La campaña de 2003 (Parte 2)

En el desarrollo de una campaña política tradicional de esa época, había que prepararse en algunas áreas básicas, como en comunicación, que implicaba el desarrollo de una campaña publicitaria de aire, en organización, que era la suma de liderazgos en el trabajo de tierra, en logística, que era el cómo y por qué razón se llevaba al candidato a una región, y lo económico, que es un recurso importante, pero no determinante.

En comunicación habíamos encontrado la ruta, en organización había una mínima posibilidad y, por lo mismo, toda la cancha para el crecimiento. En logística se formaron y capacitaron varios equipos y en lo económico, íbamos muy ajustados de presupuesto, por lo menos al principio de la campaña.

Mi primera salida con la caravana presidencial fue al municipio de El Tejar, en Chimaltenango. La actividad se llevó a cabo a las 7 de la noche, poca afluencia a la invitación del poder local de ese lugar. Yo lo vi como algo normal por varias razones, era viernes, de noche, en horario de cena, con clima frío. En fin, todo lo que no había que hacerse, estaba representado en esta primera reunión.

Como era mi primera salida, me metí al carro principal para conversar con el candidato y les confieso que solo esa vez lo hice porque, “el flaco”, era un fumador asiduo. La camioneta estaba blindada y entonces, pueden imaginar ustedes el nivel de contaminación adentro.

Imagen: Prensa Libre, 2003

“Encontré en el candidato a un ser humano maravilloso.”

Cuando llegué a El Tejar y me bajé del carro sentí la gloria. Había dejado de fumar dos años antes y el olor a tabaco era ofensivo bajo todos los puntos de vista, fue un dolor pero, ¿qué encontré ese día?

Encontré en el candidato a un ser humano maravilloso. Había poca gente en el lugar, pero eso no fue obstáculo para que Álvaro mostrara su respeto y cariño por sus simpatizantes.

También encontré a un presentador estratégico que tenía las tablas para contagiar y enarbolar el discurso. Me refiero a Abner Saso. Lean bien, entendiendo la debilidad verbal del candidato, ya tenía cubierta la voz de la campaña en aire con Sergio Rinaldi y había encontrado la voz sensible y penetrante de Abner Saso en tierra.

“Abner explicaba el proyecto y Colom lo confirmaba.”

Cité y hablé con Abner para que abriera todas las presentaciones de Álvaro, le pedí que incorporara a su lenguaje la línea basal del discurso, eso quiere decir: Abner explicaba el proyecto y Colom lo confirmaba.

Ya con esos elementos podríamos competir contra Oscar Berger y Efraín Ríos Montt.

La lucha sin duda sería con el General Ríos porque, hoy que lo cuento, estoy plenamente convencido que hay líderes y candidatos; hombres y mujeres que tienen techo electoral y, por eso, es bueno que participen para que conozcan su realidad en el terreno de las campañas electorales.

Imagen: El Periódico, 2003

“Había que ganarle al monstruo de mil historias y luchas fallidas.”

El general Ríos era un hombre con mucha sabiduría pero con techo electoral. Yo lo conocí muy bien en la campaña de 1999, porque muchas veces tuve la posibilidad de conversar con él en los carros de campaña de esa época. Entonces aprendí a conocerlo y a interpretar sus pensamientos. A él le encantaba jugar con los cerebros de la masa y de los generadores de opinión, esa característica de su lenguaje hacía que la gente lo respetara y algunos le temieran. Entonces había que ganarle al monstruo de mil historias y luchas fallidas. Y fue lo que pasó.

“Colom un presidente de verdad”, como slogan, decía entre líneas qué, quién gobernaba y su partido, eran de mentiras. Y así caminó la campaña.

Entendimos junto al equipo que, los odios entre la Gran Alianza Nacional GANA y el Frente Republicano Guatemalteco eran inmensos, y a la vez se convertía en una ventana de oportunidades para meterse en medio y golpear la credibilidad de ambos , y así fue con el siguiente racional: “los ricos del país apoyaban a Berger, y ricos no hay muchos”.

El general Ríos estaba en el poder y había sido inscrito a la fuerza. Entonces necesitábamos una historia que lastimara a ambas fuerzas de manera sutil, que fuera tan sutil que hasta les gustara.

Imagen: El Periódico, 2003

“La gente se movió en el campo y la campaña empezó a desarrollarse.”

Hugo Antonio, mi hijo mayor me da la salida y de mil conceptos nos quedamos con esta historia:

Aparece una madre en una farmacia acompañada de su hija y le dice al farmacéutico:

Madre: necesito una medicina que nos quite el dolor y la tristeza.

Farmacéutico: tengo 3 posibilidades, Ricosón 500, Alafuerzín 200 y Esperanza.

Madre: me quedo con la Esperanza.

Y entonces, la escena se cerraba con la música y el concepto de “Colom, un presidente de verdad.”

Este comercial de televisión, en una sola pieza, movió el ajedrez electoral. La gente se movió en el campo y la campaña empezó a desarrollarse.

Imagen: El Periódico, 2003

“Dejamos fuera a un mito invencible en la opinión pública, pero vencido en las urnas.”

A tres semanas del cierre de la campaña, el general llegó a su techo, 19 puntos y Colom estaba con 17 y subiendo.

Una semana antes de la elección en primera vuelta, Colom 21, Ríos Montt 19 y Berger 29. Resultado final, Berger 28 y Colom 23, y estábamos en segunda vuelta.

Era un triunfo de la comunicación y de la estrategia. Fueron sensaciones personales que jamás olvidaré porque, dejamos fuera a un mito invencible en la opinión pública, pero vencido en las urnas.

En el siguiente artículo hablaremos de los efectos del triunfo en primera vuelta y de los errores que me hacen sostener que, las campañas políticas no se ganan, se pierden.

Imagen principal: Siglo Veintiuno, 2003

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