En un momento tan complejo como el que estamos viviendo en Guatemala, vale la pena detenerse por un instante para intentar entender el entorno, los hechos, la suma de impactos y dar inicio a la evaluación básica que requiere un proceso de mínima envergadura, ya no digamos, del manejo del país.
“Tenemos la obligación de evaluar y de ejercer nuestra ciudadanía”.
Como ciudadanos tenemos la obligación de evaluar y de ejercer nuestra ciudadanía porque, la evaluación, es el único recurso que tenemos a nuestro alcance para poder responder dos cuestionamientos concretos y, con ello, construir democracia basados en la soberanía intrínseca en cada persona.
Esos dos cuestionamientos a los que me refiero, son los siguientes:
- ¿La inteligencia estratégica está siendo usada de manera correcta?
- ¿La inteligencia emocional con la que estamos siendo guiados nos llevará al éxito o al despeñadero?
Podemos afirmar que el uso eficiente de la inteligencia estratégica en un contexto de adecuada administración de la inteligencia emocional, tiene como consecuencia una efectiva toma de decisiones.

En este sentido, vamos a definir primero la inteligencia emocional como un conjunto de habilidades que la persona adquiere desde su nacimiento, y que aprende cotidianamente en el transcurso de su vida, en donde destaca la empatía, la solidaridad, la confianza, el anhelo, el amor por uno mismo, el autocontrol, el entusiasmo y el manejo de emociones.
En cambio, la inteligencia estratégica, no es otra cosa que es la suma de decisiones que se toman en torno a la información que se recibe, que se administra, y se proyecta a un mañana.
Estas dos aseveraciones están ligadas directamente a nuestras realidades y a nuestros problemas que son históricos.
Nuestra realidad de hoy refleja que, como sociedad y por muchos años, no hemos tenido los guías adecuados en política pública. Hemos sido mal guiados y muy mal administrados.
Por cierto, considerarnos según la vieja escuela como administrados en el sentido de que alguien decide por nosotros luego de confiarles la soberanía de nuestro voto, es un insulto.
Mal guiados porque nuestros dirigentes, y aquí incluyo a todos, (políticos, empresarios, sindicalistas, estudiantiles, sociedad civil, religiosos, etc.) han sido egoístas, en la medida que, su inteligencia emocional, les ha llenado de subjetividad las decisiones.
Por eso es tan importante el momento que estamos viviendo. Un momento en el que la pandemia se encuentra en su máxima expresión y donde la administración de las emociones, decisiones y resultados, deben estar a la altura de las necesidades comunitarias del momento.
“Dejen de ser emocionales y conviértanse en estratégicos”.
Siendo esto así, ¿cuál es el llamado del momento? Dejen de ser emocionales y conviértanse en estratégicos.

Es por ello que, en un contexto como el que estamos viviendo, quiero compartirles lo que, a mi entender, sería una propuesta de inteligencia estratégica real y viable que se podría implementar en nuestro país.
La ley de compras y contrataciones del estado de Guatemala, en su artículo 2, contempla la posibilidad de hacer contrataciones directas entre entidades públicas, que incluye las municipalidades y, en su reglamento, el artículo 5 de esa misma ley, establece los mecanismos de transparencia.
Eso quiere decir que, entre el Ministerio de Salud y las municipalidades, EXISTE LA VALIOSA OPORTUNIDAD, NO EXPLORADA QUIZÁS POR DESCONOCIMIENTO O NEGLIGENCIA, para realizar contratos de ofertas DE SERVICIOS ESTRUCTURADOS EN UN MARCO DE COSTO-EFECTIVIDAD, en donde el ministerio puede trasladar sus capacidades ejecutivas municipio por municipio de tal forma que, los alcaldes podrán atender sin complicaciones, los casos de prevención y de bajo impacto en sus comunidades.
Pues bien, ¿cómo gana con esta propuesta el nuestro sistema de salud?
- Le va a permitir ampliar la cobertura de servicios de salud, tanto en la contratación de personal como en la renta o ADECUACIÓN de inmuebles DESTINADOS A FINES HOSPITALARIOS BAJO LOS REQUISITOS DE LA AUTORIDAD SANITARIA.
- Desconcentra el ataque de la pandemia, y lo focaliza municipio por municipio de acuerdo a las necesidades comunitarias, haciendo mucho más efectiva su lucha, GENERANDO CÍRCULOS VIRTUOSOS DE CONTENSIÓN.
- Posibilita la ejecución, de manera transparente, los fondos necesarios para la compra, ADMINISTRACIÓN Y PROVISIÓN de insumos.
- Comparte la decisión y la responsabilidad estratégica de la pandemia, CON LO CUAL INTERNALIZA LA IDIOSINCRACIA E IDENTIFICACION LOCAL.
- Y evita ir al Congreso de la República a pedir más estados de calamidad y por lo tanto, se acaba con la crítica y el activismo estéril de los distintos grupos de poder.
Como ven, salidas a la crisis existen. Seguir criticando el sistema no nos diferencia, estudiar y entender el momento, es lo que toca, y decidir de manera estratégica es lo que le conviene a las grandes mayorías.
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