Mi horario de sueño cambió abruptamente, iniciaba mis nuevos dÃas a las 4 de la mañana, porque a las 5 ingresaba al banco y tenÃa como asignación la limpieza con Sidol de los ascensores del edifico central, eran horas extras, (que sabÃa yo de horas extras) era complejo, porque siendo hijo único de maestros y el consentido de la casa por mi madre, ella insistÃa y me decÃa junto a mi tÃo Mynor, que no tenÃa necesidad de esos sacrificios, pero resulta que yo sentÃa que estaba haciendo algo por mi, que me llenaba la vida de satisfacción y que me hacÃa entrar al mundo laboral con dignidad.



Mis compañeros de servicios auxiliares Julio Mármol, Marimbiño, Marito Paz, Memito y Marito Monzón, entre otros, veÃan en mi a un patojo inexperto y rebelde y yo veÃa en ellos el ejemplo de la lucha cotidiana por ser alguien.

Yo entré al banco gracias al futbol, al nombre de mi padre (no le llegaba ni a los tobillos a mi papá, pero el nombre ayudaba) a Güicho y a don Oscar. El banco, ha sido uno de los lugares en donde entendà en poco tiempo el valor por el respeto humano, el que no recibes de manera natural, sino por el que debes luchar por ganártelo en una sociedad llena de apariencias.
Recuerdo que mi papá me encontró en uno de los pasillos del banco pasando la mecha o el trapeador y como estaba molesto conmigo, puso su mano en mi hombro y me dijo: Asà te querÃa ver patojo… la verdad me dolió, pero resulta que mi papá se hacÃa acompañar por don Enrique GarcÃa, dueño de Fricciones E. GarcÃa quien también me dejó un comentario muy especial: Huguito, usted llegará lejos.
No me dijo qué tan lejos, la distancia en la vida es una sensación y una mezcla de acciones que no tienen proporción, la vida es un amorfo constante, llegar lejos para mi, no es lo mismo que llegar lejos para ti, lo hermoso será coincidir en ser mejores personas, más claros de pensamiento y entendidos que nuestros propósitos siempre sean para servir.
“La distancia en la vida es una sensación y una mezcla de acciones que no tienen proporción”.





