La edad del poder

Lo irracional de la edad y las consecuencias deben asumirse, decía mi papá.

En el desarrollo de las diferentes vidas que vemos crecer, envejecer y morir, hay un hilo conductor que nos une a todos o nos separa de todos. El tiempo es el elemento de la vida que jamás detiene su camino. El tiempo como eje irreversible y como proceso de vida marca momentos, acciones y sobre todo decisiones.

En 1986, decido aceptar ser el director de Relaciones Públicas del IGSS y asumo semejante responsabilidad por el deseo de ser alguien.

“A los hijos se les educa con un poquito de hambre y un poquito de frío.”

Desde mi niñez, fui formado con disciplina por mi madre, madre soltera y maravillosa que se encargó de que no me hiciera falta nada, mi madre Alba Marina Medina Solórzano fue durante toda su vida maestra de Educación Primaria, eso quiere decir que, este servidor, toda su vida estudió en escuela pública y fui formado con mucha disciplina, con una madre que me enseñó a respetar y querer a mi papá (a pesar de los problemas que ellos tuvieron), a respetar a las personas mayores, a ser comedido y atento; en fin, fui formado en una casa de clase media, en donde no nos faltaba nada, pero tampoco nos sobraba todo. En mi casa, junto a mi madre se aplica el proverbio chino que dice: “a los hijos se les educa con un poquito de hambre y un poquito de frío”. Lo que siempre cultivó mi madre en mí de manera inconsciente fue la competencia de la vida, había que luchar por todo y ganar.

Por esta razón, ahora que ha pasado el tiempo y recuerdo cada porción de enseñanza en mi vida, puedo decir que las edades son tiempos que marcan formas de decidir y, a veces, el fondo de las cosas es uno, el fondo de la vida y la formación es otro y no se parece en nada a la forma como se decide y se actúa dependiendo del momento y la edad.

¿Recuerdan que en artículos anteriores he hablado del poder que se siente con tan solo subirse a un block?

Este anecdotario es el rompe aguas de mi vida y al final, es el entendimiento a la edad de hoy, que los padres siempre tienen razón cuando hablan de la edad del poder, que es creer que uno todo lo puede y todo lo sabe. Por eso, cuando somos jóvenes y tenemos un poquito de poder, lo irracional prevalece. Por ese motivo, a los jóvenes que hoy tienen poder, lo único que les puedo decir es: deténganse un momento y piensen antes de decidir y actuar.

Cuando por fin, después de cuatro meses intensos, tomo el control de la oficina de Relaciones Públicas del IGSS, siento y pienso por un momento que había tocado a Dios con las manos sucias, me sentía el todo poderoso, tenía 26 añitos de vida y se me olvidaba por momentos mi inicio en el banco, se me olvidaba que había iniciado limpiando ascensores, que había tenido que trabajar hasta 18 horas diarias para tener el enganche de mi casa, en fin, el poder te marea y te hace daño.

“Resultados extraordinarios en el trabajo y ausencia en casa.”

Fueron cuatro años recios en el IGSS, en donde acertamos en muchas cosas, tuvimos éxito en los temas políticos y de comunicación, pero nos equivocamos en otras y, sin querer queriendo, porque tu estado de conciencia no es real, afectamos personas y en mi caso personal, tuve un alejamiento severo con Dios y tuve diferencias delicadas con la única persona que nunca me ha dejado ni me dejará. Eran resultados extraordinarios en el trabajo y ausencia notable en casa, tan notable que, sin duda, afectó a mi mujer y mis hijos.

Escribir esto no es fácil, hay cosas que quisiera olvidar, pero en el poder, como en todo, los plazos se vencen y los efectos de los errores tienen consecuencias.

“El poder y las instituciones te absorben y obnubilan de tal manera que pierdes la dimensión de la realidad.”

El Dr. Celso Cerezo, quien guiaba la política del seguro social, me había instruido efectuar algunas acciones bajo la filosofía de Nicolás Maquiavelo: “divide y vencerás”. Los resultados fueron perfectos y durante tres años funcionaron. En 1990 cuando la Democracia Cristiana pierde la elección frente al Movimiento de Acción Solidaria MAS, los cambios en el seguro social se avizoran y, por lo mismo, las crisis y la pérdida de poder y los cambios de autoridades.

El Dr. Cerezo tenía claro lo que venía e intentó revertir toda su política en temas de recursos humanos, no le funcionó y se da el cambio. De su mano salgo yo también sin entender qué sucedía en la calle. El poder y las instituciones te absorben y obnubilan de tal manera que pierdes la dimensión de la realidad.

Entrego mi puesto a Romeo, el trabajador más antiguo de la oficina. Así como lo administré, lo entregué, con contralor, auditor y contador y, de esa cuenta, mi finiquito me fue entregado a los pocos días. Lo que no me esperaba eran las amenazas constantes que empecé a recibir a diario en mi casa. Fueron de tal nivel que tuve que salir del país a tratar de sobrellevar la crisis.

“El origen y el inicio nunca deben hacerse a un lado.”

Dejé esposa e hijos desamparados por seis meses. Mi esposa salió sola adelante. De manera valiente encaro los problemas y eso fortaleció a mis hijos y me hizo entender que el origen y el inicio nunca deben hacerse a un lado. Ser migrante te ubica, te hace encontrar en el silencio de la soledad tu verdad. Me tocó arrancar de nuevo limpiando un local comercial, pasando la mecha y llorando inmensamente la ausencia de mi familia.

Regresé a Guatemala y pedí perdón, pero también cambié y como siempre, sentí el abrigo de mi Nilsa, que hoy sigue a mi lado, me acompaña, me corrige y la escucho siempre, porque es una mujer sabia, con un pensamiento social crítico, que sueña con una vida en paz, con una Guatemala en paz y con una familia en paz.

“Las relaciones son el impulso de la vida, las relaciones construyen futuro.”

Era el momento de hacer empresa, de emprender y salir a comerme la calle, la vida me había golpeado y mi Dios me había rescatando.

Cuando regresé, me junté con mi padre y me dijo la enseñanza de mi vida: “las relaciones son el impulso de la vida, las relaciones construyen futuro, piensa y analiza, ¿cuántas relaciones construiste? y para adelante mi hermano.”

Imagen principal: Shutterstock

La campaña de 2003 (Parte 3)

El 7 de noviembre de 2003 no fue un domingo común. En Guatemala, se llevaba a cabo la primera vuelta electoral en donde el general Ríos Montt del FRG, Oscar Berger de la GANA y Álvaro Colom de la UNE iban al balotaje final, la gente decidía quién ganaba la primera vuelta y quienes competían en la segunda.

El viernes 5 de aquel noviembre de 2003, tuvimos la última reunión estratégica y de logística con el equipo central del candidato Álvaro Colom, en donde se decidió qué hacer el domingo de la elección. Eso implicaba la hora a la que se presentaba a emitir el voto, en qué lugar permanecería durante todo el día, cuál sería su línea de discurso a la hora de ser abordado por la prensa en la emisión del voto, cuál sería la comitiva que lo acompañaría; en fin, un sin número de detalles que requiere la planificación de ruta.

“Quiero estar solo en el puerto”, decía el candidato. Había que darle gusto, había trabajado jornadas muy intensas, con horarios interminables, los números decían que estaba en segunda vuelta y, ese pequeño detalle que representa poder, hizo imposible el deseo del candidato.

Los operadores económicos empezaron a hacer su trabajo, había que copar al candidato porque, estando en segunda vuelta, y al ritmo que subía en los números de preferencia electoral Oscar Berger, el consentido del sector económico, estaba en riesgo y había que acomodar piezas para evitar contingencias que pudieran estar fuera del alcance de sus manos.

“Las campañas políticas no se ganan, se pierden. Las gana el que menos se equivoca.”

Esa alegría que ustedes logran observar en mi rostro en la foto de portada de este artículo, es de victoria. Esa foto fue tomada en uno de los pasillos de las habitaciones del Hotel Tikal Futura, justamente saliendo de la habitación que se había rentado para el evento después del anuncio oficial del Tribunal Supremo Electoral, en donde declaraba a Colom como el acompañante de Berger en la segunda vuelta.

Salimos de la habitación y la prensa estaba, como siempre, atenta e informada del lugar en donde estaba el candidato. Había que dirigirse al centro de cómputo y a las salas de prensa para poner la cara. La felicidad de ese día en mi vida, en el campo profesional, era inmensa.

La comunicación es un arma poderosa y aquí lo puedo demostrar con un ejemplo simple y vivencial. En 1999, cuando ganamos la campaña con Alfonso Portillo, el triunfo fue bonito, se sintió de manera natural, era lo que debía pasar. El FRG contaba con un candidato de primer nivel, Alfonso comunicaba perfectamente, se tenía una estructura organizacional de tierra aceitada, fuerte y la dirigencia estaba bien apoyada financieramente. En 1999, se cumplía con el triángulo del triunfo, un buen candidato, un buen partido y financiamiento. Pero en 2003, era todo lo contrario, esta campaña fue de milagros económicos para poder mover al candidato. Colom tenía problemas físicos para comunicarse con claridad y la dirigencia era pichona en la toma de decisiones y, para muestra un botón.

Imagen: Prensa Libre, 2003

El candidato junto a una comitiva pequeña es invitado al siguiente día de ganar a visitar Miami, esa comitiva la integraba Álvaro, su esposa, la hija de la esposa, Fernando Monroy y su servidor. Ahí se tuvieron reuniones con operadores económicos que le aportaron a la segunda vuelta de Colom, no solo le aportaron recursos, también le aportaron errores que causaron la derrota.

Colom estaba en pleno crecimiento, el tono y manera de la comunicación le había gustado a la población, lo único que había que hacer era seguir haciendo y diciendo lo mismo, pero no fue así.

Al retorno, llega Álvaro a mi oficina a contarme que a su esposa le habían dicho que Hugo Peña no iba a dar la talla para dirigir esa segunda vuelta electoral y que necesitaban a un estratega de otro nivel.

Imagen: Siglo XXI, 2003

Ese día admiré mucho más a Álvaro como persona, no lo entendí como político, pero si como esposo, había que enfrentarme y decirme… te vamos a sustituir. Se sentó frente a mí, saco un cigarrillo, lo encendió, cruzo la pierna como siempre lo hacía y lo dijo. Se me llenaron los ojos de lágrimas y a él también, “aquella ya se comprometió”, me dijo, “y te pido que lo entiendas”. Esa victoria la sentía mía y por eso dolió, pero fue un error craso de la dirigencia de la UNE y un acierto estratégico para quien dirigía la campaña de la GANA.

Dos días después de estar separado de la campaña apareció en mi oficina una persona que me fue a entregar el Manual de Campaña para la segunda vuelta electoral de la Gran Alianza Nacional GANA, y en el primer punto de la ruta estratégica decía literalmente: “Eliminar de la campaña de la UNE a Hugo Peña como operador de la misma”. Quedé sorprendido, mudo y ciego, aunque siendo consciente que, en las campañas políticas, siempre hay alguien pensando de manera negativa para que sume de manera positiva.

La Gran Alianza Nacional GANA había conseguido su objetivo y el resultado ustedes lo conocen. Don Oscar, a quien respeto y admiro como persona, ganó la elección de manera fácil, la UNE no metió ni las manos en la segunda vuelta electoral.

Imagen: Prensa Libre, 2003

Por eso, en una campaña política cuando alguien recomiende algo con lo que supuestamente agrada o suple necesidades, deténganse y piensen porque siempre hay gato encerrado.

Las cicatrices del corazón siempre sanan, el tiempo transcurre y siempre hay un momento en política para recordar daño y resarcir vidas. Esta historia confirma que las campañas políticas no se ganan, se pierden. Las gana el que menos se equivoca.

Imagen principal: Prensa Libre, 2003

Los enemigos que parecen aliados

Estar en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia me permitió entender el lenguaje especializado que emite la comunicación. Descubrí con prontitud que no es lo mismo la comunicación social que la comunicación publicitaria.

En la comunicación social hay ramas que desprenden lo político. Lo social va directamente a la razón, lo publicitario a la aspiración y lo político produce una mezcla de sentimientos que generan percepción.

La percepción no es la realidad pero sí la verdad; la verdad es lo que la gente dice y se convierte en opinión pública, es lo que la gente cree y es lo que realmente importa.

Estos fundamentos básicos me dieron las herramientas necesarias para aceptar retos. El primero se dio muy pronto.

Claudia Arenas me convoca a su oficina y me comenta la crisis institucional en la que se encuentra el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). En cuatro meses de la gestión del Gerente General, el Dr. Celso Cerezo, habían pasado por la jefatura de Relaciones Públicas cinco jefes de departamento y con certeza me afirmaba: “nuestra mejor pieza en ese departamento de RRPP es Margarita, ella es una persona de mi entera confianza, apóyese en ella y tome el cargo por favor.”

Lo primero que hice fue renunciar del Banco Granai & Townson y también de la Secretaria de Comunicación Social de la Presidencia. Luego tomé posesión del cargo y de inmediato me reuní con el Dr. Cerezo para entender qué tipo de gestión quería y qué resultados esperaba.

Imagen: nacion.com

Antes de continuar con mi relato, quiero compartir algunas consideraciones que deben tomarse en cuenta antes de tomar un cargo público, primero para no fracasar y segundo para no sufrir. Principalmente porque después de tantos años, creo que es importante compartir mi experiencia para que no le suceda a nadie lo que me sucedió a mí.

Primero, hagan una valoración de la crisis entendiendo qué intereses se mueven dentro de la institución.

Segundo, tómense un tiempo antes de aceptar para conocer el entorno y al equipo.

Tercero, traten de conocer el pensamiento del líder para aprender a pensar cómo él y responder de acuerdo a sus características en temas comunicacionales.

Cuarto, en pocas palabras, que no les gane la emoción.

Llegué con gran ilusión al cargo de Jefe de Relaciones Públicas del IGSS. Las oficinas del departamento estaban ubicadas en el quinto nivel del edificio central y cuando llegué, encontré un grupo de diecisiete personas, todos servidores públicos con gran experiencia en sus cargos y con el sentimiento que llegaba a dirigirlos un patojo de 26 años, sin título de profesional y quizás, la víctima más fácil de domar y de echar a la calle, como había sucedido con mis cinco antecesores.

“Hay miles de servidores públicos en el estado, gente deseosa de servir y de hacer bien las cosas.”

Lo primero que hice fue preguntar por Margarita. Ella era la subjefe del departamento y con el respeto debido, me presenté. Me recibió con mucha cercanía, refiriéndose a su relación de amistad con doña Claudia Arenas. Paso seguido me presentó ante todo el personal integrado por 3 redactores, 3 diseñadores, 2 fotógrafos, 3 asistentes de administración, 3 secretarias y 3 asistentes flotantes que sabían de todo un poco, pero principalmente, tenían muchas relaciones con grupos de poder internos y externos del Seguro Social, su trabajo no era otro que llevar y traer información y desinformación.

Luego, le pedí conocer de manera personal, una por una, a todas aquellas personas que me había presentado para entender la funcionalidad del puesto que desarrollaban y así lo hice.

Una característica de aquellas entrevistas es que, en la oficina, este servidor estaba sentado en el escritorio y Margarita también. Eso quiere decir que, a la par y antes de conocer a cada entrevistado, me hablaba de sus bondades y al terminar sin ellos presentes, me hablaba que había que cambiarlos porque eran conflictivos, pertenecían al sindicato, tenían una amante, le pegaban a su mujer, se acostaban con el gerente, en fin, como habrán deducido, el problema era ella.

Una vez terminadas las entrevistas, me senté con el Dr. Cerezo y le di el diagnóstico del personal y de lo que creía que se podía hacer con cada uno de ellos, a excepción de Margarita, y a partir de ese momento inició el calvario.

Imagen: cnnespanol.cnn.com

Nombré a Francisco Morales como la persona que salvó mi gestión. Lo hago con nombre y apellido porque así como Paco hay miles de servidores públicos en el estado, gente deseosa de servir y de hacer bien las cosas. Una tarde de tantas, Paco abrió mis ojos y me puso al tanto de todo. Con claridad me dijo: “vos sos un buen muchacho y quiero que por favor me recibás fuera de horario para explicarte exactamente qué sucede acá”. Yo estaba desesperado, había pasado un mes y no había avances en nada, así que, automáticamente le dije que sí.

Me hizo varias preguntas: “¿qué documentos has firmado hasta hoy?” Y mi respuesta fue contundente, “ninguno”.

“¿Por qué no lo has hecho?” Le respondí, “porque no confío en nadie”.

“¿Quieres hacer bien las cosas?” Sin dudarlo le dije, “desde luego que sí, siento que alguien trabaja en contra mía.”

La primera recomendación que me dio fue: “pedí mañana un auditor, un contador y un contralor a los jefes de departamento para que tu función administrativa comience bien y Margarita entienda que vas a poner orden”. Esa acción se la recomiendo hoy a cualquiera que quiera salir limpio.

Y me hizo una advertencia: “después del establecimiento de controles, el Dr. te llamará y aquí es donde comienza la guerra porque solo él es capaz de moverla a ella y si conseguís eso, el departamento completo te apoya.”

Se levantó y se fue. Hice todo lo que me dijo y efectivamente, una semana después me llamó el Dr. Cerezo.

En medio de esa semana, tan solo les describiré una acción de intimidación para que puedan hacerse una idea de lo que desencadenó tomar aquella recomendación.

Durante cinco días consecutivos, la oficina completa amaneció con residuos de mostaza regada en cada escritorio. En aquel momento no entendía, ni entiendo a la fecha cuál era el significado de esas acciones. Lo que sí puedo testificar es que Margarita fue removida del cargo después de mi plática con el Dr. Cerezo y el departamento de Relaciones Públicas del IGSS inició su trabajo.

¿Qué quería Margarita? Muy simple, el puesto con capacidad o sin ella, esa era su aspiración y como no la nombraban, le hacía la vida imposible a quien llegara.

Años después hablé con ella y su aspiración de poder seguía viva, pero me dijo: “no sé qué agua de calzón le diste al Dr., pero yo te perdono”.

Francisco Morales fue mi luz y ángel de la guarda, él era el líder del departamento de RRPP. Paco fue un hombre leal y hoy sigue siendo un hombre capaz, así como miles de servidores que no tienen la oportunidad de demostrar lo que saben.

“El poder por pequeño que sea, marea.”

El equipo de RRPP siguió ahí en el IGSS, yo estuve al frente de ese departamento cuatro años consecutivos hasta el cambio de gobierno. Ese equipo trabajó a mi lado de día y de noche, dimos resultados y disfrutamos del trabajo.

En el camino profesional y en todos los caminos de la vida, siempre encontraremos barreras. De esta experiencia en el IGSS podría contar mil cosas, pero sin duda, les puedo compartir una: el poder por pequeño que sea marea, en el estado el poder se manifiesta en cada escritorio, para cambiarlo, debemos entender a las personas que lo ejercen para así, entrarle al sistema que es controlado desde las entrañas y no desde las alturas.

En conclusión, desde mi punto de vista y conocimiento de la institución, el IGSS debiera ser el ente rector de la salud del país.

Imagen: igssgt.org

Imagen principal: Archivo personal Hugo Peña

La campaña de 2003 (Parte 2)

En el desarrollo de una campaña política tradicional de esa época, había que prepararse en algunas áreas básicas, como en comunicación, que implicaba el desarrollo de una campaña publicitaria de aire, en organización, que era la suma de liderazgos en el trabajo de tierra, en logística, que era el cómo y por qué razón se llevaba al candidato a una región, y lo económico, que es un recurso importante, pero no determinante.

En comunicación habíamos encontrado la ruta, en organización había una mínima posibilidad y, por lo mismo, toda la cancha para el crecimiento. En logística se formaron y capacitaron varios equipos y en lo económico, íbamos muy ajustados de presupuesto, por lo menos al principio de la campaña.

Mi primera salida con la caravana presidencial fue al municipio de El Tejar, en Chimaltenango. La actividad se llevó a cabo a las 7 de la noche, poca afluencia a la invitación del poder local de ese lugar. Yo lo vi como algo normal por varias razones, era viernes, de noche, en horario de cena, con clima frío. En fin, todo lo que no había que hacerse, estaba representado en esta primera reunión.

Como era mi primera salida, me metí al carro principal para conversar con el candidato y les confieso que solo esa vez lo hice porque, “el flaco”, era un fumador asiduo. La camioneta estaba blindada y entonces, pueden imaginar ustedes el nivel de contaminación adentro.

Imagen: Prensa Libre, 2003

“Encontré en el candidato a un ser humano maravilloso.”

Cuando llegué a El Tejar y me bajé del carro sentí la gloria. Había dejado de fumar dos años antes y el olor a tabaco era ofensivo bajo todos los puntos de vista, fue un dolor pero, ¿qué encontré ese día?

Encontré en el candidato a un ser humano maravilloso. Había poca gente en el lugar, pero eso no fue obstáculo para que Álvaro mostrara su respeto y cariño por sus simpatizantes.

También encontré a un presentador estratégico que tenía las tablas para contagiar y enarbolar el discurso. Me refiero a Abner Saso. Lean bien, entendiendo la debilidad verbal del candidato, ya tenía cubierta la voz de la campaña en aire con Sergio Rinaldi y había encontrado la voz sensible y penetrante de Abner Saso en tierra.

“Abner explicaba el proyecto y Colom lo confirmaba.”

Cité y hablé con Abner para que abriera todas las presentaciones de Álvaro, le pedí que incorporara a su lenguaje la línea basal del discurso, eso quiere decir: Abner explicaba el proyecto y Colom lo confirmaba.

Ya con esos elementos podríamos competir contra Oscar Berger y Efraín Ríos Montt.

La lucha sin duda sería con el General Ríos porque, hoy que lo cuento, estoy plenamente convencido que hay líderes y candidatos; hombres y mujeres que tienen techo electoral y, por eso, es bueno que participen para que conozcan su realidad en el terreno de las campañas electorales.

Imagen: El Periódico, 2003

“Había que ganarle al monstruo de mil historias y luchas fallidas.”

El general Ríos era un hombre con mucha sabiduría pero con techo electoral. Yo lo conocí muy bien en la campaña de 1999, porque muchas veces tuve la posibilidad de conversar con él en los carros de campaña de esa época. Entonces aprendí a conocerlo y a interpretar sus pensamientos. A él le encantaba jugar con los cerebros de la masa y de los generadores de opinión, esa característica de su lenguaje hacía que la gente lo respetara y algunos le temieran. Entonces había que ganarle al monstruo de mil historias y luchas fallidas. Y fue lo que pasó.

“Colom un presidente de verdad”, como slogan, decía entre líneas qué, quién gobernaba y su partido, eran de mentiras. Y así caminó la campaña.

Entendimos junto al equipo que, los odios entre la Gran Alianza Nacional GANA y el Frente Republicano Guatemalteco eran inmensos, y a la vez se convertía en una ventana de oportunidades para meterse en medio y golpear la credibilidad de ambos , y así fue con el siguiente racional: “los ricos del país apoyaban a Berger, y ricos no hay muchos”.

El general Ríos estaba en el poder y había sido inscrito a la fuerza. Entonces necesitábamos una historia que lastimara a ambas fuerzas de manera sutil, que fuera tan sutil que hasta les gustara.

Imagen: El Periódico, 2003

“La gente se movió en el campo y la campaña empezó a desarrollarse.”

Hugo Antonio, mi hijo mayor me da la salida y de mil conceptos nos quedamos con esta historia:

Aparece una madre en una farmacia acompañada de su hija y le dice al farmacéutico:

Madre: necesito una medicina que nos quite el dolor y la tristeza.

Farmacéutico: tengo 3 posibilidades, Ricosón 500, Alafuerzín 200 y Esperanza.

Madre: me quedo con la Esperanza.

Y entonces, la escena se cerraba con la música y el concepto de “Colom, un presidente de verdad.”

Este comercial de televisión, en una sola pieza, movió el ajedrez electoral. La gente se movió en el campo y la campaña empezó a desarrollarse.

Imagen: El Periódico, 2003

“Dejamos fuera a un mito invencible en la opinión pública, pero vencido en las urnas.”

A tres semanas del cierre de la campaña, el general llegó a su techo, 19 puntos y Colom estaba con 17 y subiendo.

Una semana antes de la elección en primera vuelta, Colom 21, Ríos Montt 19 y Berger 29. Resultado final, Berger 28 y Colom 23, y estábamos en segunda vuelta.

Era un triunfo de la comunicación y de la estrategia. Fueron sensaciones personales que jamás olvidaré porque, dejamos fuera a un mito invencible en la opinión pública, pero vencido en las urnas.

En el siguiente artículo hablaremos de los efectos del triunfo en primera vuelta y de los errores que me hacen sostener que, las campañas políticas no se ganan, se pierden.

Imagen principal: Siglo Veintiuno, 2003

La comunicación de gobierno es un reto

Desde mi punto de vista, los gobiernos debieran ocupar mucho de su tiempo en comunicar de manera accesible y entendible porque, lo que decide cada presidente, tiene un impacto alto por el efecto que genera en los grupos de poder pero, principalmente, en la colectividad. Y esto lo digo porque, en Guatemala hemos tenido presidentes que se ponen al frente de todo, por lo mismo dicen de todo y se equivocan en todo.

Después de mi paso fugaz por Noti 7, tuve la dicha de trabajar para Claudia Arenas en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia del gobierno del Presidente Vinicio Cerezo, un momento en el que estaba moldeando mi vida y encontrando la vocación soñada.

La vocación no es más que hacer lo que nos gusta y nos paguen por eso. Era exactamente eso lo que estaba viviendo. En Noti 7 ganaba Q300.00 por el turno de 17:00 a 23:00 horas y en esta nueva oportunidad trabajaba de 16:30 a 21:00 horas y me pagaban Q925.00 que, sumado a lo que ganaba en el banco en el que trabajaba desde las 8:30 horas, se convertía en un ingreso digno que me permitía cumplir con las obligaciones de mi casa y respirar.

El proyecto de comunicación del ex presidente Cerezo tenía a la cabeza a Claudia Arenas Bianchi en la parte estratégica y pública, y en la parte operativa se llevaba a cabo un programa diario de televisión de 11 minutos de duración por día, que salía en toda la televisión abierta y que era producido y dirigido por Francisco Cuevas.

“Lidiar y dirigir a conductores, camarógrafos y editores.”

Para producir diariamente un programa de esta magnitud se necesitaba de mucho personal técnico entre camarógrafos, asistentes, editores, escritores, analistas, conductores y, desde luego, presupuesto porque me integré en un equipo de, más o menos, 50 personas en donde se competía por nota elaborada y estaba segmentado para informar de manera constante sobre cada actividad que desarrollaba cada ministerio.

La posición asignada en ese momento fue como Jefe de piso, eso quiere decir, lidiar y dirigir a conductores, camarógrafos y editores.

No tenía experiencia en eso y Paco Cuevas se tomó dos días para inducirme, a partir de ahí, a luchar contra y a favor de la corriente, usar el sentido común y la capacidad de relacionarse.

No fue fácil, los conductores de televisión en el mundo son personas que Dios dotó de sangre fría para soportar la carga emotiva del error, aparte de tener condiciones físicas y de comunicación que, sin duda, usan para tener privilegios.

“Siempre he encontrado en todo lo que hago a un ángel protector.”

Las conductoras eran encabezadas por Diana Mishann, y le acompañaban Christa Wellman y Maritza Urizar.

¿Qué fue lo primero que hice? Hablar con el Jefe de edición a quien todo el personal identificaba como “Pan de Maíz” y me dijo: “el control de calidad es mi responsabilidad, la tuya es que estas chavas lo hagan bien, no tengas pena yo te cubro con lo técnico”. Fito, su asistente, fue mucho más allá: “no te vayas a pelear con ellas porque, al final, te ponen el dedo y estás fuera”.

Pero siempre he encontrado en todo lo que hago a un ángel protector, y apareció Edwin Quezada, “el pulga”, quien se tomó el tiempo para explicarme cómo era la relación real. Edwin era el camarógrafo principal del Presidente Cerezo, viajaba con él, y doña Claudia me dijo: “al presi y a doña Claudia no les gusta la forma como las conductoras impostan y transmiten la información, ocúpate primero en que cada conductora tenga su estilo y que, lo que digan frente a la cámara, sea creíble”.

El primer encontronazo en la grabación fue con quien debía ser, Diana Mishann, la conductora que ponía la temperatura en los equipos de producción y, por supuesto, operaba con todo el carácter que debía para dar los resultados que sus jefes le pedían. Ese día pronunció de manera incorrecta una palabra y le pedí que repitiera, se bajó del set de la molestia, y así fue una semana consecutiva, hasta que por fin me habló y me dijo: “Sr. Peña usted tiene algo en contra mía”, y le contesté con humildad, “solo quiero que usted se vea bien, es todo”.

“En la gente siempre hay una rendija de entendimiento en donde nos podemos poner de acuerdo.”

A partir de ahí hicimos equipo, Paco Cuevas estaba contento porque mejoramos la entrega en tiempos del programa a los canales de televisión, la gente ya no salía de trabajar a las 21:00 horas, salíamos a las 19:00 horas y, con mucho aplomo, fui entendiendo que los problemas los debes enfrentar, nunca esquivar porque, por difícil que sea, en la gente siempre hay una rendija de entendimiento en donde nos podemos poner de acuerdo.

Diana Mishann habló a los ocho meses con doña Claudia de los resultados, y me paró recomendando para una posición que no tenía ni pies ni cabeza. Me mandaron al IGSS como jefe del departamento de Relaciones públicas, y eso es otra historia.

Gracias a todos y cada uno de mis compañeros en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia del periodo 1985-1990, gracias Pulga, Fito, Pan de Maíz, Paco, Kalula, Maritza, Aníbal, Chino y Diana. No sé cuántos he dejado sin nombrar pero, mi gratitud inmensa es porque, fue acá en donde arranca mi carrera. Por eso siempre digo que, mujeres como Claudia Arenas, son instituciones que siembran y ayudan en silencio.

Imagen principal: Adobe Stock

La campaña de 2003 (Parte 1)

En abril de 2003, en la 6a. calle, entre primera avenida y Avenida Elena, se encontraba la oficina privada de Álvaro Colom. Después de la llamada de Fernando Monroy, quien era el secretario privado de Álvaro, me dirigí a ese lugar a tratar de comprender lo que tenía en mente el equipo que rodeaba al candidato.

“Había que escuchar sus necesidades y propuesta.”

Al llegar, me encontré con Álvaro Colom, Fernando Monroy, Sandra Torres y Fernando Luna; quién era el enlace entre un grupo de empresarios y el partido. Era mi primer contacto profesional y personal con ellos, no los conocía más que por su parte pública, sabía que Álvaro había competido en 1999 con el partido político ANN (Alianza Nueva Nación), que tenía un voto rural importante, el que construyó cuando fue director de la desaparecida FONAPAZ que, por cierto, error grave haberla cerrado, y había que escuchar sus necesidades y propuesta.

Sandra Torres va al grano: “Queremos que se haga cargo de la campaña, ¿cuánto nos cuesta?”

Imagen: Prensa Libre, 1999

“Salí con las aspiraciones de Álvaro Colom bajo el brazo.”

Una negociación de este tipo requiere ver una serie de aspectos y consideraciones que va más allá de una respuesta rápida, sin embargo, después de una hora de preguntas y respuestas, llegamos a un número y a un acuerdo. El acuerdo era sencillo, que no interfiera nadie en las decisiones estratégicas y de comunicación.

Salí muy contento de esa reunión. Salí con las aspiraciones de Álvaro Colom debajo del brazo, con la exigencia y supervisión del grupo, con un contrato y con un reto muy fuerte, porque mi compromiso fue meterlo a la segunda vuelta electoral.

Lo primero que hice fue ver qué personas estaban disponibles para armar el comando de campaña. La verdad es que no había comando, había que crearlo y para eso, necesitaba gente con pensamiento práctico y gente que estuviera en el campo de la acción.

“La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), era un cascarón electoral con futuro.”

Encontré tres amigos que servían en distintas áreas: Ovidio Monzón en organización, Guillermo Ruano en análisis y Francisco Mazariegos en inteligencia. No había más, los demás eran simpatizantes con ganas, pero sin experiencia. La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) era un cascarón electoral con futuro.

¿Quiénes eran los contendientes? Por el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que era el partido oficial, liderado por el general Efraín Ríos Montt, y por la Gran Alianza Nacional (GANA) Oscar Berger. Ambos eran contendientes fuertes, con recursos económicos y con una organización electoral poderosa. A pesar de todas las falencias que tenía la UNE, había una pequeña luz que podría generar el resultado.

Imagen: Siglo Veintiuno, 1999

La primera medición confiable me la proporciona Sandra Torres el 3 de abril de 2003, el estudio colocaba a Álvaro Colom con 3.2% de intención de voto, Oscar Berger tenía 42% y el general Efraín Ríos Montt 14%.

“Se podía competir con un buen concepto.”

La campaña duraba 6 meses, los medios de comunicación eran los tradicionales, radio, prensa y televisión, en ese sentido se podía competir con un buen concepto y eso fue lo que sucedió.

Después de días enteros de trabajo, el comando de campaña estaba listo para presentar los conceptos estratégicos. El primero fue “Colom por ti, Colom por mí”, que era un pensamiento sensible, dirigido a la gente más desprotegida, que fue producido musicalmente por Gerardo Rodas y cantado por Fabiola Rodas, era profundamente sensible al oído, cadencioso pero profundo y pegaba directamente con la fotografía que estaría colocada en todo el material impreso disponible. Por cierto para encontrar esa fotografía se hicieron más de 3 mil tomas en un acto público porque “el flaco”, como yo le digo a Álvaro, no tenía la habilidad para posar y, de manera paralela, decidí colocar un concepto racional. Este era: “Colom, un presidente de verdad”, un concepto que logró racionalizar el voto y dio discurso de diferenciación para con los otros dos contendientes.

Imagen: Prensa Libre, 2003

Faltaba un detalle, la voz oficial de la campaña. Álvaro tenía dificultad para comunicarse por un problema de salud que le complicaba pronunciar con claridad las piezas comunicacionales, había que buscar en el mercado alguien que impostara la voz, de tal forma que le imprimiera la certeza que le hacía falta a los otros dos contendientes.

“Colom por ti, Colom por mí, Colom, un presidente de verdad.”

Esa voz la personalizo Sergio Rinaldi, una voz única, que no estaba en el mercado de las voces de Guatemala, con un acento extranjero que, matizado, contrastaba de manera perfecta con la dulzura de la música y la voz oficial de la campaña. La voz de Sergio se grabó una vez, todas las piezas a la vez, desde el principio hasta el fin, porque él vivía en New York y era imposible traerlo de manera recurrente. Al final, “Colom por ti, Colom por mí, Colom un presidente de verdad”, fue el inicio de la ruta que se mantuvo de manera estratégica hasta el final, aunque tácticamente, hicimos algunas variantes necesarias para crecer y superar rivales.

Continuará…

Imagen principal: Prensa Libre, 2003

De la comunicación de noticias a la comunicación política

Sin ninguna duda, ingresar a trabajar a la televisión nacional fue un cambio drástico en mi vida, pasé de estar encerrado en un espacio físico de un metro cuadrado en el banco, a la vorágine cotidiana de una ciudad y un país inmerso, desde siempre, en el desorden y el caos.

“A mí me ha tocado siempre arrancar desde abajo”.

Por repetitivo que parezca, el pedigrí cuenta en todos lados. El cuello probablemente ubica personas, pero no las desarrolla, y a mi me ha tocado siempre arrancar desde abajo.

Por eso, la primera actividad que me asignaron fue manejar los cables de las transmisiones en vivo, me encargaba de que los camarógrafos no tuvieran tropiezo alguno y que ningún cable obstruyera el movimiento de las cámaras. Aprendí muy rápido y Abdón Rodríguez, que era el director del noticiero, me empezó a incluir en temas meramente periodísticos.

Abdón tenía su modo de enseñar, era complicado, pero enseñaba y así empecé a descubrir que tenía habilidad para escribir. La primera nota periodística que Abdón me corrigió, estuvo plagada de gritos y regaños, con el correr de los días, ni gritos ni regaños, silencio total, y eso quería decir que estaba bien.

Abdón fue el primer personaje público con el que tuve contacto y realmente me enseñó a no formar parte de la escuela del grito, porque, aunque el ejemplo se contagia, el grito no es el mejor acompañante.

“Pensar para entretener”.

A los dos meses exactos me dio la instrucción de producir resúmenes deportivos junto a Carlos (el chino) López, aquí le encontré el sabor a la televisión. El chino si era un maestro generacional, me enseñó a leer para televisión, a pensar para graficar el video y agradar gente. Me enseñó “pensar para entretener”.

Un mes después me habla Abdón y me dice: “mire usted, este fin de semana está de turno, la responsabilidad del noticiero del domingo es suya, así que revise el formato y cualquier cosa me habla”.  Me temblaron las piernas.

Imagen: Facebook Jorge Mario Cruz, 2021

En semanas anteriores había tenido el honor de salir a la calle como reportero junto a Jorge Mario Cruz. Jorge Mario era un camarógrafo agresivo e intrépido, le gustaban las notas rojas, estaba interconectado con la policía, los bomberos, etc. y amaba la velocidad; lo abordo y le cuento la asignación que había recibido y me contesta: “este domingo tengo transmisión de futbol, pedile a Emmy Aqueche que te oriente y te diga cómo es la onda”. Así lo hice, Emmy fue muy cortés y educada, me orientó, me dio luces y, con todo, me dispuse a preparar el fin de semana.

“Dos veces más me temblaron las piernas”.

Me presentó ese sábado a los canales, en donde me habían asignado carro y camarógrafo. Empecé a revisar los cables internacionales y de repente ingresa un fax de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de la República, convocando a una conferencia de prensa en casa presidencial. Dos veces más me temblaron las piernas, jamás había asistido a esa fuente de información, creí en ese momento que debía asistir y para variar, llamé a Nilsa, le comenté lo que pasaría, y con la solvencia de siempre me contestó: “prepara preguntas inteligentes”.

Tenía dos horas para estar medio preparado para la cita, revisé todos los medios de prensa para ver cuáles eran los tópicos de la semana, traté de entender del por qué de la convocatoria y salí con el camarógrafo rumbo a casa presidencial.

Llego al punto de la cita y empiezo a sentir el frío que genera ingresar a un lugar en donde no conoces a nadie. La gente que estaba allí me miró como un bicho raro y para mientras le pregunto a un seguridad con quién era la conferencia, a los diez minutos, aparece doña Claudia Arenas, la secretaria de comunicación del gobierno de Vinicio Cerezo. Era imponente, capaz y accesible.

Imagen: viniciocerezo.com

“Allí recibí mi primer empujón”.

Al ingresar a la sala de prensa da inicio a la lucha por la cercanía y por la mejor posición por parte de los diferentes periodistas de los medios de comunicación. Allí recibí mi primer empujón en estas lides y, como pude, me inserté en medio de todos.

Imagen: Twitter

Había una dinámica, ya se sabía quiénes preguntaban y entonces era irrelevante preguntar ante tal escenario. Básicamente me quedé con la grabación que todos tenían. Al terminar la conferencia observo que doña Claudia da entrevistas por separado y espero mi turno para quedarme con ella cara a cara y tratar de tener cosas distintas para el noticiero.

“Nueva vida, nuevos retos y nuevas relaciones”.

Me presento con ella, acepta la entrevista individual y el resultado fue el siguiente: doña Claudia me dice; “repítame su nombre por favor” a lo que respondí “con gusto se lo doy”. Y me pregunta nuevamente, “¿cuánto tiene trabajando en el medio?”, “4 meses” le respondo, “y cuánto gana?” “Q300 en horario de 5 de la tarde a 11 de la noche porque trabajo también en un banco”. Guarda silencio un momento y dice: “le ofrezco Q900 con el mismo horario y trabaja para mí en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia, si le interesa hable con Francisco Cuevas, él es el jefe de televisión.

Imagen: Prensa Libre, 2015

A la semana exacta estaba ingresando al décimo tercer nivel del edificio del INGUAT, ahí operaba toda la maquinaria de producción del presidente Vinicio Cerezo, ahí se producía el programa Hoy, lo más importante.

Una nueva nueva vida, nuevos retos y nuevas relaciones. La vida sigue su camino.

El nuevo PAN y su oportunidad perdida (Capítulo 2)

Después de las elecciones primarias, en noviembre de 2002, aparece muy fuerte el posible candidato presidencial del Partido de Avanzada Nacional (PAN).

“Creyeron que repartir poder era como vender o comprar verduras en el mercado”.

Ese diciembre se inició con la integración de los equipos para la gobernabilidad sin que se hubiese jugado la elección de 2003. Los equipos que acompañaban a Oscar Berger empezaron a repartirse el poder y, abanderados por el poder económico, creyeron que repartir poder era como vender o comprar verduras en el mercado.

La elección primaria había funcionado, lo que no funcionaba era la inteligencia emocional del ser humano que, ebrio de soberbia, marginaba nombres en listados de diputados sin ningún balance institucional y, se daban nombres de ministros de estado de la misma forma. Este tipo de acciones provocó que quienes contaban con la representación legal de PAN, se resistieran a las imposiciones y diera inicio entonces a la segunda parte del entendimiento institucional.

Imagen: Prensa Libre, 2002

Se integra un grupo de negociación para encontrar los acuerdos y el equilibro y se consigue.

El 6 de enero de 2003 se firma el convenio en la casa de Mario Taracena Díaz-Sol. Yo estuve ahí, fui testigo del acuerdo entre Leonel y Oscar, junto a Mario esperamos en el segundo nivel de la casa a que terminaran de ponerse de acuerdo. Ambos hicieron algunas observaciones a un pequeño documento de distribución de poder, y lo firmaron.

“Hasta este momento, otra vez había ganado la institucionalidad”.

Salí muy contento esa tarde de la casa de Mario, lo hice haciendo números porque la política es matemática y, con las encuestas de ese momento, el PAN metería 84 diputados, lo que permitiría poder ganar la presidencia con Oscar Berger y Eduardo Gonzáles en la vicepresidencia. El gabinete lo colocaría el poder económico, se alternarían las diputaciones entre los institucionales de Leonel y los simpatizantes de Oscar. Leonel sería presidente del congreso los siguientes 4 años y el próximo candidato a la presidencia. En definitiva, el pastel estaba relativamente bien repartido hasta que nuevamente surge esa voz silenciosa que penetra el tímpano y excita el ego.

La misma persona que le propone a Leonel las elecciones primarias en 2002, una semana más adelante de la firma del convenio, le muestra las últimas encuestas y, en ese estudio de opinión, los números decían que Leonel tenía 14 puntos de intención de voto. La institución PAN estaba acostumbrada a medir sus momentos estadísticos con la empresa costarricense CID Gallup pero, en esta precisa ocasión, no es la misma empresa la que realiza este estudio, es una empresa local que distorsiona todo el trabajo que se había llevado a cabo desde marzo de 2002.

“Alguien en ese equipo no quería la integración institucional”.

Cuando nos presentan los números, entendí que alguien en ese equipo no quería la integración institucional y, le recomendaba muy fuertemente a todo el equipo la independencia electoral, en donde se proclamará candidato del PAN a Leonel y que a Oscar se le aplicara la “Operación mata palo” que, para quien no lo sepa, el mata palo, es una planta que abraza a los árboles y los ahoga.

Era una jugada realmente egoísta, mata instituciones, mata negociaciones y en contra totalmente de la consolidación institucional del PAN y de la recuperación del poder.

La encuesta estaba hecha a la medida del interés de quien la proponía por una sencilla razón, dejaría de estar en primera línea en los listados.

Al final se dio la ruptura, Oscar fue absorbido por una alianza de tres partidos muy pequeños en ese momento, que conformaron la Gran Alianza Nacional GANA, los símbolos eran el puño, la balanza y la pirámide.

Imagen: Prensa Libre, 2003

El PAN por su parte se divide nuevamente, los cuadros que se quedan no eran competitivos. Leonel es proclamado Candidato a la presidencia y Rubén Alfonso Ramírez fue su vicepresidente.

“Estás a tiempo de decidir si quieres tener posición o quieres tener poder”.

En aquel momento, me siento con Leonel y le digo: “Mi querido Leonel, esta no es la ruta que te conviene, a ti te sobra tiempo en política, estás a tiempo de decidir si quieres tener posición o quieres tener poder”. Me contestó: “Te falta información tata”.

Le di las gracias y salí de su oficina muy triste. Era marzo de 2003, faltaban 2 meses para el arranque de la campaña, estaba viendo con impotencia cómo perdía un cliente y una elección a la vez.

Bajé del quinto nivel al sótano del edificio Aristos Reforma, abordé mi vehículo y cuando salgo a la avenida de la Reforma me entra una llamada del secretario privado de Álvaro Colom y me dice: “Huguito, te saluda Fernando Monroy, estamos acá con Álvaro en la oficina de la sexta calle de la zona 1, sabemos que ya no estas con el PAN, ¿te podrías venir para acá?, ¿te interesa?”

Imagen principal: Prensa Libre, 2002

El nuevo PAN y su oportunidad perdida (Capítulo 1)

El 30 de julio de 2002, CID Gallup, empresa de estudios de opinión, presenta ante el equipo de Leonel López Rodas los resultados de la última medición solicitada después de la ruta planteada por el equipo estratégico desde marzo de 2000. 

El resultado de dos años de trabajo: 30 puntos de aceptación institucional después de haber iniciado dos años antes con 2 puntos de aceptación.

A todas luces, el Partido de Avanzada Nacional (PAN) se hacía apetecible y la estrategia de recuperación institucional había funcionado.

“El sector empresarial había perdido el poder real en todas las instancias políticas”.

Oscar Berger había perdido la elección el 26 de diciembre de 1999 y, el 28, dos días después de la derrota, Álvaro Arzú también perdía el control institucional del PAN. En otras palabras, el sector empresarial había perdido el poder real en todas las instancias políticas en tan solo dos días.

Por lo tanto, que el equipo de Leonel recuperara la institucionalidad y la competitividad del PAN abría las puertas para que regresara con toda la pretensión del caso, la ilusión empresarial de colocar a don Oscar a la cabeza del nuevo PAN, de cara a la elección que se jugaría en el 2003.

Mario Taracena Díaz-Sol y Ricardo Saravia (QEPD), miembros de la mesa de Leonel, llegaron con la novedad de que el “conejo” quería ser el candidato presidencial del nuevo PAN.

“La desinformación empieza a complicar la operación política”.

Las presiones no se hicieron esperar, los chismes a la orden del día, y la desinformación empieza a complicar la operación política por algunas razones concretas:

  1. Para la dirigencia nueva era una oportunidad de codearse y liderar junto a los empresarios que se sentían propietarios.
  2. Para la base partidaria era recuperar la competitividad con un candidato querido y, por lo tanto, recuperar el poder.
  3. Para el sector empresarial recuperar el partido y el símbolo en dónde habían invertido millones y, por lo tanto, también el control del país.
  4. Para la clase política en general el PAN se avizoraba grande, con fuerza para retomar el poder y estaba nuevamente en el radar.

En temas estratégicos los planetas se habían alineado, estaba todo listo para la lucha electoral y a partir de ahí empecé a medir las ansiedades humanas que, al final, se convierten en pérdidas institucionales.

Los errores humanos destruyen proyectos e instituciones. Lo iré describiendo poco a poco.

En aquel momento, entra en análisis la posibilidad del retorno de Oscar Berger al PAN. Toda la mesa de Leonel López sabía que, un grupo específico del sector empresarial, estaba inconforme por lo vivido en la Asamblea Nacional de 1999 y, por lo mismo, estaban claros que habría diferencias y nubarrones en esta nueva reincorporación, sin embargo, a pesar de ese entendimiento, decidieron sentarse y escuchar.

“Una elección es una lucha de poder y siempre divide”.

Efectivamente, quienes estaban del lado de Oscar Berger sentían y exigían el derecho de propiedad de este partido político, sin entender que las instituciones de derecho público no pueden comprarse y, mucho menos venderse. 

Error humano 1:

La presión fue muy grande y al final, un personaje que le habla quedito al oído a Leonel, le sugiere llamar a elecciones primarias dentro de una institución política acostumbrada a mandarse a golpe de calcetín y de quetzales. Difícil de creer, pero se planificaron las elecciones para el 17 de noviembre de 2002, los contendientes Oscar Berger y Leonel López.

Error humano 2:

Creer que la autoridad institucional, eso quiere decir, secretarios municipales y departamentales, le guardarían fidelidad a la autoridad. 

Error humano 3:

Montar las elecciones primarias y creer que esta sería una figura para unir a las planillas y los contendientes. Sucedió todo lo contrario, nunca improvisen una elección primaria saliendo de una crisis, siempre la perderá.

Al final, Oscar Berger gana las primarias por mucho margen. Las gana por la simpatía de un personaje bonachón y superficial contra la seriedad de un hombre de estado como Leonel.

“A pesar de las diferencias entre las personas de uno u otro grupo, la institución se consolidó”.

Pensé por un momento que habría daños fuertes y me sorprendió que no todo fue negativo porque, a pesar de las diferencias entre las personas de uno u otro grupo, la institución se consolidó. Los números que arrojaba la institución a mediados de diciembre de ese mismo año, colocaba a Oscar Berger con 82% de simpatía y a la institución con 64%.

Si todos hubieran terminado aceptando los resultados, esos números implicaban que el PAN retomaría el poder. 

Por eso siempre sostengo, las elecciones no se ganan, se pierden. Las gana quien menos se equivoca.

Continuará.

Imagen principal: Prensa Libre, 2002

Un cambio necesario

Mi trabajo en el banco duró exactamente 5 años 1 día; cumpliendo este tiempo tenía derecho a prestaciones y a que el crédito que se me había otorgado pudiera seguir teniendo los beneficios de bajo interés por el pacto colectivo de condiciones de trabajo conseguidas por el SINGRATOWN.

Mi vida empezó a experimentar cambios muy fuertes porque traté por todos los medios de encontrar algo que llenara de satisfacciones mi existir, no estaba conforme con lo que hacía, en el banco me convertí en un trabajador cumplidor pero no feliz, como cajero en ventanilla me sentía preso en un cuadro de operación de 1 metro por 1 metro; discutía por todo, me convertí en un trabajador móvil cubriendo las vacaciones de los trabajadores de las distintas agencias en atención al público, fui entendiendo poco a poco que el banco había llegado a su límite y yo también; entonces apareció la comunicación como alternativa de vida.

“Todo lo que se piensa y se crea, tarde o temprano se puede ver”.

Liz Álvarez, trabajaba como asistente de gerencia de Luis Rabbé en los canales de televisión nacional, Liz, era muy amiga de Abdón Rodríguez Zea que en ese tiempo era el director de Noti 7 y ella había crecido como mi hermana de crianza en la casa del maestro de Santiago Sacatepéquez porque era hija de Concepción Arango, la maestra que me enseñó a leer y escribir.

Le hablé y le conté mi inquietud de laborar en algo que me entretuviera, algo que le diera sentido a mi vida y me consiguió trabajo en los canales en el turno de la noche. Era otro mundo, en ese momento entendí que todo lo que se piensa y sea crea, tarde o temprano se puede ver a través de las pantallas.

Imagen: Logopedia

Yo quería ser presentador de noticias, pero en ese momento era mucho aspirar, en todos los trabajos hay categorías de personas, hay influencias y variedad, hay una lucha constante y debía conformarme con aprender a colocar los cables en el estudio de transmisión.

Estaba feliz, en una experiencia que me llenaba y que me hacía pensar, había que entender el porqué de cada grito y cada instrucción en el manejo de información.

Mi realización máxima llegó a los dos días de estar en esta nueva vida. Carlos “el chino” López, editor estrella de esa época de los canales baja las escaleras con prisa, ve una nota que alguien le había mandado a traer la lee y me dice: “venite conmigo vos patojo, me vas a sacar de un apuro”.

“La parte vocativa en mi vida es la esencia de la felicidad”.

Me puso a locutar una nota de duelo, me dirigió la intención porque voz de locutor no tenía, ni tengo y el final de la historia es el siguiente. Terminó el tiempo de mi turno, yo trabajaba en los canales después del banco de 5:00 a 10:00 pm, esa noche me dio tiempo de llegar a mi casa para que mi esposa escuchara y viera la nota de duelo en donde su marido hablaba, las notas de duelo eran las últimas del noticiero y la senté a que escuchara mi voz a través de la pantalla. No paramos de reír por mucho tiempo, así de ridículo se podría calificar este hecho, pero estaba inmensamente feliz porque había encontrado mi vocación profesional y personal en la comunicación. Desde ese día la parte vocativa en mi vida es la esencia de la felicidad, la vocación es hacer lo que me gusta y que me paguen por eso y este principio de plenitud lo había encontrado a mis 27 años.

Gracias inmensas a Liz Álvarez, mi hermanita de crianza, ella sabe que me hizo feliz y nunca la olvidaré.