¿Sobrevivimos o nos rediseñamos?

Normalmente esta pregunta no es tan recurrente en nuestro diario vivir, no pasa por nuestra mente la mejoría y el cambio constante que exige la cotidianidad de la vida. Nuestra cultura nos han enseñado únicamente a sobrevivir. Es tan básica, que se ha convertido en un dique que nos hace crecer a pasos milimétricos. Somos muy lentos para detectar nuestras habilidades y falencias porque, en realidad, contamos con un país maravilloso que nos facilita la vida por todo lo que tenemos, pero es muy poco lo que lo entendemos.

“Pensar de manera diferente es ser inclusivos y prácticos”.

Rediseñar nuestra vida implica pensar y actuar de manera diferente. Pensar de manera diferente es ser inclusivos y prácticos para ponernos de acuerdo en el encuentro con una nueva ruta de vida y, con determinación, caminar hacia adelante.

Es muy fácil decirlo, pero no tanto hacerlo. Rediseñarnos es un concepto que debemos asumir, pero debemos sopesar, porque no estamos solos, porque debemos vencer el miedo y al sistema.

“Entender un rediseño de país, implica rediseñar primero nuestro pensamiento y nuestro actuar”.

¿Qué implica entonces el rediseño del sistema? Desde mi punto de vista, el sistema está conformado por la sociedad y el territorio, estos dos conforman el Estado, que es la institucionalidad operada por personas que conforman la sociedad que, de manera absurda, usan la legitimidad del voto para abusar de la sociedad misma. Al final entender un rediseño de país, implica rediseñar primero nuestro pensamiento y nuestro actuar. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a eso? si no, estamos condenados al fracaso.

El rediseño puede darse de manera rápida si cada quién juega su papel.

Para la mayoría de personas los únicos responsables de la actual crisis son los políticos, al final son quienes deciden, porque estamos acostumbrados, como votantes, a emitir un voto sin entendimiento, en donde le damos al político la legitimidad para que decida por nosotros. Esa responsabilidad se ha convertido en una cultura de traspaso de la culpa: te doy el derecho, te exijo el resultado y, como no eres capaz de darlo, te condeno y te cambio.

“El mundo cambió, pero nosotros no”.

Esta dinámica ha sido la de no acabar, y la de no entender que el mundo cambió pero nosotros no. En realidad, el pecado de los políticos, es no verse gremialmente y, por lo mismo, han abandonado la institucionalidad desde el propio origen, eso quiere decir, desde sus propios partidos políticos, porque los han convertido en vehículos electorales y han dejado la formación de cuadros y las filosofías para más adelante, o para cuando se pueda. Perder la profundidad filosófica en una institución de derecho público es permitir la construcción de lo superficial, lo superficial es vano, y no genera esencia.

Rediseñar a la clase política no es tan complicado, solo basta con querer retomar la formación de cuadros y la promoción humana como fundamento. Esas dos cosas, generarán nuevamente un pensamiento crítico capaz de pensar, sociopolítica y socioeconómicamente, sobre cuál ha de ser la ruta estratégica de nuestra patria porque, fuera de ruta, estamos desde hace 35 años.

En realidad rediseñar el país implica que cada sector se rediseñe así mismo, porque, de lo que adolecemos, es de dirigencia nacional.

“Rediseñar dirigencia nacional nos implica a todos”.

La dirigencia nacional que debemos renovar corre también por parte del empresariado. Guatemala requiere empresarios que conozcan su territorio, que lo usen con propiedad, aplomo e inversión, pero que también sean capaces de incorporar y de sumarse a la economía comunitaria. Al final la incorporación de más gente al sector laboral y productivo los beneficiará de manera directa e inmediata porque traerá consigo el incremento del consumo.

Rediseñar dirigencia nacional nos implica a todos, comunicadores, sindicatos, iglesias, grupos de estudiantes, medios de comunicación, grupos sectoriales, etc. Nos implica a todos por un simple y sencillo principio, que es que, el estado de Guatemala somos todos.

En realidad nos hemos manejado de manera cómoda esperando que otros hagan por nosotros, y eso es cultura. Nos hemos manejado siempre echándole la culpa a otros, y eso también es cultura.

Pero principalmente, nos hemos acostumbrado a esperar a que cualquiera resuelva y decida por nosotros y eso también es cultura, porque lo que hemos tenido es a cualquiera decidiendo por nosotros y por eso estamos como estamos.

“Rediseñar a Guatemala no es fácil, pero no es imposible”.

Guatemala necesita ruta estratégica de integración de intereses, en donde cada quien resguarde lo poco o mucho que tiene, lo conserve y lo haga crecer. Debe nacer en donde está la necesidad y no en donde está el poder.

Es necesario invertir los procesos de manera consensuada, no podemos seguir con una concentración de poder político y económico desde la Ciudad de Guatemala porque, la oportunidad que tenemos con tanto recurso lo perdemos paulatinamente por falta de entendimiento.

Imagen principal: El Informal

El secreto de aprender a pensar por y para otro

Iniciaba el año 2000 y un nuevo gobierno en Guatemala, un nuevo gobierno al que había ayudado a conseguir el resultado y que, por razones de la vida y de la política misma, abandoné, emprendiendo un nuevo rumbo y el aprendizaje de tener que aprender a pensar como otros y para otros.

“Siempre la justicia divina entra en nuestra vida y soluciona el dolor”.

La incertidumbre vivida en los primeros días del año 2000, fueron la escuela de vida más importante de mi vida. Pero el aprendizaje profundo ha sido entender que mientras estemos vivos hay propósito, y aunque pensemos que el mundo se nos vino encima, siempre la justicia divina entra en nuestra vida y soluciona el dolor.

Cuando regreso a mi oficina después de abandonar Casa Presidencial el 28 de enero del año 2000, me encuentro de manera literal con la desesperanza. Son escenarios únicos, sin salida, a veces medio tétricos, pero la vida sigue.

Mi padre Hugo Antonio Peña Segura siempre insistió con esta frase: “Fiel a lo poco mijo, todo lo que es pequeño, pero que ya nació, tiende a crecer, por lo tanto lo pequeño no se abandona”. Eso fue lo que hice, le di gracias a Dios por la adversidad, por la vida, y salí de mi oficina que estaba sobre la avenida de las Américas a eso de las 7 de la noche.

Imagen: Siglo Veintiuno (2000)

Circulando sobre avenida de la Reforma, Roberto Aldana me llama y me dice: “Tenés tiempo para un café, venite porque hay alguien que necesita de tus servicios y tu talento”. Contesté: “voy”, y me dirijo con premura: “a la Hacienda Real de zona 10”.

“Debes aprender a pensar por y para otro”.

Roberto Aldana es un empresario nacido en Quetzaltepeque, Chiquimula, amigo de mi padre; un componedor y acomodador de vidas.

El encuentro fue especial, me abrazó y dijo: “Debes aprender a pensar por y para otro, no todos pensamos igual y menos en política. Leonel López acaba de tomar el control del Partido de Avanzada Nacional (PAN), le ganó la asamblea nacional a Emilio Saca, y te necesita, ¿cuándo podes sentarte a hablar con él?” Le conteste, “mañana”.

Imagen: Leonel López Rodas (Prensa Libre, 2000)

Y así fue, al siguiente día estaba frente Leonel López, un tipo muy sencillo pero hábil, que sabía que había que recuperar el PAN y volver a colocarlo en el escenario electoral.

Junto al él, un equipazo político encabezado por Mario Taracena Díaz Sol, Ricardo Saravia, Cristian Bousinott, Roberto Alfaro, Alberto Lukota, Jorge Rosales y Rubén Darío Morarles entre otros. Cuando me presentó Leonel López a este equipo, les dijo: “muchá, les presento a quien nos ganó la campaña pasada, está con nosotros para hacer oposición y recuperar el poder”.

“Había que aprender a pensar de otra forma y a poner el talento al servicio de otro pensamiento y de otro actuar”.

No me sentía muy cómodo, porque en realidad mi corazón había operado en la campaña anterior y tenía identidad plena con Alfonso Portillo, pero así es la vida, había que aprender a pensar de otra forma y a poner el talento al servicio de otro pensamiento y de otro actuar. Al final mi familia debía estar bien y había que echar para adelante.

La primera persona que me abordó fue Mario Taracena. La visión política de él estaba clara, solo había que matizar la comunicación y a caminar. Nace ahí el nuevo PAN.

Esta historia del Nuevo PAN nace tratando de entender cuan lastimada estaba la institución después de la elección, y lo primero que sugiero es hacer un estudio cuantitativo de posicionamiento. El resultado que obtuvimos fue un PAN con 2 puntos de aceptación.

Dos años y tres meses adelante, el 30 de julio de 2002, este mismo PAN volvía a ser una opción institucional competitiva porque su aceptación subió hasta el 30%. Y aquí arranca nuevamente la lucha de poder, el sector empresarial ve nuevamente a su vehículo listo, y entonces había que tomarlo como fuera. Los resultados de esta lucha serán contados, pasó a paso, en la siguiente entrega.

Imagen principal: Siglo Veintiuno (2000)

Democracia con sabor a histeria

Desde 1985 los guatemaltecos hemos querido conocer el sabor de la democracia, sabor que nos venden los países desarrollados y que, sin duda, apresura los tiempos en que debe madurar la sociedad.

La democracia, para instalarse en esos países, ha tenido que pasar un sin fin de vicisitudes. En cambio, en Guatemala creemos que este método llamado democracia, solo con decir que existe ya se instaló, ya funciona y todo debe hacerse como la ley manda, pero en letra muerta. Nada más falso cuando las condiciones de vida cotidiana de la mayoría de la gente no se encuentran a la altura de la dignidad de la cultura milenaria que en realidad somos.

“Hablar de la democracia y no incluir personas es un craso error”.

La democracia en Guatemala es un experimento de aceleración de culturas que, desde mi punto de vista, está fracasando, periodo tras periodo, acto tras acto y ley por ley.

Hablar de la democracia y no incluir personas es un craso error porque al final, detrás de los manejos institucionales, hay personas. Detrás de los procesos, hay gente pensando, operando, errando y enmendando.

Vinicio Cerezo fue el primer comandante general del estado de Guatemala en 1985, la esperanza y primera gran oportunidad perdida. Decirlo así es duro y frío, pero fue el primer periodo democrático que desgarró la confianza del electorado. Un desgarre de la confianza que se ha construido de manera interesada. Pero es normal ese desgarre de la confianza porque, desde la técnica del descaro, se ha querido hacer, haciendo creer a las grandes mayorías de la sociedad lo “normal” que es tomar dinero público para beneficio personal, propio y lo “normal” que resulta prostituir la institucionalidad.

Siendo esto así y, después de esa primera mala entrega democrática de 35 años “de lo mismo y para lo peor”, con izquierdas y derechas en la alternancia de la controversia, en donde la gente se pregunta y continúa preguntándose ¿qué gano con la democracia, con la república, con la construcción de la paz y con el respeto a la ley?

“Nuestra Carta Magna es casi perfecta”.

Aunque siempre he creído que tenemos una Constitución Política a la que hay que hacerle cambios, también creo que, para el escenario de los sueños de Walt Disney, nuestra Carta Magna es casi perfecta. Algunos ejemplos a continuación:

Artículo 3o. Derecho a la vida. El Estado garantiza y protege la vida humana desde su concepción, así como la integridad y la seguridad de la persona. Si cumpliéramos este artículo y respetáramos la ley, no tendríamos una producción de 48 niños de cada 100 que nacen con el flagelo de la desnutrición. Artículo 33. Derecho de reunión y manifestación. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. Los derechos de reunión y de manifestación pública no pueden ser restringidos, disminuidos o coartados; y la ley los regulará con el único objeto de garantizar el orden público. Las manifestaciones religiosas en el exterior de los templos son permitidas y se rigen por la ley. Para el ejercicio de estos derechos bastará la previa notificación de los organizadores ante la autoridad competente.

“Nuestra democracia tiene sabor a desconsuelo, dolor, tristeza, abandono y desesperanza”.

Si tan solo hubiéramos cumplido con el artículo 33 de nuestra Constitución, no hubiéramos visto los rostros de terror del martes 19 de octubre de 2021 en el Congreso de la República y los rostros de hace un año justo en el mismo lugar, supuestamente por grupos de corte de pensamiento distinto. La pregunta es ¿cuándo la violencia montonera llega ¿no se convierten en lo mismo?

Nuestra democracia tiene sabor a desconsuelo, dolor, tristeza, abandono y desesperanza. Cuando mezclamos las promesas no cumplidas con la suma de resentimientos de los últimos 35 años llega a convertirse en la histeria que, cuando es colectiva, se convierte en animal y destructora.

Los políticos tradicionales han usado la promesa del resarcimiento económico para alcanzar el poder, y han usado todos “el instrumento de la paz”, como caballito de batalla en busca de crear balance entre el resarcimiento por ser víctima o héroe de guerra.

“Si la histeria colectiva se apodera de la democracia, veremos caer la estabilidad de los que son pocos ganando mucho”.

Es triste entender que se juega con el sentimiento y la necesidad de la gente, de gente que en verdad, cree que hizo lo correcto, gente que de manera absurda es manejada por mentes diabólicas que tan solo buscan el desasosiego social porque entienden que, también provocar inestabilidad, del lado que sea, es negocio, un negocio que le resulta muy, muy rentable.

Si la histeria colectiva se apodera de la democracia, veremos caer la estabilidad de los que son pocos ganando mucho, de quienes hoy producen el Producto Interno Bruto (PIB), y eso sería letal para la nación porque, en realidad, lo que toca es encontrar el equilibrio para compensar las diferencias históricas.

Nuestro problema es económico y urge la generación de la oportunidad personal, para crear una política de “ganar-ganar”, que sea capaz de convertirse en una oportunidad comunitaria para encontrar juntos y de manera integral, el desarrollo económico de nuestros pueblos.

Concluyo con este otro artículo de nuestra Constitución:

Artículo 51. Protección a menores y ancianos. El Estado protegerá la salud física, mental y moral de los menores de edad y de los ancianos. Les garantizará su derecho a la alimentación, salud, educación y seguridad y previsión social.

Este es el ideal, un país en donde seamos capaces de formar niños y de dignificar a nuestros ancianos.

Vaya país el que tenemos y con el que soñamos.

Imagen principal: El Periódico (2021)

El resentimiento social

“El resentimiento social es la antítesis de la realización personal”.

En temas constitucionales, las expectativas del pueblo de Guatemala están resueltas. Todo lo que podría anhelar un ciudadano lo encuentra en la Constitución Política.

El artículo 118 de la Constitución Política de la República, establece que: “Principios del Régimen Económico y Social. El régimen económico y social de la República de Guatemala se funda en principios de justicia social. Es obligación del Estado orientar la economía nacional para lograr la utilización de los recursos naturales y el potencial humano, para incrementar la riqueza y tratar de lograr el pleno empleo y la equitativa distribución del ingreso nacional. Cuando fuere necesario, el Estado actuará complementando la iniciativa y la actividad privada, para el logro de los fines expresados”. 

Solo este artículo tiene en su contenido, el satisfactorio único de cambio: la generación de riqueza, el pleno empleo y la equitativa distribución del ingreso nacional.

Triste es reconocer que se queda en la letra muerta, porque los indicadores sociales jamás han podido empatar con los indicadores económicos.

“No podemos aparentar siempre hacia afuera lo que no somos hacia adentro”.

La lucha de los pensamientos económicos y sociales en Guatemala es tan conceptual que pierde la sensibilidad y, por lo tanto, la capacidad de encontrar acuerdos que permitan fusionar los intereses colectivos que nos permitan despegar social y económicamente.

No podemos aparentar siempre hacia afuera lo que no somos hacia adentro, en palabras coloquiales, no podemos seguir siendo en temas económicos, candil de la calle, y en temas sociales, oscuridad en la casa.

Gritamos a los cuatro vientos que el crecimiento económico es sostenido y que, a pesar de la pandemia, creceremos un 5%, pero esto es totalmente contradictorio a la realidad, que representa el 68% de empleo informal que tenemos en Guatemala.

Cerraremos este año con un Producto Interno Bruto de 750 mil millones de quetzales producido por los empresarios del país, lo que contrasta absurdamente con la recaudación fiscal de 75 mil millones en este ejercicio fiscal.

Con estos datos, que son crudos pero reales, es imposible detener el descontento social y por ende, el crecimiento de un resentimiento social comunitario que no ve por ningún lado la oportunidad deseada.

“El Estado debe cambiar y debemos rediseñarlo”.

Es por eso que el Estado debe cambiar y debemos rediseñarlo porque es imposible seguir manteniendo los ojos cerrados ante tanta rudeza. Los servicios y los insumos deben llegar a la comunidad, las finanzas y el crédito deben salir de la ciudad para la generación de oportunidad. Desconcentrar la decisión política y estratégica es la única salida que evitará un enfrentamiento que lamentaremos todos.

Amigos legisladores, es momento de dejar de inventar, en la Constitución está todo resuelto. Debemos ocuparnos porque la legislación ordinaria sea complementaria y operativice, con justicia social, los grandes compromisos que contiene nuestra Carta Magna que, por cierto y por bendición, es una de las más modernas de Latinoamérica.

No es necesario agradar a nadie, solo investiguen, lean y exijan a quienes ejecutan para que cumplan con la Ley.

Imagen principal: Shalom de León, Unsplash

Mi primer hijo

Exactamente el 13 de marzo de 1985, a punto de tomar el desayuno, Nilsa me dice: “Anoche quedé esperando… siento una sensación acá (y se señala el vientre) de algo que se mueve intensamente”.

Me quedé sorprendido, pero era real, seríamos papás sin necesidad de pedir una prueba de embarazo en una farmacia. El Huguito ya venía, mi primer bombón estaba colocado, había pegado centro y teníamos la fecha exacta de la concepción.

“Los primogénitos son una experiencia única e irrepetible”.

Lo comunicamos a las abuelas, era el primer nieto de las casas, por ende, el primer sobrino, la primera experiencia y el primer chivo expiatorio. Los primogénitos son una experiencia única e irrepetible; recuerdo que mi suegra toma las riendas del embarazo y decide acompañar a Nilsa a todas las citas con el médico… el reconocido Dr. Brolo.

De manera absurda e irresponsable y por comodidad, me hago a un lado y permito que mi pareja viva su embarazo junto a su mamá y no junto a su marido. Hoy me digo a mi mismo y a quien lo lee, ser papá es la única experiencia en donde algo por momentos te pertenece, en donde tus cuidados y atenciones tienen valor, ocupan un espacio en tu memoria que te permite valorar la acción de tus padres.

El 8 de diciembre de ese mismo año, día de votaciones en Guatemala, en donde reinicia su historia política, es electo como presidente el Lic. Vinicio Cerezo Arévalo con la Democracia Cristiana y se pierde la primera oportunidad para rescatar el país. Ese mismo día, a las dos de la tarde, inician los dolores del parto de esta nuestra aventura de ser papás; a las 6 de la tarde llevaba a Nilsa al hospital Bella Aurora, que era el lugar en donde atendía el renombrado doctor. A las 9 de la noche inicia el verdadero trabajo de parto que duró toda la noche, Nilsa nunca dilata, el doctor nunca estuvo presente porque andaba de parranda celebrando en triunfo de Vinicio, casi pierdo a mi pareja y a mi primer bombón… a las 6 am aparece el doctor.

“Solo tengo memoria y recuerdo para perdonar”.

Alrededor de esta incertidumbre, en vilo y pena absoluta, mi mamá, Sonia mi prima y mi suegra. Era ya nueve de diciembre y en un pasillo de Hospital Bella Aurora casi fenecía mi esposa. El renombrado matasanos, pronostica cesárea y a partir de ese momento logro ver a salvo a mis dos seres que sentí se me iban. No guardo rencor, solo tengo memoria y recuerdo para perdonar, pero… el segundo parto jamás sería igual y menos con el mismo.

Hoy, 35 años después, me disfruto a este bombón con quien comparto mi vida, mis ilusiones y mis locuras.

La incertidumbre

Literalmente con una mano adelante y otra atrás salí de casa presidencial un 28 de enero de 2000 y, como por arte de magia, también dejó de sonar el teléfono porque la voz de mi salida corrió a una velocidad vertiginosa, era normal, había gente a la que no le gustaba mi presencia cerca del presidente y había que eliminar todo aquello que fuera discrepancia alrededor del poder.

“Negocie con ellos y no se niegue a pagar”.

Lo primero que hice fue dirigirme a mi empresa, una productora de televisión desde donde se había realizado toda la campaña. En realidad, no sabía en esos momentos si se le había o no pagado a los trabajadores, o si la renta estaba al día, lo cierto del caso es que, cuando llegué, me encontré con demandas laborales por sueldos caídos e indemnizaciones universales.

Me visita un inspector del Ministerio de Trabajo y me adelanta las demandas de los que, hasta hacía muy poco, eran fieles trabajadores. El inspector amablemente me advierte, “negocie con ellos y no se niegue a pagar, esto le da ventaja para que les pague cómo pueda”. Y así lo hice, uno a uno fueron pasando y negociando, al final me quedé con tres trabajadores y los otros trece se fueron en busca de un mejor destino. Mes a mes, regresarían por sus pagos, por los siguientes tres años.

“Si tus expectativas son pequeñas y tu resultado es grande, todo será mucho mejor”.

Esos momentos quizá fueron los más difíciles de mi la vida, porque las expectativas se caen de la noche a la mañana. El aprendizaje de todo aquello fue que, si tus expectativas son pequeñas y tu resultado es grande, todo será mucho mejor, aquí había sido todo al revés. Mi expectativa había sido inmensa, pero en política pendes de un hilo y, en cualquier momento, pierdes todo. He de decir también que la percepción de que tienes poder, a veces te convierte en irascible, y esto no es más que la manifestación del fracaso, que parte de la propia inexperiencia.

En fin, las consecuencias fueron terribles porque, desde 1993 hasta 1999, había atendido de manera empresarial al grupo productor de licores más importante de Guatemala. En el año 2000 me presenté a renovar contratos, y la respuesta por parte del presidente del grupo fue: “lamento informarte que no podremos habilitar los contratos, la razón es muy sencilla, operaste la campaña política de alguien contrario a nosotros”.

Sentí que el mundo se venía encima, mi cliente más importante me cerraba la última puerta de acceso que podría proporcionarme cierta estabilidad. No contaba con la estabilidad que te da el manejo de cuentas en el estado y tampoco nada en lo privado. Había que arrancar de nuevo, y la pregunta era, ¿por dónde?

“Hay una propuesta para ti, Leonel López Rodas necesita contratarte”.

Roberto Aldana me llama unos días adelante, eran las 19:00 horas de un martes, yo recorría la Avenida Reforma camino a casa y me dice, “estoy en zona 10 en un restaurante a donde asisten muchos políticos, hay una propuesta para ti, Leonel López Rodas necesita contratarte, ¿será que tienes tiempo de venirte ahorita?” respondí “voy”. Con esta llamada, Roberto Aldana me pone nuevamente el escenario estratégico político.

A partir de este momento de mi vida empecé a pensar para ganar siempre, aprendí a ser el Pepe Grillo (experto consejero) de muchos personajes, y dio inicio una carrera en donde la improvisación es letal, donde había que preparase y, como siempre, dar gracias a Dios por la oportunidad, a Roberto Aldana por su amor y recomendación, y a la vida que nos permitió conseguir resultados que, en próximas entregas, conocerán uno a uno. Un nuevo plan a la vista, con personas y sueños distintos.

Imagen: tudodisenos.com

Imagen principal: Prensa Libre (1999)

El miedo a desconcentrar

Si nos da miedo desconcentrar, nos da miedo todo y eso ha hecho que, la sociedad termine por sembrar sus esperanzas en mentiras.

Desconcentrar las decisiones implica compartir cargas, responsabilidades, democracia y resultados. Hablar de esto es viable, pero incómodo, porque quien tiene la decisión no la quiere compartir ya que pierde poder.

“El resentimiento popular está en ascenso”.

Entendible a todas luces entonces, porque, por ejemplo, en nuestro país, únicamente hay energía de potencia en dos de los veintidós departamentos. En Escuintla y en el departamento de Guatemala está concentrada la energía de potencia y, por lo mismo, la generación de industria, comercio y empleo.

Imagen: Pixabay

Esta concentración de poder, concentra también la decisión política y la decisión económica, lo que nos ha traído discordia, poca empatía con la necesidad ajena, lo que ha provocado que el resentimiento popular esté en ascenso.

¿Qué podemos esperar sino rediseñamos el modelo?

  1. Que los extremos ideológicos sigan en el control de la situación, esto significa sumisión a una intervención de pensamientos extremos que no nos pertenecen y que no han sido capaces de transformar la cotidianidad de la ciudadanía.
  2. Que sigamos como en los últimos 50 años, sumidos en la ignorancia que nos provoca ausencia de entendimiento de las posibilidades que como país tenemos en la región.
  3. Que sigamos creciendo como población de manera desmesurada y que esto provoque un hacinamiento social incontrolable, lo que hará que nuestras necesidades sean insatisfechas eternamente.
  4. Que al final sigan beneficiados unos pocos, tan pocos que la producción siga concentrada en áreas de poder y decisión en inversiones que territorialmente producen poco empleo, un empleo mal pagado y así nunca, tendremos nación.

“Saldremos de la crisis sanitaria solo si compartimos la carga estratégica y económica”.

Desconcentrar hoy en la pandemia es lo que procede, es necesario y urgente entender que saldremos de la crisis sanitaria solo si compartimos la carga estratégica y económica con los alcaldes del país.

La Ley de Contrataciones del Estado ya lo contempla en los artículos 2 y 5 de su reglamento, al hacerlo, los resultados los tendríamos a la vista a corto plazo, en un cortísimo plazo.

El secreto es querer cambiar y dejar de pensar en un solo héroe, en pensar en más de 300 héroes, que incluye al ejecutivo, al legislativo y a los poderes locales como responsables de la vida y la salud de sus comunidades.

Si no rediseñamos el modelo, les invito a dar respuesta a las preguntas siguientes:

  1. ¿Cómo vamos a bajar las estadísticas de pobreza?
  2. ¿Cómo vamos a bajar las estadísticas de desnutrición?
  3. ¿Cómo vamos a bajar las estadísticas de la informalidad en el empleo?
  4. ¿Cómo vamos a mejorar la productividad?
  5. ¿Cómo vamos a educarnos desde la vida?

Podrán hablar y negar la posibilidad del cambio, podrán negarse y colocar uno y mil pretextos en el discurso, lo único que habría que terminar por pensar es: ¿qué necesitamos reforzar para tener una efectiva desconcentración? eso quiere decir ¿cómo vamos a controlar y fiscalizar que no se democratice la corrupción?

Imagen principal: Pixabay

La boda

Pasaron tres años para que llegara el día. Durante ese tiempo ahorros, trabajo intenso, ilusión por una nueva vida y construcción de familia.

Nuestra boda se llevó a cabo un 8 de diciembre de 1984, un año antes empezamos lo preparativos. Mi madre me celebró todos los cumpleaños durante mi niñez, recuerdo que con la marimba Sonora Quetzal del municipio de Sumpango del departamento de Sacatepéquez, eso quiere decir que este servidor estaba acostumbrado a celebrar la vida y como primer punto entonces, había que contratar buena música y por lo mismo viajamos en bus a San Antonio Suchitepéquez a contratar a la Marimba Orquesta Sonora Santisteban. Había que buscar salón y esto lo conseguimos gracias a Ponchito Jiménez tuvimos acceso el salón de agentes viajeros en la zona 11, se reservó la iglesia Medalla Milagrosa en la Casa Central (ahí se había graduado Nilsa) y ya con todo listo fuimos en comitiva a pedir la mano junto a mi madre y mi tío Mynor.

No éramos muchos, pero estábamos claros que el paso era importante, yo había abandonado la universidad, quería ser papá joven, formar una familia estable y construir una vida en Guatemala que nos permitiera por nuestras propias pistolas salir adelante, y así fue. Si algo sobraba en la boda eran manos que ayudaban, la Caty Chan, Eva Arias, mis primas Sonia y Silvia, mis amorosas tías Tita y Tete, doña Alcira y un sin fin de gente que apoyó y disfrutó junto a nosotros este momento.

Desde luego que mis compañeros del banco estarían en primera fila, echándose los tragos, bailando y compartiendo la nueva vida, los nuevos compromisos y los nuevos retos que eran sustentados en la confianza y credibilidad que resguardó mi suegra desde el principio del noviazgo, mas conocida por todos como doña Julia. Realmente estuvo alegre y gracias a mi primo Estuardo, hasta la Estudiantina Monteflor participó en la fiesta… la que sigue interpretando y expulsando talento a la fecha.

La fiesta no terminó, no hubo noche de bodas, tapamos las ollas de tamales y nos fuimos a la casa de mis suegros a seguir con la nueva familia, mi eterna nueva familia Aldana Mendoza, Morales Aldana, Pineda Aldana, con Otto, Mynor, Raúl y René, quienes junto a sus mujeres amanecieron cantando y celebrando. Mi papá me conseguía vehículo para salir a la luna de miel que inició en Atitlán, continuó en Xela y después de regreso a la ciudad porque estábamos ansiosos de ocupar nuestra casa. Qué bonito sentirse propietario, en ese momento entendimos que todo se puede, el sentido de pertenencia te permite creer en ti, trabajar por ti y los tuyos.

“Entendimos que todo se puede, el sentido de pertenencia te permite creer en ti, trabajar por ti y los tuyos”.

Tocaba junto a mi esposa trasladar los muebles, la estufa, la cama desde luego, una pequeña sala y un comedor para dos. En un pequeño camión cupo todo, la ilusión y los sueños no cabían en un avión. Mi suegra nos acompañó al traslado y ella bautizó la casa. Imaginen el resto.

La pérdida del ego

La campaña de 1999 fue sin duda un flan de momentos agradables. Lo califico así, porque en realidad me dediqué exclusivamente al área de la comunicación, lejos de la decisión y los problemas de la política y en una nube en donde me mantenía muy cómodo con el arropado del candidato. A tal extremo que fui convocado por el Comité Ejecutivo Nacional del FRG encabezado por el General Efraín Ríos Montt para rendir un informe del desarrollo de la campaña y, a la vez, para recibir la instrucción por parte de ellos para la realización de un spot de televisión en donde aparecieran junto al candidato. Imaginen ustedes aquel grupo de políticos experimentados, hambrientos de poder, con la ganancia en la bolsa y la arrogancia en el corazón.

Me presenté tal y como el candidato me sugirió, informé y nunca me comprometí a hacer el spot porque por simple que parezca, el candidato no lo necesitaba. Así como iba la campaña, así seguiría.

“Todos en política, por importantes o pequeños que sean, merecen una estrellita en la frente”.

Esta pequeña decisión provocó que en el partido y al seno de la familia que lo gobernaba, el clima en mi relación con ellos tomara distancia, y se estableciera una relación de frialdad. La enseñanza es muy sencilla, todos en política, por importantes o pequeños que sean, merecen una estrellita en la frente. Ese fue un error craso porque la gente en política segmenta, divide y tarde o temprano, encuentra en la venganza la manera cordial de decir que no.

La elección final se dio el 26 de diciembre de 1999. Ese día sentía que había tocado a Dios con las manos sucias, en mi pecho no cabía la humildad como principio, solo pensaba en el aura de la que supuestamente estaba rodeado. Nada más falso que esa sensación de poder, en donde de manera estúpida caes envuelto en la inocencia de la adulación y el engaño. Esa navidad recibí en mi oficina una inmensa cantidad de regalos entre licores y canastas de navidad, y era normal, no en vano, los operadores de campaña me veían bajar de la camioneta principal, era la espalda del candidato más popular y próximo presidente.

“Aprende a decir que no y piensa cómo quieres salir”.

A las 23 horas y 17 minutos de ese domingo 26 de diciembre de 1999, lo declaran Presidente electo, estaba solo con él en la suite presidencial del Hotel Hyatt (hoy Grand Tikal Futura Hotel), nos abrazamos y caímos de rodillas a la alfombra, lloramos, y recuerdo perfectamente mi mensaje en sus oídos: “aprende a decir que no y piensa
en cómo quieres salir”.

A los dos minutos, la situación cambió radicalmente, se inundó la sala de gente que jamás había visto en campaña, el Estado Mayor de la Presidencia tomó el control de su seguridad, la agenda y de todo.

Imagen: Prensa Libre (1999)

Yo le decía Chito al presidente electo, era tan cercano que, por circunstancias de la vida y de la política, en 14 días estaría fuera de la casa presidencial, con una mano adelante y una atrás, y con el celular en silencio porque dejó de sonar.

Juan Francisco Reyes López ya siendo Vice Presidente (QEPD), quizá sea el único político que he conocido al que todo el mundo crítica, pero que todo el mundo necesita. Agudo en sus relaciones, con poca empatía pero con la claridad mental necesaria, trabajador y constante, así es como recuerdo a Paquito, porque fue el único que me dijo verdades durante la crisis que tuve en mi vida en aquellos días.

“En política no se merece Huguito, en política se pide”.

Todos sin excepción estaban pensando a quien ponían en un puesto y como cobraban el favor, y recuerdo cómo, después de un lío terrible en el despacho presidencial del cual Jorge Atz fue testigo, me fui de casa presidencial pero, antes de salir a la calle, en el callejón Manchén Paco me tomó del brazo con autoridad y después de horas de catarsis, me enseño quizá la frase más dolorosa pero real de mi vida: “en política no se merece Huguito, en política se pide”.

Ahí entendí muchísimas cosas, entendí y sufrí de manera carnal las conspiraciones y venganzas. Y aunque hay mucho que decir y mucho que contar, ya habrá tiempo, con nombres y apellidos y, explicar cada hecho, cada personaje y cada interés que se afloraron en aquellos días, lo más importante es que entendí que el ego solo enferma y no ayuda a ser una mejor persona.

En ese momento, me desprendí de todo afán, mi único refugio fueron mi esposa, mis hijos y a comenzar de nuevo.

“No contraten a Hugo, el Presidente se va a molestar mucho si lo hacen”.

Tras mi salida, me empiezan a llamar ministros amigos para que trabaje para ellos y los asesore en temas de comunicación pero, ¡oh sorpresa!, a la semana ya no se podía porque una poderosa voz femenina de alguien que parece buena gente decía: “no contraten a Hugo, el Presidente se va a molestar mucho si lo hacen”.

Yo conocía el corazón del presidente y estoy seguro que ni enterado estaba de esas acciones, porque la gente opera sin lástima y lo peor, lastima.

La gente que ostenta poder deja de entender que lo único que no se puede limitar es la dignidad del trabajo.

Imagen: Prensa Libre (1999)

A la brevedad en el tiempo, y ya en mi oficina recibo una llamada en donde me dicen: “le quieren hablar del Congreso de la República”. Me alegro inmensamente porque aún creía merecer por el trabajo realizado en campaña, atiendo con alegría y me habla una voz femenina que reconozco inmediatamente y dice: “Huguito ¿en dónde te puso el Presidente?” De manera inocente contesto: “en ningún lado”, aquella voz responde con emoción: “jajajajajajajajaja”, y cuelga.

Más despellejado que un pollo no podía estar, pero con la claridad del por qué no haría gobierno, pero, sobre todo, con la gratitud al día de hoy con Dios porque, solo él fue capaz de alejarme de un espacio para el que sin duda no estaba preparado a enfrentar.

Imagen: Archivo personal Hugo Peña

Hoy lo hablo con libertad, sin rencores y con la madurez de los años, pero ese flan del que les hablé al principio, solo fue el inicio de mi carrera y de la lucha próspera de la que ustedes se enterarán a través de este espacio.

El ego en política es el fracaso del resultado, y la envidia el alimento de los que solo saben hacer daño.

Una propuesta de ley a la crisis

En un momento tan complejo como el que estamos viviendo en Guatemala, vale la pena detenerse por un instante para intentar entender el entorno, los hechos, la suma de impactos y dar inicio a la evaluación básica que requiere un proceso de mínima envergadura, ya no digamos, del manejo del país.

“Tenemos la obligación de evaluar y de ejercer nuestra ciudadanía”.

Como ciudadanos tenemos la obligación de evaluar y de ejercer nuestra ciudadanía porque, la evaluación, es el único recurso que tenemos a nuestro alcance para poder responder dos cuestionamientos concretos y, con ello, construir democracia basados en la soberanía  intrínseca en cada persona.

Esos dos cuestionamientos a los que me refiero, son los siguientes:

  1. ¿La inteligencia estratégica está siendo usada de manera correcta?
  2. ¿La inteligencia emocional con la que estamos siendo guiados nos llevará al éxito o al despeñadero?

Podemos afirmar que el uso eficiente de la inteligencia estratégica en un contexto de adecuada administración de la inteligencia emocional, tiene como consecuencia una efectiva toma de decisiones.

Imagen: Freepik

En este sentido, vamos a definir primero la inteligencia emocional como un conjunto de habilidades que la persona adquiere desde su nacimiento, y que aprende cotidianamente en el transcurso de su vida, en donde destaca la empatía, la solidaridad, la confianza, el anhelo, el amor por uno mismo, el autocontrol, el entusiasmo y el manejo de emociones.

En cambio, la inteligencia estratégica, no es otra cosa que es la suma de decisiones que se toman en torno a la información que se recibe, que se administra, y se proyecta a un mañana.

Estas dos aseveraciones están ligadas directamente a nuestras realidades y a nuestros problemas que son históricos.

Nuestra realidad de hoy refleja que, como sociedad y por muchos años, no hemos tenido los guías adecuados en política pública. Hemos sido mal guiados y muy mal administrados.

Por cierto, considerarnos según la vieja escuela como administrados en el sentido de que alguien decide por nosotros luego de confiarles la soberanía de nuestro voto, es un insulto.

Mal guiados porque nuestros dirigentes, y aquí incluyo a todos, (políticos, empresarios, sindicalistas, estudiantiles, sociedad civil, religiosos, etc.) han sido egoístas, en la medida que, su inteligencia emocional, les ha llenado de subjetividad las decisiones.

Por eso es tan importante el momento que estamos viviendo. Un momento en el que la pandemia se encuentra en su máxima expresión y donde la administración de las emociones, decisiones y resultados, deben estar a la altura de las necesidades comunitarias del momento.

“Dejen de ser emocionales y conviértanse en estratégicos”.

Siendo esto así, ¿cuál es el llamado del momento? Dejen de ser emocionales y conviértanse en estratégicos.

Imagen: Freepik

Es por ello que, en un contexto como el que estamos viviendo,  quiero compartirles lo que, a mi entender, sería una propuesta de inteligencia estratégica real y viable que se podría implementar en nuestro país.

La ley de compras y contrataciones del estado de Guatemala, en su artículo 2, contempla la posibilidad de hacer contrataciones directas entre entidades públicas, que incluye las municipalidades y, en su reglamento, el artículo 5 de esa misma ley, establece los mecanismos de transparencia.

Eso quiere decir que, entre el Ministerio de Salud y las municipalidades, EXISTE LA VALIOSA OPORTUNIDAD, NO EXPLORADA QUIZÁS POR DESCONOCIMIENTO O NEGLIGENCIA, para realizar contratos de ofertas DE SERVICIOS ESTRUCTURADOS EN UN MARCO DE COSTO-EFECTIVIDAD, en donde el ministerio puede trasladar sus capacidades ejecutivas municipio por municipio de tal forma que, los alcaldes podrán atender sin complicaciones, los casos de prevención y de bajo impacto en sus comunidades.

Pues bien, ¿cómo gana con esta propuesta el nuestro sistema de salud?

  1. Le va  a permitir ampliar la cobertura de servicios de salud, tanto en la contratación de personal como en la renta o ADECUACIÓN de inmuebles DESTINADOS A FINES HOSPITALARIOS BAJO LOS REQUISITOS DE LA AUTORIDAD SANITARIA.
  2. Desconcentra el ataque de la pandemia, y lo focaliza municipio por municipio de acuerdo a las necesidades comunitarias, haciendo mucho más efectiva su lucha, GENERANDO CÍRCULOS VIRTUOSOS DE CONTENSIÓN.
  3. Posibilita la ejecución, de manera transparente, los fondos necesarios para la compra, ADMINISTRACIÓN Y PROVISIÓN de insumos.
  4. Comparte la decisión y la responsabilidad estratégica de la pandemia, CON LO CUAL INTERNALIZA LA IDIOSINCRACIA E IDENTIFICACION LOCAL.
  5. Y evita ir al Congreso de la República a pedir más estados de calamidad y por lo tanto, se acaba con la crítica y el activismo estéril de los distintos grupos de poder.

Como ven, salidas a la crisis existen. Seguir criticando el sistema no nos diferencia, estudiar y entender el momento, es lo que toca, y decidir de manera estratégica es lo que le conviene a las grandes mayorías.

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