La edad del poder

Lo irracional de la edad y las consecuencias deben asumirse, decía mi papá.

En el desarrollo de las diferentes vidas que vemos crecer, envejecer y morir, hay un hilo conductor que nos une a todos o nos separa de todos. El tiempo es el elemento de la vida que jamás detiene su camino. El tiempo como eje irreversible y como proceso de vida marca momentos, acciones y sobre todo decisiones.

En 1986, decido aceptar ser el director de Relaciones Públicas del IGSS y asumo semejante responsabilidad por el deseo de ser alguien.

“A los hijos se les educa con un poquito de hambre y un poquito de frío.”

Desde mi niñez, fui formado con disciplina por mi madre, madre soltera y maravillosa que se encargó de que no me hiciera falta nada, mi madre Alba Marina Medina Solórzano fue durante toda su vida maestra de Educación Primaria, eso quiere decir que, este servidor, toda su vida estudió en escuela pública y fui formado con mucha disciplina, con una madre que me enseñó a respetar y querer a mi papá (a pesar de los problemas que ellos tuvieron), a respetar a las personas mayores, a ser comedido y atento; en fin, fui formado en una casa de clase media, en donde no nos faltaba nada, pero tampoco nos sobraba todo. En mi casa, junto a mi madre se aplica el proverbio chino que dice: “a los hijos se les educa con un poquito de hambre y un poquito de frío”. Lo que siempre cultivó mi madre en mí de manera inconsciente fue la competencia de la vida, había que luchar por todo y ganar.

Por esta razón, ahora que ha pasado el tiempo y recuerdo cada porción de enseñanza en mi vida, puedo decir que las edades son tiempos que marcan formas de decidir y, a veces, el fondo de las cosas es uno, el fondo de la vida y la formación es otro y no se parece en nada a la forma como se decide y se actúa dependiendo del momento y la edad.

¿Recuerdan que en artículos anteriores he hablado del poder que se siente con tan solo subirse a un block?

Este anecdotario es el rompe aguas de mi vida y al final, es el entendimiento a la edad de hoy, que los padres siempre tienen razón cuando hablan de la edad del poder, que es creer que uno todo lo puede y todo lo sabe. Por eso, cuando somos jóvenes y tenemos un poquito de poder, lo irracional prevalece. Por ese motivo, a los jóvenes que hoy tienen poder, lo único que les puedo decir es: deténganse un momento y piensen antes de decidir y actuar.

Cuando por fin, después de cuatro meses intensos, tomo el control de la oficina de Relaciones Públicas del IGSS, siento y pienso por un momento que había tocado a Dios con las manos sucias, me sentía el todo poderoso, tenía 26 añitos de vida y se me olvidaba por momentos mi inicio en el banco, se me olvidaba que había iniciado limpiando ascensores, que había tenido que trabajar hasta 18 horas diarias para tener el enganche de mi casa, en fin, el poder te marea y te hace daño.

“Resultados extraordinarios en el trabajo y ausencia en casa.”

Fueron cuatro años recios en el IGSS, en donde acertamos en muchas cosas, tuvimos éxito en los temas políticos y de comunicación, pero nos equivocamos en otras y, sin querer queriendo, porque tu estado de conciencia no es real, afectamos personas y en mi caso personal, tuve un alejamiento severo con Dios y tuve diferencias delicadas con la única persona que nunca me ha dejado ni me dejará. Eran resultados extraordinarios en el trabajo y ausencia notable en casa, tan notable que, sin duda, afectó a mi mujer y mis hijos.

Escribir esto no es fácil, hay cosas que quisiera olvidar, pero en el poder, como en todo, los plazos se vencen y los efectos de los errores tienen consecuencias.

“El poder y las instituciones te absorben y obnubilan de tal manera que pierdes la dimensión de la realidad.”

El Dr. Celso Cerezo, quien guiaba la política del seguro social, me había instruido efectuar algunas acciones bajo la filosofía de Nicolás Maquiavelo: “divide y vencerás”. Los resultados fueron perfectos y durante tres años funcionaron. En 1990 cuando la Democracia Cristiana pierde la elección frente al Movimiento de Acción Solidaria MAS, los cambios en el seguro social se avizoran y, por lo mismo, las crisis y la pérdida de poder y los cambios de autoridades.

El Dr. Cerezo tenía claro lo que venía e intentó revertir toda su política en temas de recursos humanos, no le funcionó y se da el cambio. De su mano salgo yo también sin entender qué sucedía en la calle. El poder y las instituciones te absorben y obnubilan de tal manera que pierdes la dimensión de la realidad.

Entrego mi puesto a Romeo, el trabajador más antiguo de la oficina. Así como lo administré, lo entregué, con contralor, auditor y contador y, de esa cuenta, mi finiquito me fue entregado a los pocos días. Lo que no me esperaba eran las amenazas constantes que empecé a recibir a diario en mi casa. Fueron de tal nivel que tuve que salir del país a tratar de sobrellevar la crisis.

“El origen y el inicio nunca deben hacerse a un lado.”

Dejé esposa e hijos desamparados por seis meses. Mi esposa salió sola adelante. De manera valiente encaro los problemas y eso fortaleció a mis hijos y me hizo entender que el origen y el inicio nunca deben hacerse a un lado. Ser migrante te ubica, te hace encontrar en el silencio de la soledad tu verdad. Me tocó arrancar de nuevo limpiando un local comercial, pasando la mecha y llorando inmensamente la ausencia de mi familia.

Regresé a Guatemala y pedí perdón, pero también cambié y como siempre, sentí el abrigo de mi Nilsa, que hoy sigue a mi lado, me acompaña, me corrige y la escucho siempre, porque es una mujer sabia, con un pensamiento social crítico, que sueña con una vida en paz, con una Guatemala en paz y con una familia en paz.

“Las relaciones son el impulso de la vida, las relaciones construyen futuro.”

Era el momento de hacer empresa, de emprender y salir a comerme la calle, la vida me había golpeado y mi Dios me había rescatando.

Cuando regresé, me junté con mi padre y me dijo la enseñanza de mi vida: “las relaciones son el impulso de la vida, las relaciones construyen futuro, piensa y analiza, ¿cuántas relaciones construiste? y para adelante mi hermano.”

Imagen principal: Shutterstock

Los enemigos que parecen aliados

Estar en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia me permitió entender el lenguaje especializado que emite la comunicación. Descubrí con prontitud que no es lo mismo la comunicación social que la comunicación publicitaria.

En la comunicación social hay ramas que desprenden lo político. Lo social va directamente a la razón, lo publicitario a la aspiración y lo político produce una mezcla de sentimientos que generan percepción.

La percepción no es la realidad pero sí la verdad; la verdad es lo que la gente dice y se convierte en opinión pública, es lo que la gente cree y es lo que realmente importa.

Estos fundamentos básicos me dieron las herramientas necesarias para aceptar retos. El primero se dio muy pronto.

Claudia Arenas me convoca a su oficina y me comenta la crisis institucional en la que se encuentra el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). En cuatro meses de la gestión del Gerente General, el Dr. Celso Cerezo, habían pasado por la jefatura de Relaciones Públicas cinco jefes de departamento y con certeza me afirmaba: “nuestra mejor pieza en ese departamento de RRPP es Margarita, ella es una persona de mi entera confianza, apóyese en ella y tome el cargo por favor.”

Lo primero que hice fue renunciar del Banco Granai & Townson y también de la Secretaria de Comunicación Social de la Presidencia. Luego tomé posesión del cargo y de inmediato me reuní con el Dr. Cerezo para entender qué tipo de gestión quería y qué resultados esperaba.

Imagen: nacion.com

Antes de continuar con mi relato, quiero compartir algunas consideraciones que deben tomarse en cuenta antes de tomar un cargo público, primero para no fracasar y segundo para no sufrir. Principalmente porque después de tantos años, creo que es importante compartir mi experiencia para que no le suceda a nadie lo que me sucedió a mí.

Primero, hagan una valoración de la crisis entendiendo qué intereses se mueven dentro de la institución.

Segundo, tómense un tiempo antes de aceptar para conocer el entorno y al equipo.

Tercero, traten de conocer el pensamiento del líder para aprender a pensar cómo él y responder de acuerdo a sus características en temas comunicacionales.

Cuarto, en pocas palabras, que no les gane la emoción.

Llegué con gran ilusión al cargo de Jefe de Relaciones Públicas del IGSS. Las oficinas del departamento estaban ubicadas en el quinto nivel del edificio central y cuando llegué, encontré un grupo de diecisiete personas, todos servidores públicos con gran experiencia en sus cargos y con el sentimiento que llegaba a dirigirlos un patojo de 26 años, sin título de profesional y quizás, la víctima más fácil de domar y de echar a la calle, como había sucedido con mis cinco antecesores.

“Hay miles de servidores públicos en el estado, gente deseosa de servir y de hacer bien las cosas.”

Lo primero que hice fue preguntar por Margarita. Ella era la subjefe del departamento y con el respeto debido, me presenté. Me recibió con mucha cercanía, refiriéndose a su relación de amistad con doña Claudia Arenas. Paso seguido me presentó ante todo el personal integrado por 3 redactores, 3 diseñadores, 2 fotógrafos, 3 asistentes de administración, 3 secretarias y 3 asistentes flotantes que sabían de todo un poco, pero principalmente, tenían muchas relaciones con grupos de poder internos y externos del Seguro Social, su trabajo no era otro que llevar y traer información y desinformación.

Luego, le pedí conocer de manera personal, una por una, a todas aquellas personas que me había presentado para entender la funcionalidad del puesto que desarrollaban y así lo hice.

Una característica de aquellas entrevistas es que, en la oficina, este servidor estaba sentado en el escritorio y Margarita también. Eso quiere decir que, a la par y antes de conocer a cada entrevistado, me hablaba de sus bondades y al terminar sin ellos presentes, me hablaba que había que cambiarlos porque eran conflictivos, pertenecían al sindicato, tenían una amante, le pegaban a su mujer, se acostaban con el gerente, en fin, como habrán deducido, el problema era ella.

Una vez terminadas las entrevistas, me senté con el Dr. Cerezo y le di el diagnóstico del personal y de lo que creía que se podía hacer con cada uno de ellos, a excepción de Margarita, y a partir de ese momento inició el calvario.

Imagen: cnnespanol.cnn.com

Nombré a Francisco Morales como la persona que salvó mi gestión. Lo hago con nombre y apellido porque así como Paco hay miles de servidores públicos en el estado, gente deseosa de servir y de hacer bien las cosas. Una tarde de tantas, Paco abrió mis ojos y me puso al tanto de todo. Con claridad me dijo: “vos sos un buen muchacho y quiero que por favor me recibás fuera de horario para explicarte exactamente qué sucede acá”. Yo estaba desesperado, había pasado un mes y no había avances en nada, así que, automáticamente le dije que sí.

Me hizo varias preguntas: “¿qué documentos has firmado hasta hoy?” Y mi respuesta fue contundente, “ninguno”.

“¿Por qué no lo has hecho?” Le respondí, “porque no confío en nadie”.

“¿Quieres hacer bien las cosas?” Sin dudarlo le dije, “desde luego que sí, siento que alguien trabaja en contra mía.”

La primera recomendación que me dio fue: “pedí mañana un auditor, un contador y un contralor a los jefes de departamento para que tu función administrativa comience bien y Margarita entienda que vas a poner orden”. Esa acción se la recomiendo hoy a cualquiera que quiera salir limpio.

Y me hizo una advertencia: “después del establecimiento de controles, el Dr. te llamará y aquí es donde comienza la guerra porque solo él es capaz de moverla a ella y si conseguís eso, el departamento completo te apoya.”

Se levantó y se fue. Hice todo lo que me dijo y efectivamente, una semana después me llamó el Dr. Cerezo.

En medio de esa semana, tan solo les describiré una acción de intimidación para que puedan hacerse una idea de lo que desencadenó tomar aquella recomendación.

Durante cinco días consecutivos, la oficina completa amaneció con residuos de mostaza regada en cada escritorio. En aquel momento no entendía, ni entiendo a la fecha cuál era el significado de esas acciones. Lo que sí puedo testificar es que Margarita fue removida del cargo después de mi plática con el Dr. Cerezo y el departamento de Relaciones Públicas del IGSS inició su trabajo.

¿Qué quería Margarita? Muy simple, el puesto con capacidad o sin ella, esa era su aspiración y como no la nombraban, le hacía la vida imposible a quien llegara.

Años después hablé con ella y su aspiración de poder seguía viva, pero me dijo: “no sé qué agua de calzón le diste al Dr., pero yo te perdono”.

Francisco Morales fue mi luz y ángel de la guarda, él era el líder del departamento de RRPP. Paco fue un hombre leal y hoy sigue siendo un hombre capaz, así como miles de servidores que no tienen la oportunidad de demostrar lo que saben.

“El poder por pequeño que sea, marea.”

El equipo de RRPP siguió ahí en el IGSS, yo estuve al frente de ese departamento cuatro años consecutivos hasta el cambio de gobierno. Ese equipo trabajó a mi lado de día y de noche, dimos resultados y disfrutamos del trabajo.

En el camino profesional y en todos los caminos de la vida, siempre encontraremos barreras. De esta experiencia en el IGSS podría contar mil cosas, pero sin duda, les puedo compartir una: el poder por pequeño que sea marea, en el estado el poder se manifiesta en cada escritorio, para cambiarlo, debemos entender a las personas que lo ejercen para así, entrarle al sistema que es controlado desde las entrañas y no desde las alturas.

En conclusión, desde mi punto de vista y conocimiento de la institución, el IGSS debiera ser el ente rector de la salud del país.

Imagen: igssgt.org

Imagen principal: Archivo personal Hugo Peña

La comunicación de gobierno es un reto

Desde mi punto de vista, los gobiernos debieran ocupar mucho de su tiempo en comunicar de manera accesible y entendible porque, lo que decide cada presidente, tiene un impacto alto por el efecto que genera en los grupos de poder pero, principalmente, en la colectividad. Y esto lo digo porque, en Guatemala hemos tenido presidentes que se ponen al frente de todo, por lo mismo dicen de todo y se equivocan en todo.

Después de mi paso fugaz por Noti 7, tuve la dicha de trabajar para Claudia Arenas en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia del gobierno del Presidente Vinicio Cerezo, un momento en el que estaba moldeando mi vida y encontrando la vocación soñada.

La vocación no es más que hacer lo que nos gusta y nos paguen por eso. Era exactamente eso lo que estaba viviendo. En Noti 7 ganaba Q300.00 por el turno de 17:00 a 23:00 horas y en esta nueva oportunidad trabajaba de 16:30 a 21:00 horas y me pagaban Q925.00 que, sumado a lo que ganaba en el banco en el que trabajaba desde las 8:30 horas, se convertía en un ingreso digno que me permitía cumplir con las obligaciones de mi casa y respirar.

El proyecto de comunicación del ex presidente Cerezo tenía a la cabeza a Claudia Arenas Bianchi en la parte estratégica y pública, y en la parte operativa se llevaba a cabo un programa diario de televisión de 11 minutos de duración por día, que salía en toda la televisión abierta y que era producido y dirigido por Francisco Cuevas.

“Lidiar y dirigir a conductores, camarógrafos y editores.”

Para producir diariamente un programa de esta magnitud se necesitaba de mucho personal técnico entre camarógrafos, asistentes, editores, escritores, analistas, conductores y, desde luego, presupuesto porque me integré en un equipo de, más o menos, 50 personas en donde se competía por nota elaborada y estaba segmentado para informar de manera constante sobre cada actividad que desarrollaba cada ministerio.

La posición asignada en ese momento fue como Jefe de piso, eso quiere decir, lidiar y dirigir a conductores, camarógrafos y editores.

No tenía experiencia en eso y Paco Cuevas se tomó dos días para inducirme, a partir de ahí, a luchar contra y a favor de la corriente, usar el sentido común y la capacidad de relacionarse.

No fue fácil, los conductores de televisión en el mundo son personas que Dios dotó de sangre fría para soportar la carga emotiva del error, aparte de tener condiciones físicas y de comunicación que, sin duda, usan para tener privilegios.

“Siempre he encontrado en todo lo que hago a un ángel protector.”

Las conductoras eran encabezadas por Diana Mishann, y le acompañaban Christa Wellman y Maritza Urizar.

¿Qué fue lo primero que hice? Hablar con el Jefe de edición a quien todo el personal identificaba como “Pan de Maíz” y me dijo: “el control de calidad es mi responsabilidad, la tuya es que estas chavas lo hagan bien, no tengas pena yo te cubro con lo técnico”. Fito, su asistente, fue mucho más allá: “no te vayas a pelear con ellas porque, al final, te ponen el dedo y estás fuera”.

Pero siempre he encontrado en todo lo que hago a un ángel protector, y apareció Edwin Quezada, “el pulga”, quien se tomó el tiempo para explicarme cómo era la relación real. Edwin era el camarógrafo principal del Presidente Cerezo, viajaba con él, y doña Claudia me dijo: “al presi y a doña Claudia no les gusta la forma como las conductoras impostan y transmiten la información, ocúpate primero en que cada conductora tenga su estilo y que, lo que digan frente a la cámara, sea creíble”.

El primer encontronazo en la grabación fue con quien debía ser, Diana Mishann, la conductora que ponía la temperatura en los equipos de producción y, por supuesto, operaba con todo el carácter que debía para dar los resultados que sus jefes le pedían. Ese día pronunció de manera incorrecta una palabra y le pedí que repitiera, se bajó del set de la molestia, y así fue una semana consecutiva, hasta que por fin me habló y me dijo: “Sr. Peña usted tiene algo en contra mía”, y le contesté con humildad, “solo quiero que usted se vea bien, es todo”.

“En la gente siempre hay una rendija de entendimiento en donde nos podemos poner de acuerdo.”

A partir de ahí hicimos equipo, Paco Cuevas estaba contento porque mejoramos la entrega en tiempos del programa a los canales de televisión, la gente ya no salía de trabajar a las 21:00 horas, salíamos a las 19:00 horas y, con mucho aplomo, fui entendiendo que los problemas los debes enfrentar, nunca esquivar porque, por difícil que sea, en la gente siempre hay una rendija de entendimiento en donde nos podemos poner de acuerdo.

Diana Mishann habló a los ocho meses con doña Claudia de los resultados, y me paró recomendando para una posición que no tenía ni pies ni cabeza. Me mandaron al IGSS como jefe del departamento de Relaciones públicas, y eso es otra historia.

Gracias a todos y cada uno de mis compañeros en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia del periodo 1985-1990, gracias Pulga, Fito, Pan de Maíz, Paco, Kalula, Maritza, Aníbal, Chino y Diana. No sé cuántos he dejado sin nombrar pero, mi gratitud inmensa es porque, fue acá en donde arranca mi carrera. Por eso siempre digo que, mujeres como Claudia Arenas, son instituciones que siembran y ayudan en silencio.

Imagen principal: Adobe Stock

De la comunicación de noticias a la comunicación política

Sin ninguna duda, ingresar a trabajar a la televisión nacional fue un cambio drástico en mi vida, pasé de estar encerrado en un espacio físico de un metro cuadrado en el banco, a la vorágine cotidiana de una ciudad y un país inmerso, desde siempre, en el desorden y el caos.

“A mí me ha tocado siempre arrancar desde abajo”.

Por repetitivo que parezca, el pedigrí cuenta en todos lados. El cuello probablemente ubica personas, pero no las desarrolla, y a mi me ha tocado siempre arrancar desde abajo.

Por eso, la primera actividad que me asignaron fue manejar los cables de las transmisiones en vivo, me encargaba de que los camarógrafos no tuvieran tropiezo alguno y que ningún cable obstruyera el movimiento de las cámaras. Aprendí muy rápido y Abdón Rodríguez, que era el director del noticiero, me empezó a incluir en temas meramente periodísticos.

Abdón tenía su modo de enseñar, era complicado, pero enseñaba y así empecé a descubrir que tenía habilidad para escribir. La primera nota periodística que Abdón me corrigió, estuvo plagada de gritos y regaños, con el correr de los días, ni gritos ni regaños, silencio total, y eso quería decir que estaba bien.

Abdón fue el primer personaje público con el que tuve contacto y realmente me enseñó a no formar parte de la escuela del grito, porque, aunque el ejemplo se contagia, el grito no es el mejor acompañante.

“Pensar para entretener”.

A los dos meses exactos me dio la instrucción de producir resúmenes deportivos junto a Carlos (el chino) López, aquí le encontré el sabor a la televisión. El chino si era un maestro generacional, me enseñó a leer para televisión, a pensar para graficar el video y agradar gente. Me enseñó “pensar para entretener”.

Un mes después me habla Abdón y me dice: “mire usted, este fin de semana está de turno, la responsabilidad del noticiero del domingo es suya, así que revise el formato y cualquier cosa me habla”.  Me temblaron las piernas.

Imagen: Facebook Jorge Mario Cruz, 2021

En semanas anteriores había tenido el honor de salir a la calle como reportero junto a Jorge Mario Cruz. Jorge Mario era un camarógrafo agresivo e intrépido, le gustaban las notas rojas, estaba interconectado con la policía, los bomberos, etc. y amaba la velocidad; lo abordo y le cuento la asignación que había recibido y me contesta: “este domingo tengo transmisión de futbol, pedile a Emmy Aqueche que te oriente y te diga cómo es la onda”. Así lo hice, Emmy fue muy cortés y educada, me orientó, me dio luces y, con todo, me dispuse a preparar el fin de semana.

“Dos veces más me temblaron las piernas”.

Me presentó ese sábado a los canales, en donde me habían asignado carro y camarógrafo. Empecé a revisar los cables internacionales y de repente ingresa un fax de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de la República, convocando a una conferencia de prensa en casa presidencial. Dos veces más me temblaron las piernas, jamás había asistido a esa fuente de información, creí en ese momento que debía asistir y para variar, llamé a Nilsa, le comenté lo que pasaría, y con la solvencia de siempre me contestó: “prepara preguntas inteligentes”.

Tenía dos horas para estar medio preparado para la cita, revisé todos los medios de prensa para ver cuáles eran los tópicos de la semana, traté de entender del por qué de la convocatoria y salí con el camarógrafo rumbo a casa presidencial.

Llego al punto de la cita y empiezo a sentir el frío que genera ingresar a un lugar en donde no conoces a nadie. La gente que estaba allí me miró como un bicho raro y para mientras le pregunto a un seguridad con quién era la conferencia, a los diez minutos, aparece doña Claudia Arenas, la secretaria de comunicación del gobierno de Vinicio Cerezo. Era imponente, capaz y accesible.

Imagen: viniciocerezo.com

“Allí recibí mi primer empujón”.

Al ingresar a la sala de prensa da inicio a la lucha por la cercanía y por la mejor posición por parte de los diferentes periodistas de los medios de comunicación. Allí recibí mi primer empujón en estas lides y, como pude, me inserté en medio de todos.

Imagen: Twitter

Había una dinámica, ya se sabía quiénes preguntaban y entonces era irrelevante preguntar ante tal escenario. Básicamente me quedé con la grabación que todos tenían. Al terminar la conferencia observo que doña Claudia da entrevistas por separado y espero mi turno para quedarme con ella cara a cara y tratar de tener cosas distintas para el noticiero.

“Nueva vida, nuevos retos y nuevas relaciones”.

Me presento con ella, acepta la entrevista individual y el resultado fue el siguiente: doña Claudia me dice; “repítame su nombre por favor” a lo que respondí “con gusto se lo doy”. Y me pregunta nuevamente, “¿cuánto tiene trabajando en el medio?”, “4 meses” le respondo, “y cuánto gana?” “Q300 en horario de 5 de la tarde a 11 de la noche porque trabajo también en un banco”. Guarda silencio un momento y dice: “le ofrezco Q900 con el mismo horario y trabaja para mí en la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia, si le interesa hable con Francisco Cuevas, él es el jefe de televisión.

Imagen: Prensa Libre, 2015

A la semana exacta estaba ingresando al décimo tercer nivel del edificio del INGUAT, ahí operaba toda la maquinaria de producción del presidente Vinicio Cerezo, ahí se producía el programa Hoy, lo más importante.

Una nueva nueva vida, nuevos retos y nuevas relaciones. La vida sigue su camino.

Un cambio necesario

Mi trabajo en el banco duró exactamente 5 años 1 día; cumpliendo este tiempo tenía derecho a prestaciones y a que el crédito que se me había otorgado pudiera seguir teniendo los beneficios de bajo interés por el pacto colectivo de condiciones de trabajo conseguidas por el SINGRATOWN.

Mi vida empezó a experimentar cambios muy fuertes porque traté por todos los medios de encontrar algo que llenara de satisfacciones mi existir, no estaba conforme con lo que hacía, en el banco me convertí en un trabajador cumplidor pero no feliz, como cajero en ventanilla me sentía preso en un cuadro de operación de 1 metro por 1 metro; discutía por todo, me convertí en un trabajador móvil cubriendo las vacaciones de los trabajadores de las distintas agencias en atención al público, fui entendiendo poco a poco que el banco había llegado a su límite y yo también; entonces apareció la comunicación como alternativa de vida.

“Todo lo que se piensa y se crea, tarde o temprano se puede ver”.

Liz Álvarez, trabajaba como asistente de gerencia de Luis Rabbé en los canales de televisión nacional, Liz, era muy amiga de Abdón Rodríguez Zea que en ese tiempo era el director de Noti 7 y ella había crecido como mi hermana de crianza en la casa del maestro de Santiago Sacatepéquez porque era hija de Concepción Arango, la maestra que me enseñó a leer y escribir.

Le hablé y le conté mi inquietud de laborar en algo que me entretuviera, algo que le diera sentido a mi vida y me consiguió trabajo en los canales en el turno de la noche. Era otro mundo, en ese momento entendí que todo lo que se piensa y sea crea, tarde o temprano se puede ver a través de las pantallas.

Imagen: Logopedia

Yo quería ser presentador de noticias, pero en ese momento era mucho aspirar, en todos los trabajos hay categorías de personas, hay influencias y variedad, hay una lucha constante y debía conformarme con aprender a colocar los cables en el estudio de transmisión.

Estaba feliz, en una experiencia que me llenaba y que me hacía pensar, había que entender el porqué de cada grito y cada instrucción en el manejo de información.

Mi realización máxima llegó a los dos días de estar en esta nueva vida. Carlos “el chino” López, editor estrella de esa época de los canales baja las escaleras con prisa, ve una nota que alguien le había mandado a traer la lee y me dice: “venite conmigo vos patojo, me vas a sacar de un apuro”.

“La parte vocativa en mi vida es la esencia de la felicidad”.

Me puso a locutar una nota de duelo, me dirigió la intención porque voz de locutor no tenía, ni tengo y el final de la historia es el siguiente. Terminó el tiempo de mi turno, yo trabajaba en los canales después del banco de 5:00 a 10:00 pm, esa noche me dio tiempo de llegar a mi casa para que mi esposa escuchara y viera la nota de duelo en donde su marido hablaba, las notas de duelo eran las últimas del noticiero y la senté a que escuchara mi voz a través de la pantalla. No paramos de reír por mucho tiempo, así de ridículo se podría calificar este hecho, pero estaba inmensamente feliz porque había encontrado mi vocación profesional y personal en la comunicación. Desde ese día la parte vocativa en mi vida es la esencia de la felicidad, la vocación es hacer lo que me gusta y que me paguen por eso y este principio de plenitud lo había encontrado a mis 27 años.

Gracias inmensas a Liz Álvarez, mi hermanita de crianza, ella sabe que me hizo feliz y nunca la olvidaré.

Mi primer hijo

Exactamente el 13 de marzo de 1985, a punto de tomar el desayuno, Nilsa me dice: “Anoche quedé esperando… siento una sensación acá (y se señala el vientre) de algo que se mueve intensamente”.

Me quedé sorprendido, pero era real, seríamos papás sin necesidad de pedir una prueba de embarazo en una farmacia. El Huguito ya venía, mi primer bombón estaba colocado, había pegado centro y teníamos la fecha exacta de la concepción.

“Los primogénitos son una experiencia única e irrepetible”.

Lo comunicamos a las abuelas, era el primer nieto de las casas, por ende, el primer sobrino, la primera experiencia y el primer chivo expiatorio. Los primogénitos son una experiencia única e irrepetible; recuerdo que mi suegra toma las riendas del embarazo y decide acompañar a Nilsa a todas las citas con el médico… el reconocido Dr. Brolo.

De manera absurda e irresponsable y por comodidad, me hago a un lado y permito que mi pareja viva su embarazo junto a su mamá y no junto a su marido. Hoy me digo a mi mismo y a quien lo lee, ser papá es la única experiencia en donde algo por momentos te pertenece, en donde tus cuidados y atenciones tienen valor, ocupan un espacio en tu memoria que te permite valorar la acción de tus padres.

El 8 de diciembre de ese mismo año, día de votaciones en Guatemala, en donde reinicia su historia política, es electo como presidente el Lic. Vinicio Cerezo Arévalo con la Democracia Cristiana y se pierde la primera oportunidad para rescatar el país. Ese mismo día, a las dos de la tarde, inician los dolores del parto de esta nuestra aventura de ser papás; a las 6 de la tarde llevaba a Nilsa al hospital Bella Aurora, que era el lugar en donde atendía el renombrado doctor. A las 9 de la noche inicia el verdadero trabajo de parto que duró toda la noche, Nilsa nunca dilata, el doctor nunca estuvo presente porque andaba de parranda celebrando en triunfo de Vinicio, casi pierdo a mi pareja y a mi primer bombón… a las 6 am aparece el doctor.

“Solo tengo memoria y recuerdo para perdonar”.

Alrededor de esta incertidumbre, en vilo y pena absoluta, mi mamá, Sonia mi prima y mi suegra. Era ya nueve de diciembre y en un pasillo de Hospital Bella Aurora casi fenecía mi esposa. El renombrado matasanos, pronostica cesárea y a partir de ese momento logro ver a salvo a mis dos seres que sentí se me iban. No guardo rencor, solo tengo memoria y recuerdo para perdonar, pero… el segundo parto jamás sería igual y menos con el mismo.

Hoy, 35 años después, me disfruto a este bombón con quien comparto mi vida, mis ilusiones y mis locuras.

La boda

Pasaron tres años para que llegara el día. Durante ese tiempo ahorros, trabajo intenso, ilusión por una nueva vida y construcción de familia.

Nuestra boda se llevó a cabo un 8 de diciembre de 1984, un año antes empezamos lo preparativos. Mi madre me celebró todos los cumpleaños durante mi niñez, recuerdo que con la marimba Sonora Quetzal del municipio de Sumpango del departamento de Sacatepéquez, eso quiere decir que este servidor estaba acostumbrado a celebrar la vida y como primer punto entonces, había que contratar buena música y por lo mismo viajamos en bus a San Antonio Suchitepéquez a contratar a la Marimba Orquesta Sonora Santisteban. Había que buscar salón y esto lo conseguimos gracias a Ponchito Jiménez tuvimos acceso el salón de agentes viajeros en la zona 11, se reservó la iglesia Medalla Milagrosa en la Casa Central (ahí se había graduado Nilsa) y ya con todo listo fuimos en comitiva a pedir la mano junto a mi madre y mi tío Mynor.

No éramos muchos, pero estábamos claros que el paso era importante, yo había abandonado la universidad, quería ser papá joven, formar una familia estable y construir una vida en Guatemala que nos permitiera por nuestras propias pistolas salir adelante, y así fue. Si algo sobraba en la boda eran manos que ayudaban, la Caty Chan, Eva Arias, mis primas Sonia y Silvia, mis amorosas tías Tita y Tete, doña Alcira y un sin fin de gente que apoyó y disfrutó junto a nosotros este momento.

Desde luego que mis compañeros del banco estarían en primera fila, echándose los tragos, bailando y compartiendo la nueva vida, los nuevos compromisos y los nuevos retos que eran sustentados en la confianza y credibilidad que resguardó mi suegra desde el principio del noviazgo, mas conocida por todos como doña Julia. Realmente estuvo alegre y gracias a mi primo Estuardo, hasta la Estudiantina Monteflor participó en la fiesta… la que sigue interpretando y expulsando talento a la fecha.

La fiesta no terminó, no hubo noche de bodas, tapamos las ollas de tamales y nos fuimos a la casa de mis suegros a seguir con la nueva familia, mi eterna nueva familia Aldana Mendoza, Morales Aldana, Pineda Aldana, con Otto, Mynor, Raúl y René, quienes junto a sus mujeres amanecieron cantando y celebrando. Mi papá me conseguía vehículo para salir a la luna de miel que inició en Atitlán, continuó en Xela y después de regreso a la ciudad porque estábamos ansiosos de ocupar nuestra casa. Qué bonito sentirse propietario, en ese momento entendimos que todo se puede, el sentido de pertenencia te permite creer en ti, trabajar por ti y los tuyos.

“Entendimos que todo se puede, el sentido de pertenencia te permite creer en ti, trabajar por ti y los tuyos”.

Tocaba junto a mi esposa trasladar los muebles, la estufa, la cama desde luego, una pequeña sala y un comedor para dos. En un pequeño camión cupo todo, la ilusión y los sueños no cabían en un avión. Mi suegra nos acompañó al traslado y ella bautizó la casa. Imaginen el resto.

¡Gracias don Egemberto Albergue Oliveros!

No hay pan fácil, decía mi abuelita Goyita. Después de pasar trabajando en el banco 17 horas diarias durante seis meses consecutivos logramos sumar los Q4,000.00 que hacían falta para completar el enganche de la casa; el valor total de era de Q25,000.00, tenía la opción de solicitar los Q17,000.00 restantes al banco, en donde gracias a los beneficios del pacto colectivo de condiciones de trabajo conseguido por el SINGRATOWN, los trabajadores podríamos acceder a créditos con un 4%de interés. Una super tasa porcentual. Entonces qué procedía, llenar la solicitud y presentarla al departamento de Cartera del banco.

El 31 de diciembre de 1983, ese último día del año, recibo una llamada del departamento de Cartera del banco en donde se me notificaba que el crédito al que había aplicado había sido rechazado. Eran las diez de la mañana, el banco trabajaba hasta las doce del medio día en el cierre del año, me dio una tristeza muy grande y la única ventana que me quedaba abierta era que dentro del mensaje que me dieron agregaron: “Lo siento Hugo, la subgerencia general no aprobó tu solicitud, porque tu no representas grupo familiar”. Desde luego que no representaba grupo familiar, quería formar una familia y ese anhelo me hizo nuevamente recurrir a uno de mis ángeles de la guarda en el banco. Le comento a Güicho Ortiz lo sucedido, me dice: “venite a la visa de cheques aquí en la central y vamos a ver qué hacemos”.

Cuando llego a donde me había citado, su conclusión fue muy sencilla. Güicho me dice: “primero no creo que don Egemberto esté enterado del préstamo para tu casa, él no mira créditos pequeños y menos de empleados, esas son babosadas de los de cartera…” sigo escuchando atentamente y me da el consejo: “a las 12 del medio día, don Egemberto, quien es el sub gerente del banco, sale a saludar a todas las secretarias en el segundo nivel, ellas hacen fila para darle el abrazo de fin de año, colocate al final de la misma y contale tu caso, estoy seguro que ni siquiera está enterado, don Egemberto es buena gente, andá y hacele ganas Huguito”.

A las 12 menos 5 estaba en las gradas que conectaban del primero al segundo nivel, que era en donde quedaba la subgerencia, me paré al final de la cola, esperé pacientemente mi turno, la secretarias justamente salieron a las doce en punto a hacer su cola, me sentía medio ridículo y me miraban raro pero le hice ganas. Cuando llegó mi turno, don Egem, como le decía todo el mundo me cuestiona: ¿y vos qué haces en la cola patojo? Vengo le dije, a comentarle que el departamento de cartera me rechazó un crédito porque yo no represento unidad familiar con mi mamá, y me dicen que usted no lo autorizó.

“Aprendí que para conseguir algo, hay que agotar hasta el último recurso”.

No hizo cara de buenos amigos, llamó al director del departamento de Cartera comercial, lo encaró, le reclamó con autoridad y le dijo: “traeme el expediente de este muchacho, lo quiero ver”, se lo llevaron, lo revisó y lo firmó. Salí feliz por ese regalo de fin de año, lo celebré con mi novia y con mi madre y aprendí que para poder conseguir algo, hay que agotar hasta el último recurso y también aprendí, que las personas acostumbran decidir en nombre de otras y el único remedio para eso es confrontarlos. Lecciones de vida, que hoy las aplico a diario y con eso evito chismes y malas decisiones.

Imagen: SINGRATOWN

Hoy doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de ingresar a trabajar a una institución como el Banco Granai & Townson, doy gracias al SINGRATOWN por su lucha laboral que me permitió tener casa muy joven, porque me hizo sentir propietario y desde esa perspectiva empezar a construir familia.

La primera inversión

Doña Pilar, abuelita de mi novia en esa época y hoy mi compañera de vida, decía que para ser felices solo se necesitaba un poquito de amor, un cuarto, una cama, una mesita para comer y el resto venía por añadidura. Con este tipo de lenguaje y de conceptos pensé que sería fácil por cultura y hábitos de vida la unión con Nilsa. Entonces me animé a pedirle boda en mi primer año de noviazgo y su respuesta fue más que contundente, “yo no me caso sin casa”.

Imagen: Doña Julia, Nilsa y doña Pilar

En realidad prisa no había, ambos éramos estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, yo era una persona entregada al fútbol, no era buen estudiante y sabía que llegaría el tiempo adecuado y la oportunidad deseada para dar los primeros pasos en la construcción de una nueva vida.

Y así fue, entrenando una tarde en los campos de Marte con la selección del banco Granai & Townson apareció la oportunidad. Usbely Díaz, más conocido en el banco como Bely se acercó esa tarde a decirme: “Sapo, estoy vendiendo mi pick-up, tengo una emergencia y te lo remato por Q950.00″. El vehículo era la moda del momento, un pick up Datsun, motor 1200, con aros de magnesio, bien cuidado y en oferta, no lo podía creer.

Le quise preguntar por qué la prisa y el precio y lo único que me respondió fue “es algo irresolvible, que no tiene marcha atrás y decime que sí antes de que me arrepienta”.

Imagen: Usbely Díaz

Le dije que sí, sin pensarlo, al terminar el entreno le giré ahí mismo un cheque, me dio las llaves, los papeles y feliz me dirigí a casa de Nilsa, orgulloso de la compra. Por la noche llegué a casa con mi madre a mostrarle el carro, las expresiones de agrado no se hicieron esperar y entonces también se asomaron las responsabilidades porque había que buscar parqueo, los gastos adicionales, el combustible etc.

En fin, nuestro medio de transporte que era el servicio urbano cambió y en los siguientes cuatro fines de semana fuimos felices a la Antigua, a los repasos o fiestas de jóvenes de esa época y a la universidad. Pero, el juguete nuevo estaba destinado para un momento determinado y para otras cosas.

“Sabía que llegaría el tiempo adecuado y la oportunidad deseada para dar los primeros pasos en la construcción de una nueva vida”.

Un mes más tarde lo estaría vendiendo en Q3,500.00 a un comerciante que lo vio estacionado frente a la casa de mi novia, tocó la puerta ofreciendo cartones de huevos; solo recuerdo que era de apellido Gil y justo él necesitaba ese carro para su negocio de transporte de huevos. La venta fue tan rápida como la compra, un domingo por la tarde, un ofrecimiento, un cheque y sin más, nuevamente ambos en bus.

Lo del carro fue un buen negocio, y fue tan bueno que con ese dinero dimos el primer paso para la compra de nuestra primera casa.

Justamente en esos días le comentan a Nilsa que había una colonia residencial nueva en venta cerca de la casa de su mamá, me lo comenta y me dice, “fíjate que con Q8,000.00 de enganche podemos iniciar la compra de la casa, debemos poner 4 mil ahorita y 6 meses después el resto ¿qué piensas?” Mi respuesta fue, “yo tengo lo de la venta del carro en el banco… yo pongo el resto me contestó”. Juntamos los primeros Q4,000.00, ella escogió el lugar en donde tendríamos nuestra primera propiedad.

Imagen: Compañeros del banco Granai & Towson

Para juntar esos Q4,000.00 en 6 meses, había que trabajar horas extra. Nuevamente, las relaciones y los amigos funcionaban, Güicho Ortiz, El Mister, Byron Sandoval alias El Zorro, Miguel Ángel Toca, Julio el pelón Melara, Sergio el caballito Ruano y el pelón Urizar, eran integrantes del departamento de compensación del banco, hablaron con don Audilio Orozco, jefe del departamento de Monetarios del banco y amante del fútbol, para que autorizara horas extra de las 5 pm hasta que cerrara la operación bancaria del día.

Ingresaba a mi horario normal a las 8:30 por la mañana, recuerden que ya estaba en ventanilla, terminaba este turno a las cuatro de la tarde y una hora después a la compensación del banco hasta las dos o tres de la madrugada del día siguiente. No fue fácil, pero pagamos el enganche y a partir de ahí la aprobación del crédito bancario en el mismo banco Granai & Townson.

Por algo Dios me colocó en el banco.

De conserje a operador de radio

Mi clasificación de empleados en el banco dio inicio desde abajo, quienes estaban en ventanilla y atendían público eran trabajadores con experiencia y en esa época los bancos formaban muy bien a quienes eran los rostros del servicio, mas los empleados de confianza que eran los jefes de sección o de agencias.

“La lucha por ascender de categoría era mortal”.

La lucha por ascender de categoría era mortal, había muchas personas en el departamento de servicios auxiliares luchando por hacer carrera bancaria y por eso la promoción por méritos y conocimiento se movía de manera vertiginosa en la institución para poder competir por un asenso.

En mi caso, para competir debía esperar dos meses de confirmación, los que cumplí en las oficinas centrales del banco y luego de eso fui trasladado a la agencia de Vista Hermosa en la zona 15 en sustitución de Memito de León y en donde tuve la dicha de que mi confirmación la diera Edgar Godínez (un jefe a toda madre), un ser humano de verdad y él mismo instruyó que mi capacitación para la luchar por el ascenso me la diera mi amigo Herbeth Ballsels quien era operador de radio de la agencia y quien en la práctica me pondría a tono para poder competir por un asenso.

Imagen: Edgar Godínez

Estudié como loco con quien ahora es mi mujer, el Código de Comercio, la Ley de Bancos y el reglamento y prescripciones del puesto (ella se sabía mejor que yo el puesto) y a los tres meses y medio de haber ingresado al banco la corbata apareció en mi vestimenta y también las responsabilidades y el entendimiento que aunque el dinero no sea tuyo, debes aprender a cuidarlo como si lo fuera.

Tengo que contarles, que después de esto se acabaron los abusos y los mandados personales (de dos o tres personas, no de todos) de que se es objeto cuando eres joven y aparte conserje.

“No cambia la lucha por la dignidad y la vida, porque la lucha no termina hasta que se acaba”.

De la mano de esta satisfacción que celebré muchísimo porque reforzaba mi amor propio y me hacía vencer el miedo por ser alguien, vinieron a mi vida otras amistades, otro círculo de relaciones, otros hábitos, otras ocupaciones y otras frustraciones.

Lo que no cambia es mi gratitud inmensa en esta etapa de mi vida para Edgar y Herberth, dos amigos que llevo en el corazón, porque ambos me enseñaron que no cambia la lucha por la dignidad y la vida, porque la lucha no termina hasta que se acaba.

¡Era mi primer paso, la primera grada que subía con dedicación y esfuerzo, pero con mucha dignidad!

Imagen: Herberth Ballsels