¡Gracias don Egemberto Albergue Oliveros!

No hay pan fácil, decía mi abuelita Goyita. Después de pasar trabajando en el banco 17 horas diarias durante seis meses consecutivos logramos sumar los Q4,000.00 que hacían falta para completar el enganche de la casa; el valor total de era de Q25,000.00, tenía la opción de solicitar los Q17,000.00 restantes al banco, en donde gracias a los beneficios del pacto colectivo de condiciones de trabajo conseguido por el SINGRATOWN, los trabajadores podríamos acceder a créditos con un 4%de interés. Una super tasa porcentual. Entonces qué procedía, llenar la solicitud y presentarla al departamento de Cartera del banco.

El 31 de diciembre de 1983, ese último día del año, recibo una llamada del departamento de Cartera del banco en donde se me notificaba que el crédito al que había aplicado había sido rechazado. Eran las diez de la mañana, el banco trabajaba hasta las doce del medio día en el cierre del año, me dio una tristeza muy grande y la única ventana que me quedaba abierta era que dentro del mensaje que me dieron agregaron: “Lo siento Hugo, la subgerencia general no aprobó tu solicitud, porque tu no representas grupo familiar”. Desde luego que no representaba grupo familiar, quería formar una familia y ese anhelo me hizo nuevamente recurrir a uno de mis ángeles de la guarda en el banco. Le comento a Güicho Ortiz lo sucedido, me dice: “venite a la visa de cheques aquí en la central y vamos a ver qué hacemos”.

Cuando llego a donde me había citado, su conclusión fue muy sencilla. Güicho me dice: “primero no creo que don Egemberto esté enterado del préstamo para tu casa, él no mira créditos pequeños y menos de empleados, esas son babosadas de los de cartera…” sigo escuchando atentamente y me da el consejo: “a las 12 del medio día, don Egemberto, quien es el sub gerente del banco, sale a saludar a todas las secretarias en el segundo nivel, ellas hacen fila para darle el abrazo de fin de año, colocate al final de la misma y contale tu caso, estoy seguro que ni siquiera está enterado, don Egemberto es buena gente, andá y hacele ganas Huguito”.

A las 12 menos 5 estaba en las gradas que conectaban del primero al segundo nivel, que era en donde quedaba la subgerencia, me paré al final de la cola, esperé pacientemente mi turno, la secretarias justamente salieron a las doce en punto a hacer su cola, me sentía medio ridículo y me miraban raro pero le hice ganas. Cuando llegó mi turno, don Egem, como le decía todo el mundo me cuestiona: ¿y vos qué haces en la cola patojo? Vengo le dije, a comentarle que el departamento de cartera me rechazó un crédito porque yo no represento unidad familiar con mi mamá, y me dicen que usted no lo autorizó.

“Aprendí que para conseguir algo, hay que agotar hasta el último recurso”.

No hizo cara de buenos amigos, llamó al director del departamento de Cartera comercial, lo encaró, le reclamó con autoridad y le dijo: “traeme el expediente de este muchacho, lo quiero ver”, se lo llevaron, lo revisó y lo firmó. Salí feliz por ese regalo de fin de año, lo celebré con mi novia y con mi madre y aprendí que para poder conseguir algo, hay que agotar hasta el último recurso y también aprendí, que las personas acostumbran decidir en nombre de otras y el único remedio para eso es confrontarlos. Lecciones de vida, que hoy las aplico a diario y con eso evito chismes y malas decisiones.

Imagen: SINGRATOWN

Hoy doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de ingresar a trabajar a una institución como el Banco Granai & Townson, doy gracias al SINGRATOWN por su lucha laboral que me permitió tener casa muy joven, porque me hizo sentir propietario y desde esa perspectiva empezar a construir familia.

3 thoughts on “¡Gracias don Egemberto Albergue Oliveros!

  1. Que tiempos Hugo, bonitos e instructivos recuerdos.
    Yo tambien me inicié laboralmente en G&T en 1973 y tambien formé parte del Sindicato. En la foto veo al buen amigo David Tzay. Comparto tu apreciación de Don Egemberto.
    Saludos HUGO, cada dia me siento mas identificado con vos.

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