aquí me detengo un momento, porque hay fenómenos de la comunicación política que deben ser contados tal y como fueron.

Imagen: Prensa Libre (1999)

El caso Chilpancingo sí creó crisis en la campaña, y acá se usó en términos de comunicación estratégica la técnica del descaro en tres momentos:

1.- Chepe Zarco en un programa de televisión encara a Alfonso y le recrimina que había asesinado a una persona en Chilpancingo, tocando su mentón, usando su creatividad e instinto de animal político y pensando bien su respuesta con vivacidad y valentía respondió: “no fue uno, fueron dos” y de una vez recrimina, “¿qué hubieras hecho tú?”

2.- Este caso obliga a Alfonso a salir a México a buscar la información, el mismo ya había sido sobreseído. A su regreso a Guatemala en el aeropuerto La Aurora al enfrentarse a los medios dijo: “aquí están los papeles, aquí está la historia, es un caso viejo que se dio por diferentes razones y lo mejor es que la justicia mexicana lo sobreseyó; hoy estoy de regreso y prepárense porque vengo a comer conejo asado”, ese era el apodo de Óscar Berger, candidato del PAN.

3.- Los recursos de comunicación estratégica nunca son suficientes si no se instala en la masa, faltaba algo y eso lo encontré en un desayuno que la madre de Alfonso organiza en un hotel capitalino con un grupo de maestras de educación primaria, donde dice: “imaginen ustedes maestras, si fui capaz de defenderme, así quisiera defender a mi pueblo”.

Imagen: Prensa Libre (1999)

Un operador de campañas debe escuchar siempre los discursos del candidato. Ese día subí a la habitación y le dije a Alfonso, ya tengo la salida, de acá en adelante agregarás en algún momento de la campaña lo siguiente: “si fui capaz de defender mi vida, voy a ser capaz de defender la vida de mi pueblo”. La primera vez que lo dijo fue en Jalapa, unas 20 mil personas lo recibieron y, en el momento justo, aparece la frase. La gente se identifica con el concepto, se siente incluida y a partir de ahí, 4 puntos porcentuales por mes a favor de Alfonso en las encuestas, y la presidencia a la vista.

Imagen: Siglo XXI (1999)

La política electoral es matemática en esencia, y humana en conciencia, aunque los candidatos de 1999 en Guatemala hayan sido un pollo y un conejo.

Imagen: Prensa Libre (1999)

Unos en la pena y otros en la pepena

Las ideologías no provocan nada bueno, nos mantienen divididos, pero se sostienen en la historia y, por eso, la Guatemala de hoy, la de ayer y la del futuro, es la de nunca acabar.

“Las ideologías no provocan nada bueno, nos mantienen divididos”.

Ni el estado de bienestar social que promueve la izquierda usando los impuestos de todos, ni el desarrollo de la individualidad empresarial que promueve la derecha, han sido capaces de cambiar la ruta del país, y mucho menos los resultados en pos de un bienestar sostenido.

¿Por qué hablo de estos temas en este momento estratégico? Por una sencilla razón, los guatemaltecos debemos de empezar a vernos más hacia adentro que desde afuera. Nos debería de importar muchísimo entender quiénes somos para nosotros y qué significamos para otros, a partir de ahí, ser capaces de definir la ruta estratégica de nuestro  país que, por cierto, nadie la ha propuesto, y menos impuesto.

Hace cuatro años tuve la oportunidad de conocer el Pentágono, que es, ni más ni menos, la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América, y ahí tuve una plática corta con el segundo al mando, y dentro de la misma, le pregunté cómo EEUU miraba a Guatemala. La respuesta fue más sencilla de lo que esperaba y por lo tanto, fue más profunda, “nosotros observamos que acá a Washington vienen muchos grupos de guatemaltecos, normalmente integrados por un número de tres personas y cada grupo tiene su verdad de los hechos, su propia visión de país, su propia ideología y también sus propios intereses, descifrarlos es muy sencillo, sumamos la opinión y las peticiones de cada grupo y descubrimos que Guatemala es un país dividido”. Más claro que esta realidad no hay.

Imagen: Shutterstock

“Los guatemaltecos debemos empezar a vernos más hacia adentro que desde afuera”.

¿Cómo conseguir entonces unidad ante tanta desigualdad? ¿Mucho para pocos y poco para muchos?

¿Cómo estar en unidad ante tanta diversidad ancestral?

¿Cómo ser unidos cuando se nos declara pluriétnicos, multiculturales y plurilingües?

Respondamos una a una estas preguntas y después, analicemos lo difícil que debe ser administrar en Guatemala ese trofeo llamado poder. Sin duda, la salida es la búsqueda de una unidad estratégica.

Y está unidad estratégica, desde mi punto de vista, es encontrar la vocación comunitaria para con ello, generar un nuevo modelo económico comunitario que nos permita tener realización económica que nos mantenga ocupados y productivos pero, principalmente, que permitan mejorar nuestra vida cotidiana.

Sin lugar a equivocarme, la vocación es hacer aquello que nos gusta y que nos paguen por ello. Es por eso que, en Guatemala, somos 340 comunidades donde, cada una de ellas, tiene su propio tesoro, descubrirlo hará que la unidad productiva sea quizá, al final del embudo, la solución que Guatemala necesita porque, sin lugar a dudas, todos podríamos ser parte del proceso productivo, no solo la mano de obra barata que hoy representa pobreza.

Guatemala es un país tan mágico que ha sido estudiado y entendido tan bien, que con el descuido intencional es suficiente. Vean el problema geo-político y geo-estratégico que tenemos hoy por la explotación minera y la posesión de territorialidad portuaria en el norte del país. Hoy somos de interés atómico por él Uranio, hoy y siempre nos han querido no por lo que somos sino por lo que tenemos. En otras palabras, es tan fuerte el territorio que lo que menos le ha interesado a quienes lo operan, es el desarrollo de su gente, por eso, nuestras estadísticas son mortales en salud, desnutrición y educación.

Imagen propia: Explotación minera sin fiscalización

“La vocación es hacer aquello que nos gusta y que nos paguen por ello”.

Sin desarrollo humano no hay salida, hay jungla, hay desorden y, en este escenario, gana el más fuerte.

El cambio está pisando fuerte, la dinámica social es aparente. El cambio, sin duda, vendrá de manera institucional, poco a poco, de manera legal y con ejemplos, que es lo que Guatemala necesita.

Imagen principal propia: Explotación minera sin fiscalización

La primera inversión

Doña Pilar, abuelita de mi novia en esa época y hoy mi compañera de vida, decía que para ser felices solo se necesitaba un poquito de amor, un cuarto, una cama, una mesita para comer y el resto venía por añadidura. Con este tipo de lenguaje y de conceptos pensé que sería fácil por cultura y hábitos de vida la unión con Nilsa. Entonces me animé a pedirle boda en mi primer año de noviazgo y su respuesta fue más que contundente, “yo no me caso sin casa”.

Imagen: Doña Julia, Nilsa y doña Pilar

En realidad prisa no había, ambos éramos estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, yo era una persona entregada al fútbol, no era buen estudiante y sabía que llegaría el tiempo adecuado y la oportunidad deseada para dar los primeros pasos en la construcción de una nueva vida.

Y así fue, entrenando una tarde en los campos de Marte con la selección del banco Granai & Townson apareció la oportunidad. Usbely Díaz, más conocido en el banco como Bely se acercó esa tarde a decirme: “Sapo, estoy vendiendo mi pick-up, tengo una emergencia y te lo remato por Q950.00″. El vehículo era la moda del momento, un pick up Datsun, motor 1200, con aros de magnesio, bien cuidado y en oferta, no lo podía creer.

Le quise preguntar por qué la prisa y el precio y lo único que me respondió fue “es algo irresolvible, que no tiene marcha atrás y decime que sí antes de que me arrepienta”.

Imagen: Usbely Díaz

Le dije que sí, sin pensarlo, al terminar el entreno le giré ahí mismo un cheque, me dio las llaves, los papeles y feliz me dirigí a casa de Nilsa, orgulloso de la compra. Por la noche llegué a casa con mi madre a mostrarle el carro, las expresiones de agrado no se hicieron esperar y entonces también se asomaron las responsabilidades porque había que buscar parqueo, los gastos adicionales, el combustible etc.

En fin, nuestro medio de transporte que era el servicio urbano cambió y en los siguientes cuatro fines de semana fuimos felices a la Antigua, a los repasos o fiestas de jóvenes de esa época y a la universidad. Pero, el juguete nuevo estaba destinado para un momento determinado y para otras cosas.

“Sabía que llegaría el tiempo adecuado y la oportunidad deseada para dar los primeros pasos en la construcción de una nueva vida”.

Un mes más tarde lo estaría vendiendo en Q3,500.00 a un comerciante que lo vio estacionado frente a la casa de mi novia, tocó la puerta ofreciendo cartones de huevos; solo recuerdo que era de apellido Gil y justo él necesitaba ese carro para su negocio de transporte de huevos. La venta fue tan rápida como la compra, un domingo por la tarde, un ofrecimiento, un cheque y sin más, nuevamente ambos en bus.

Lo del carro fue un buen negocio, y fue tan bueno que con ese dinero dimos el primer paso para la compra de nuestra primera casa.

Justamente en esos días le comentan a Nilsa que había una colonia residencial nueva en venta cerca de la casa de su mamá, me lo comenta y me dice, “fíjate que con Q8,000.00 de enganche podemos iniciar la compra de la casa, debemos poner 4 mil ahorita y 6 meses después el resto ¿qué piensas?” Mi respuesta fue, “yo tengo lo de la venta del carro en el banco… yo pongo el resto me contestó”. Juntamos los primeros Q4,000.00, ella escogió el lugar en donde tendríamos nuestra primera propiedad.

Imagen: Compañeros del banco Granai & Towson

Para juntar esos Q4,000.00 en 6 meses, había que trabajar horas extra. Nuevamente, las relaciones y los amigos funcionaban, Güicho Ortiz, El Mister, Byron Sandoval alias El Zorro, Miguel Ángel Toca, Julio el pelón Melara, Sergio el caballito Ruano y el pelón Urizar, eran integrantes del departamento de compensación del banco, hablaron con don Audilio Orozco, jefe del departamento de Monetarios del banco y amante del fútbol, para que autorizara horas extra de las 5 pm hasta que cerrara la operación bancaria del día.

Ingresaba a mi horario normal a las 8:30 por la mañana, recuerden que ya estaba en ventanilla, terminaba este turno a las cuatro de la tarde y una hora después a la compensación del banco hasta las dos o tres de la madrugada del día siguiente. No fue fácil, pero pagamos el enganche y a partir de ahí la aprobación del crédito bancario en el mismo banco Granai & Townson.

Por algo Dios me colocó en el banco.

El dolor de la derrota y el endoso del voto

La derrota electoral es una sensación de vacío que cuando se evalúa permite entender que quizás, se dejó de hacer algo, que se hizo algo de más y falló, o que la estrategia que sumó puntos no generó el impacto deseado. Y es que, al final, el humano es quien decide y cuando decide un ser humano pasional, lo errores afloran y se rompen expectativas, estrategias, pronósticos y sueños de poder.

Perder no es un buen negocio para quien busca servir, pero sí para quienes a través de elecciones capitalizan su vida, y de esos hoy, hay un par por ahí.

“Lo que queda después de perder, es la espera de cuatro años eternos”.

La elección de 1995 dejó ese sabor amargo en mi boca, estaba convencido que se podría haber ganado, es más, sigo convencido.

Lo que queda después de perder, es la espera de cuatro años eternos que deben enfrentarse de cara al sol, y muy poca gente lo enfrenta por la vergüenza que representa el no haber sido el elegido por la gente.

Esta actitud no apareció en Alfonso, por el contrario, el siguiente sábado después de la elección me llama a mi casa y me invita al Estadio Cementos Progreso a ver un juego de futbol, su expresión fue, “no tengo por qué esconderme, pierde quien se arriesga mi hermano, vente conmigo al juego”, y ahí lo llegué a saludar. Alfonso iba vestido con pantalón de lona, saco a cuadros y botas, el nuevo look de la campaña de 1999.

Imagen: Prensa Libre (1996)

Ese día no hablamos de lo que había pasado ocho días antes, no se habló de lo que había dolido la derrota, mucho menos de los errores cometidos, ese día se enfrentó una realidad con todos los reflectores enfrente porque, al medio tiempo, la prensa lo abordó y arrancó ahí la próxima elección.

Vean ustedes lo que este servidor en 1995 creía en el personaje principal. Creía tanto en Alfonso que durante esos 54 días que duró la segunda vuelta electoral, nunca me presentó con la cúpula partidaria, no conocí a ninguno de los miembros de sus equipos, jamás tuve contacto con la cúpula del Frente Republicano Guatemalteco FRG, en las giras de los fines de semana, los dirigentes aislaban al candidato, lo llevaban a comer a donde ellos creían, lejos de la gente y lo mostraban únicamente en mítines, que era el espacio en donde, por primera y única vez, he visto que se puede trasladar el voto y la confianza. Explico a detalle este fenómeno.

Imagen: La Hora (1996)

El General Efraín Ríos Montt era el aspiracional que la gente reclamaba. Desde la elección de 1974 había quedado una insatisfacción electoral porque este líder había sido limitado y, por alguna razón, no había salido a reclamar la victoria a las calles como se lo pedía la base social, por el contrario, salió a España y el país siguió su rumbo.

Imagen: El Gráfico (1982)

Era 1995, 19 años después, la gente reclamaba a Ríos Montt en el poder, pero el artículo 186 de la Constitución no le permitía ser candidato presidencial por haber encabezado el golpe de 1982.

Por eso la negociación política que se da en el congreso de 1993 y que encabezo Leonel Soto Arango. La única forma de endosar un voto duro y consciente es cuando la persona elegida, en este caso Alfonso, supera en el discurso a quien lo propone.

El General Ríos Montt lo sabía y por eso el en discurso decía: “miren pues, a mí no me van dejar participar, pero no se preocupen, soy respetuoso de la ley porque no robo, no miento y no abuso, pero lo que no saben es que en el FRG tenemos un candidato que sabe lo que yo quiero, que es lo usted quiere, y ese es Alfonso Portillo”. La gente escuchaba a Alfonso y asentía con certeza, no es el general, pero es lo que yo quiero.

“El mercado político está lleno de dos cosas: pasión y razón”.

Cuando hago la evaluación de esa campaña, entiendo perfectamente que el mercado electoral está lleno de dos cosas, pasión y razón.

Todo en el campo de la comunicación política me enseña que la percepción es la esencia pública de la política y, por lo mismo, hay que decir bien las cosas. Hay que preparar la racionalidad que, en este caso, se ejecutó en la primera vuelta “Ríos Montt al poder, Portillo a la presidencia”.

En la segunda vuelta, que es la etapa que a mí me encarga Alfonso, la marca ya estaba colocada y, sin entenderlo así, porque es mi verdad, se compitió con un concepto pasional que era “Por ti mi Guatemala, Portillo votaré”.

Prensa Libre (1999)

La mesa estaba servida para el año 1999, yo tenía 34 años, y había que prepararse para enfrentar ese reto.

Imagen de encabezado: Prensa Libre (1999)

De conserje a operador de radio

Mi clasificación de empleados en el banco dio inicio desde abajo, quienes estaban en ventanilla y atendían público eran trabajadores con experiencia y en esa época los bancos formaban muy bien a quienes eran los rostros del servicio, mas los empleados de confianza que eran los jefes de sección o de agencias.

“La lucha por ascender de categoría era mortal”.

La lucha por ascender de categoría era mortal, había muchas personas en el departamento de servicios auxiliares luchando por hacer carrera bancaria y por eso la promoción por méritos y conocimiento se movía de manera vertiginosa en la institución para poder competir por un asenso.

En mi caso, para competir debía esperar dos meses de confirmación, los que cumplí en las oficinas centrales del banco y luego de eso fui trasladado a la agencia de Vista Hermosa en la zona 15 en sustitución de Memito de León y en donde tuve la dicha de que mi confirmación la diera Edgar Godínez (un jefe a toda madre), un ser humano de verdad y él mismo instruyó que mi capacitación para la luchar por el ascenso me la diera mi amigo Herbeth Ballsels quien era operador de radio de la agencia y quien en la práctica me pondría a tono para poder competir por un asenso.

Imagen: Edgar Godínez

Estudié como loco con quien ahora es mi mujer, el Código de Comercio, la Ley de Bancos y el reglamento y prescripciones del puesto (ella se sabía mejor que yo el puesto) y a los tres meses y medio de haber ingresado al banco la corbata apareció en mi vestimenta y también las responsabilidades y el entendimiento que aunque el dinero no sea tuyo, debes aprender a cuidarlo como si lo fuera.

Tengo que contarles, que después de esto se acabaron los abusos y los mandados personales (de dos o tres personas, no de todos) de que se es objeto cuando eres joven y aparte conserje.

“No cambia la lucha por la dignidad y la vida, porque la lucha no termina hasta que se acaba”.

De la mano de esta satisfacción que celebré muchísimo porque reforzaba mi amor propio y me hacía vencer el miedo por ser alguien, vinieron a mi vida otras amistades, otro círculo de relaciones, otros hábitos, otras ocupaciones y otras frustraciones.

Lo que no cambia es mi gratitud inmensa en esta etapa de mi vida para Edgar y Herberth, dos amigos que llevo en el corazón, porque ambos me enseñaron que no cambia la lucha por la dignidad y la vida, porque la lucha no termina hasta que se acaba.

¡Era mi primer paso, la primera grada que subía con dedicación y esfuerzo, pero con mucha dignidad!

Imagen: Herberth Ballsels

Las campañas políticas no se ganan, se pierden (Capítulo 3)

A buscar a Farchi

La responsabilidad de operar una campaña política es ilimitada, al poder lo conoces de cerca y por eso, la envidia florece.

Le agradezco a Alfonso esta posibilidad, él me metió en política electoral, me dio mi primera oportunidad sin experiencia. Posiblemente vio que había talento y yo, por mi lado, vi un camino largo y ancho que había que enfrentar sin miedo, y así lo hice. Honestamente en ese momento no dimensioné la aceptación de semejante responsabilidad.

“¿Vos sos Hugo Peña?”

“¿Vos sos Hugo Peña?”, me dice Isaac Farchi. “Sí”, le conteste, “acá te dejo los materiales, gusto en conocerte”. Esto fue un día después de la elección, o sea el lunes, en la productora de televisión que llevaba la campaña. El nombre de esta productora era TVR, y sus propietarios Jorge Quiñonez y Amílcar Morales tenían experiencia en otros procesos electorales. Ellos habían producido toda la campaña del Movimiento de Acción Solidaria (MAS), que llevó a la presidencia en los noventas al ingeniero Jorge Serrano Elías.

Foto: Jorge Quiñónes Estrada, YouTube/TVR HD (2014)

Me sentí en familia con ellos, a don Jorge y Amílcar ya los conocía porque, mucho de lo que yo producía en televisión como freelance, o sea, como trabajador independiente, lo operaba en TVR. En realidad ellos estaban más felices que yo, porque sostenían al cliente y tenían al frente de la comunicación de la campaña a un patojo que tenía hambre y ganas de ser alguien en este país.

“Bueno chulito, aquí cada minuto cuenta, estás contra el tiempo, así que a trabajar papaíto”.

La segunda vuelta duraba 54 días y con la característica forma de ser de don Amílcar me dice: “Bueno chulito, aquí cada minuto cuenta, estas contra el tiempo, así que a trabajar papaíto”. Me encaminó a la isla de edición y encuentro a Ricardo Flores (QEPD) quien era el encargado y con quien pasaría noches enteras en la primera semana buscando un hilo conductor que me permitiera poner en ruta competitiva a Alfonso.

En mi paso por Telemundo Canal 52 en los Ángeles CA, Ricardo Celis mi jefe de entonces, me decía: “Centrá en un solo punto, un solo concepto, una sola ruta y un solo discurso”. Y encontré ese punto, ese concepto: “Por ti mi Guatemala, Portillo Votaré”. Un concepto, un aspiracional, una doble connotación mágica que, en comunicación sociopolítica, pega doble.

“Una semana antes de la elección, la medida de las encuestas daban: Portillo 39 puntos y Arzú 41”.

Me dieron carro y el primer fin de semana salgo con tres equipos de producción buscando tres cosas. Un rostro amable, una imagen de fortaleza y un discurso de multitudes. Tres cosas encontradas y a armar las piezas publicitarias.

Una semana antes de la elección, la media de las encuestas, daban: Portillo 39 puntos y Arzú 41. Dos puntitos que, en términos electorales, suponían unos 30 mil votos. La ganancia estaba a la vuelta de la esquina.

El equipo de comunicación del PAN atacaba con intensidad a Alfonso y lo señalaba de mentiroso, ese calificativo hacía que, un candidato nuevo, fuese una oportunidad y se dio el momento en esa última semana.

Imagen: Prensa Libre (1996

Hacía falta el último foro presidencial, este se llevaría a cabo en los canales de televisión abierta del país, específicamente en Canal 3, el jueves anterior al domingo de la elección.

Dos días antes del foro, recibí una llamada anónima en la productora de un medio de comunicación de los más importantes del país que me dice: “Huguito, tengo en mi poder la orden de publicidad y un casete en donde podrás demostrar quién miente. Debes venir solo y te lo entregaré en tus manos”. Me tomé la cabeza con las manos, sentí un escalofrío muy fuerte en el cuerpo y fui.

“Era solo de planificar el momento en que Arzú acusara a Alfonso Portillo en el foro y listo”.

Imagen: Prensa Libre (1996)

El cassette contenía un audio en donde un locutor decía: “Última hora, última hora, Álvaro Arzú derrota contundentemente a Alfonso Portillo en el foro llevado a cabo en Canal 3, PAN Responde”. Lo escucho y casi me da un ataque de felicidad, la ganancia en las manos, llamo a Alfonso, llega a la productora, escucha el audio y expresa con total libertad, “ve que hijos de… son unos bandidos, si pues, el mentiroso soy yo”.

El foro no se había llevado a cabo, el material de radio ya estaba sonando en las radios del interior del país, era solo de planificar el momento en que Arzú acusara a Alfonso en el foro y listo.

El candidato debía decir: “Señores moderadores del foro, no es posible seguir en este foro, me acusan de mentiroso y el mentiroso es otro. Pueblo de Guatemala, este foro no ha terminado, ustedes lo están viendo en vivo. Escuchen lo que está diciendo mi rival en las radios del país”.

Y mientras decía estas palabras, debía sacar la grabadora portátil de su saco, acercarla al micrófono, darle al play y, con ello, darle la vuelta a la campaña. Resultado, Portillo Presidente pero, no fue así, se dejó pasar el momento y se perdió la campaña.

Por eso, desde esa fecha he dicho y sostengo que, “las campañas políticas no se ganan, se pierden”.

Empezar de cero (parte 2)

Cada día Guatemala es una crisis y es una confirmación que debe provocar pensar de manera consciente si seguimos en el tropel del desorden o nos encarrilamos en busca del restablecimiento del orden institucional y el respeto por la autoridad. No creo que el sistema aguante más. Hoy el centro del país, la Ciudad de Guatemala, nuevamente es el ojo del huracán.

Empezar de cero implica romper con el centralismo en la toma de decisiones y esto podría habilitar poder local activo y verdaderos decisores de su futuro y de nuestras comunidades.

Guatemala no puede seguir bajo el fuego cruzado de intereses espurios de grupos que buscan únicamente la consolidación del poder para mandar, no para cambiar y, de esta manera, poder así afectar la vida cotidiana de la mayoría de comunidades.

“En la justicia está el equilibrio.”

Empezar de cero en estas circunstancias significa revisar y cambiar en serio la Carta Magna. No podemos seguir con el actual sistema de justicia. En la justicia está el equilibrio y nuestro sistema ha sido balanceado históricamente para albergar y cuidar intereses de tipo económico y en la historia reciente de tipo político. Este tipo de justicia de hoy no le sirve a nadie que no ostente poder político, poder económico o poder sectorial y, si es así, entonces no le sirve a la sociedad porque, y si no le funciona a las grandes mayorías hay que cambiarlo.

Imagen: Adobe Stock

Si en 2015, 2016 y 2017, quienes operaban la justicia no hubieran volteado a ver con interés extremo la toma del poder político, quizá otro gallo nos estaría cantando en este momento, pero se obnubilan por el poder y hoy tenemos una réplica de esos tres años anteriores, lo único es que se da, desde el mismo poder real. Si seguimos como estamos, en breve tendremos otra oleada de intereses y será la de nunca acabar.

“Guatemala está sumida en los odios.”

En política los odios son para toda la vida y Guatemala está sumida en los odios y las venganzas de intereses de grupos que no nos permiten salir del hoyo negro en el que estamos sumidos. Hoy se trata de instalar héroes que no lo son, personas que han sido instrumentos y que al final serán víctimas del sistema corrupto que tenemos, que nadie quiere, en apariencia, pero que nadie quiere soltar cuando lo conoce.

Es absurdo lo que estamos viviendo, es una locura el irrespeto a las normas, al derecho ajeno, a las instituciones y a la gente más sencilla que se levanta día a día pensando en qué comer para poder vivir. Por eso insisto en decir que nuestra democracia es anárquica y poco sustentable.

Imagen: Prensa Libre digital (2020)

“Hay que construir desde realidades.”

Nos hacen falta ejemplos, propuestas y unidad como país, pero no solo en el discurso y en la apariencia. Hay que construir desde realidades y no debemos quedarnos esperando que otros que han fracasado en su intento con activismos estériles sigan creyendo que esa la ruta del cambio.

Imagen: Prensa Libre digital (2016)

Hoy el poder real entendió la jugada y está navegando viento en popa, no sabemos a dónde, pero están navegando. La lucha interna del país sigue marcada por el discurso eterno de los últimos treinta y cinco años; en realidad nada ha cambiado, solo ha crecido nuestra población y nuestros problemas.

Efectos de la primera decisión

Mi horario de sueño cambió abruptamente, iniciaba mis nuevos días a las 4 de la mañana, porque a las 5 ingresaba al banco y tenía como asignación la limpieza con Sidol de los ascensores del edifico central, eran horas extras, (que sabía yo de horas extras) era complejo, porque siendo hijo único de maestros y el consentido de la casa por mi madre, ella insistía y me decía junto a mi tío Mynor, que no tenía necesidad de esos sacrificios, pero resulta que yo sentía que estaba haciendo algo por mi, que me llenaba la vida de satisfacción y que me hacía entrar al mundo laboral con dignidad.

Mis compañeros de servicios auxiliares Julio Mármol, Marimbiño, Marito Paz, Memito y Marito Monzón, entre otros, veían en mi a un patojo inexperto y rebelde y yo veía en ellos el ejemplo de la lucha cotidiana por ser alguien.

Yo entré al banco gracias al futbol, al nombre de mi padre (no le llegaba ni a los tobillos a mi papá, pero el nombre ayudaba) a Güicho y a don Oscar. El banco, ha sido uno de los lugares en donde entendí en poco tiempo el valor por el respeto humano, el que no recibes de manera natural, sino por el que debes luchar por ganártelo en una sociedad llena de apariencias.

Recuerdo que mi papá me encontró en uno de los pasillos del banco pasando la mecha o el trapeador y como estaba molesto conmigo, puso su mano en mi hombro y me dijo: Así te quería ver patojo… la verdad me dolió, pero resulta que mi papá se hacía acompañar por don Enrique García, dueño de Fricciones E. García quien también me dejó un comentario muy especial: Huguito, usted llegará lejos.

No me dijo qué tan lejos, la distancia en la vida es una sensación y una mezcla de acciones que no tienen proporción, la vida es un amorfo constante, llegar lejos para mi, no es lo mismo que llegar lejos para ti, lo hermoso será coincidir en ser mejores personas, más claros de pensamiento y entendidos que nuestros propósitos siempre sean para servir.

“La distancia en la vida es una sensación y una mezcla de acciones que no tienen proporción”.

Las campañas políticas no se ganan, se pierden (Capítulo 1)

Las gana quien menos se equivoca. Esta frase la aprendí con la experiencia y con los años, porque en política todo es viable si una estructura electoral hace lo que debe. Cualquier equipo que compita tiene posibilidades de encontrar el resultado, que al final es lo único que importa en asuntos de elecciones. Errores y aciertos, será este espacio que comparto con ustedes para que aprendamos a entender momentos y decisiones.

Es válido de parte de algunos consultores (no todos) querer ganar poniendo de cabeza a San Antonio, que inventen datos e inflen encuestas, que mientan para cerrar el contrato, que sean capaces de crear métodos y de declararse ganadores. Es válido que lean un texto, le cambien una palabra y por eso se adjudiquen el resultado. El resultado, es la única palabra que tiene peso en temas electorales, sin eso todo se transforma en gasto y en estímulos al ego que mantiene en vilo a cualquier aspirante.

“El resultado, es la única palabra que tiene peso en temas electorales”.

La planificación de la ruta estratégica electoral está marcada por tiempo y espacio, el consultor que la diseña y acierta se mantendrá mucho tiempo vigente en el mercado y cobrando bien. Yo dejé de ser consultor electoral el 1 de mayo de 2011, un día antes de que arrancara esa campaña, desde esa época a la fecha no dirijo campaña alguna, y no lo hago, porque viviendo en Guatemala y siendo guatemalteco, también resiento con profundo dolor vivir en un país mágicamente rico atestado de gente pobre por falta de oportunidades.

Trasladar conocimiento de experiencias vividas es una obligación y un privilegio, esto que haré me encantaría poder hacerlo en la aulas universitarias porque estoy convencido que en Guatemala nos sobra el talento, nos encanta la política y nos encanta comunicar. Comunicar es mi vocación, lo descubrí a mis 33 años y la vocación no es más que hacer lo que me gusta y que me paguen por eso. Imaginen ustedes, la satisfacción que siento al trabajar con gusto y disfrutar cada concepto creado que incide en la opinión pública.

“Comunicar es mi vocación”.

Mi carrera en la comunicación política dio inicio en 1995 cuando Alfonso Portillo me da la responsabilidad de manejar la segunda vuelta en la que él arranca con 21 puntos de intención de voto en contra de Alvaro Arzú (QEPD) con 41. Ganó Arzú por diferencia de 2 puntos, y esos detalles de lo que pasó en esa campaña y en otras campañas, los desarrollaré en este espacio para legar experiencias. Con gusto compartiré mis alegrías y frustraciones, mis esperanzas y decepciones porque creo importante para las nuevas generaciones que tengan ejemplos en donde puedan apoyarse para no equivocarse.

En aciertos y errores hablaremos de cómo se pierde pudiendo ganar, porque cuando los miedos aparecen en los seres humanos que compiten, o sea, los candidatos, los ronrones penetran el tímpano y son capaces de romper las estructuras de cualquier estrategia. En síntesis, la estrategia debe incluir el error humano, la soberbia que provoca el poder y la ausencia de inteligencia emocional, que provocan que las campañas políticas no se ganen, sino que se pierdan.

Continuará…