La campaña de 2003 (Parte 1)

En abril de 2003, en la 6a. calle, entre primera avenida y Avenida Elena, se encontraba la oficina privada de Álvaro Colom. Después de la llamada de Fernando Monroy, quien era el secretario privado de Álvaro, me dirigí a ese lugar a tratar de comprender lo que tenía en mente el equipo que rodeaba al candidato.

“Había que escuchar sus necesidades y propuesta.”

Al llegar, me encontré con Álvaro Colom, Fernando Monroy, Sandra Torres y Fernando Luna; quién era el enlace entre un grupo de empresarios y el partido. Era mi primer contacto profesional y personal con ellos, no los conocía más que por su parte pública, sabía que Álvaro había competido en 1999 con el partido político ANN (Alianza Nueva Nación), que tenía un voto rural importante, el que construyó cuando fue director de la desaparecida FONAPAZ que, por cierto, error grave haberla cerrado, y había que escuchar sus necesidades y propuesta.

Sandra Torres va al grano: “Queremos que se haga cargo de la campaña, ¿cuánto nos cuesta?”

Imagen: Prensa Libre, 1999

“Salí con las aspiraciones de Álvaro Colom bajo el brazo.”

Una negociación de este tipo requiere ver una serie de aspectos y consideraciones que va más allá de una respuesta rápida, sin embargo, después de una hora de preguntas y respuestas, llegamos a un número y a un acuerdo. El acuerdo era sencillo, que no interfiera nadie en las decisiones estratégicas y de comunicación.

Salí muy contento de esa reunión. Salí con las aspiraciones de Álvaro Colom debajo del brazo, con la exigencia y supervisión del grupo, con un contrato y con un reto muy fuerte, porque mi compromiso fue meterlo a la segunda vuelta electoral.

Lo primero que hice fue ver qué personas estaban disponibles para armar el comando de campaña. La verdad es que no había comando, había que crearlo y para eso, necesitaba gente con pensamiento práctico y gente que estuviera en el campo de la acción.

“La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), era un cascarón electoral con futuro.”

Encontré tres amigos que servían en distintas áreas: Ovidio Monzón en organización, Guillermo Ruano en análisis y Francisco Mazariegos en inteligencia. No había más, los demás eran simpatizantes con ganas, pero sin experiencia. La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) era un cascarón electoral con futuro.

¿Quiénes eran los contendientes? Por el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que era el partido oficial, liderado por el general Efraín Ríos Montt, y por la Gran Alianza Nacional (GANA) Oscar Berger. Ambos eran contendientes fuertes, con recursos económicos y con una organización electoral poderosa. A pesar de todas las falencias que tenía la UNE, había una pequeña luz que podría generar el resultado.

Imagen: Siglo Veintiuno, 1999

La primera medición confiable me la proporciona Sandra Torres el 3 de abril de 2003, el estudio colocaba a Álvaro Colom con 3.2% de intención de voto, Oscar Berger tenía 42% y el general Efraín Ríos Montt 14%.

“Se podía competir con un buen concepto.”

La campaña duraba 6 meses, los medios de comunicación eran los tradicionales, radio, prensa y televisión, en ese sentido se podía competir con un buen concepto y eso fue lo que sucedió.

Después de días enteros de trabajo, el comando de campaña estaba listo para presentar los conceptos estratégicos. El primero fue “Colom por ti, Colom por mí”, que era un pensamiento sensible, dirigido a la gente más desprotegida, que fue producido musicalmente por Gerardo Rodas y cantado por Fabiola Rodas, era profundamente sensible al oído, cadencioso pero profundo y pegaba directamente con la fotografía que estaría colocada en todo el material impreso disponible. Por cierto para encontrar esa fotografía se hicieron más de 3 mil tomas en un acto público porque “el flaco”, como yo le digo a Álvaro, no tenía la habilidad para posar y, de manera paralela, decidí colocar un concepto racional. Este era: “Colom, un presidente de verdad”, un concepto que logró racionalizar el voto y dio discurso de diferenciación para con los otros dos contendientes.

Imagen: Prensa Libre, 2003

Faltaba un detalle, la voz oficial de la campaña. Álvaro tenía dificultad para comunicarse por un problema de salud que le complicaba pronunciar con claridad las piezas comunicacionales, había que buscar en el mercado alguien que impostara la voz, de tal forma que le imprimiera la certeza que le hacía falta a los otros dos contendientes.

“Colom por ti, Colom por mí, Colom, un presidente de verdad.”

Esa voz la personalizo Sergio Rinaldi, una voz única, que no estaba en el mercado de las voces de Guatemala, con un acento extranjero que, matizado, contrastaba de manera perfecta con la dulzura de la música y la voz oficial de la campaña. La voz de Sergio se grabó una vez, todas las piezas a la vez, desde el principio hasta el fin, porque él vivía en New York y era imposible traerlo de manera recurrente. Al final, “Colom por ti, Colom por mí, Colom un presidente de verdad”, fue el inicio de la ruta que se mantuvo de manera estratégica hasta el final, aunque tácticamente, hicimos algunas variantes necesarias para crecer y superar rivales.

Continuará…

Imagen principal: Prensa Libre, 2003

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